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El mundo mira a Estados Unidos

La comunidad internacional sigue con expectativa, la evolución del proceso electoral que vive Estados Unidos. Según los últimos sondeos, la carrera por la Casa Blanca se mantiene pareja entre Donald Trump y Kamala Harris, con una mínima diferencia a favor de la candidata demócrata. ¿Cómo será la relación con América Latina y, especialmente, con Argentina, si gana uno u otro?

La carrera por ocupar el sillón de la Oficina Oval de la Casa Blanca se mantiene muy pareja según las encuestas más recientes. Harris tendría un apoyo promedio del 48.1% del electorado, mientras que Trump contaría con una adhesión del 46.8% de los votantes. Aunque la jornada de voto presencial en Estados Unidos será este martes 5 de noviembre, la publicación de los resultados definitivos de las urnas podría demandar varios días más si los márgenes de votación son muy estrechos en los Estados que pueden inclinar la balanza. Concretamente, si la pelea es muy pareja en Nevada, Georgia, Arizona, Carolina del Norte, Michigan, Pensilvania y Wisconsin la incertidumbre se prolongará.

Pero más allá de ese detalle, que no es menor, en América Latina se sigue con atención el resultado de estos comicios, por las implicancias geopolíticas que tendrá un resultado u otro. Un eventual triunfo de Donald Trump significaría un retorno a políticas económicas más proteccionistas, con un enfoque que ya marcó su mandato anterior. Cabe recordar que la propuesta, que el magnate sintetiza en la consigna "América Primero", prioriza la producción nacional de Estados Unidos sobre el comercio internacional, lo que podría resultar en el aumento de aranceles y en la reconfiguración de las alianzas comerciales. Esto no solo afectaría a los socios tradicionales de EEUU como Canadá y México, sino que también complicaría las relaciones con economías emergentes de la región. En el caso particular de Argentina, el gobierno de Javier Milei tiene depositadas sus mayores expectativas con respecto a una posible victoria de Donald Trump, ya que un triunfo del republicano podría mejorar la posición internacional de Milei y convertirlo en un aliado clave en la región para Trump. Pero eso no es todo, una de las principales expectativas de la administración Milei es que, si Trump gana esto podría facilitar negociaciones más favorables con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener nuevos préstamos, tal como ocurrió durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando Trump hizo valer la influencia de Estados Unidos en el directorio del FMI para agilizar un desembolso de fondos. Si la historia se repite, con Trump en la Casa Blanca, y con nuevo préstamo para Argentina, Milei tendría allanado el camino para implementar reformas económicas y posiblemente dejar sin efecto los actuales controles cambiarios. Sin embargo, algunos politólogos advierten que, aunque Milei espera un apoyo, Trump podría no priorizar a Argentina en su agenda inmediata, tras asumir el cargo.

Pero los interrogantes sobre la política exterior de Estados Unidos también plantean dudas sobre el rumbo que tomará la agenda global de la Casa Blanca a partir de la próxima administración. Si el sucesor de Joe Biden es Trump, lo más probable es que las tensiones con China, ya elevadas durante su administración podrían intensificarse, llevando a una nueva era de conflictos comerciales que alterarían las cadenas de suministro globales y afectarían a mercados en todo el mundo. Por otro lado, la victoria de Kamala Harris representaría un cambio hacia un enfoque más multilateral y colaborativo, aunque no hay que olvidar que, más allá de quien resulte electo como presidente de la potencia del Norte, la preocupación por la influencia de China en el mundo y, especialmente en América Latina, estará presente de todos modos en la agenda de la Casa Blanca. Así lo confirmó la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson, cuando hace un par de años llegó a la Argentina en el marco de una gira por países latinoamericanos. En esa oportunidad, expresó su preocupación por el creciente interés demostrado por China en la región. Es que, desde hace más de una década, el gigante asiático viene tejiendo nuevos lazos comerciales con América Latina, un espacio geográfico considerado por Estados Unidos como zona bajo su influencia. ¿Una victoria de Trump intensificaría el desinterés hacia América Latina? ¿Una victoria de Harris podría abrir puertas a una relación más constructiva con la región? En los próximos meses se verá qué lugar ocupa América Latina, en su rol de proveedor global de alimentos y energía, en la agenda de la Casa Blanca.

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