Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

La atracción por el peligro en la adolescencia: identidad, autonomía y responsabilidad

Diálogo con el psicólogo Benjamín Prieto Piragine, MP 777. El profesional de la salud describe algunas claves para comprender las conductas de riesgo en la adolescencia. Además cómo intervenir sin sofocar su autonomía.

Benjamín Prieto Piragine.jpg
Benjamín Prieto Piragine (MP 777) analiza en profundidad sobre el síndrome de burnout o síndrome del quemado.

"Debemos cuidar a la infancia", expresó Arístides Álvarez tiempo atrás en NORTE. Siguiendo un poco esta línea de tema sobre las conductas y lo que hacemos los adultos que estamos en su entorno, el psicólogo Benjamín Prieto Piragine, MP 777, explica que "el interés de los adolescentes por vivir experiencias nuevas es una parte esencial de su crecimiento, aunque a veces puedan conllevar ciertos riesgos y peligros.  Las conductas de riesgo en la adolescencia no son algo que ocurre por una mera impulsividad, o desconocimiento del mundo, sino que las mismas están estrechamente relacionadas con el proceso de búsqueda de identidad y autonomía, un aspecto clave en el desarrollo del sujeto hacia la adultez".

— ¿Qué implica o qué buscan los adolescentes con estas conductas?

— El período de la adolescencia implica un fuerte deseo por parte de los adolescentes de diferenciarse de las figuras de autoridad (principalmente los padres) y establecer su identidad. Los adolescentes tienden a involucrarse en conductas de riesgo, como consumo de sustancias, conducción imprudente o relaciones sexuales tempranas, como una forma de reafirmar su independencia. Estas conductas se perciben como una manera de demostrar que son capaces de tomar decisiones por sí mismos, aun cuando sean decisiones peligrosas.

Parte de volverse un adulto implica aprender a tomar decisiones propias, incluso cuando no se cuenta con la madurez completa para evaluar las consecuencias a largo plazo. Las conductas de riesgo pueden ser una forma de practicar esa toma de decisiones, aunque de manera impulsiva o poco reflexiva.

— ¿Cuánto juega ahí el entorno?

— Es importante. La autonomía también se construye en relación al grupo de pares, quienes muy a menudo juegan un papel más relevante que los padres en esta etapa. En un esfuerzo por integrarse o ser aceptados, los adolescentes pueden participar en actividades riesgos, lo que refuerza su sensación de autonomía, aunque muchas veces obedezcan a la presión grupal.

adolescencia00.jpg

Idealización y sobreprotección 

Benjamín además explica que la atracción del adolescente por el riesgo no solo es inevitable, sino que la experimentación con lo prohibido y peligroso forma parte crucial de su búsqueda de identidad y autonomía en el camino hacia la adultez, surge una pregunta fundamental: ¿Cómo evitar que ese coqueteo con el peligro se transforme en una relación auto y/o hetero destructiva que desemboque por ejemplo en una adicción? Evidentemente, no se trata de eliminar el peligro, como si la solución fuera mantener a los adolescentes encerrados y aislados del mundo, tal como se plantea en la película La Aldea de M. Night Shyalaman. Adoptar una postura sobreprotectora tan restrictiva (y punitiva) no solo truncaría su desarrollo hacia la adultez, dejándolo en un estado de infantilización y dependencia, sino que también podría incentivar comportamientos reactivos y descontrolados, en su afán de alcanzar la independencia y libertad deseada. Por otro lado, tampoco se puede adoptar la postura de idealizar a los hijos, bajo la creencia de que son moralmente superiores o inmunes a las conductas riesgosas, lo cual genera un falso sentido de seguridad. Este enfoque conocido como "idealización parental", ignora la necesidad de guiarlos y acompañarlos, dejándolos expuestos a riesgos que no están preparados para enfrentar de forma segura.

— En ese sentido y ante posible riesgos, ¿cuándo se debe acudir a un profesional?

— Es necesario recurrir a la ayuda de un profesional cuando se observan conductas de riesgo con consecuencias que podrían ser persistentes y de las que el o la adolescente no parece aprender de sus errores. Si adoptan de forma habitual comportamientos preocupantes o peligrosos, como el consumo de sustancias de alto riesgo, mantener relaciones sexuales sin protección, temeridad constante, conducta autolesiva o violencia contra otras personas, y los esfuerzos de los padres para cuidar mejor de sí mismos no consigue ningún resultado, ese el momento adecuado para pedir ayuda.

adolescencia0.jpg

La importancia de un sostén equilibrado

Cabe señalar que ningún extremo resulta beneficioso para el o la adolescente. "Ni otorgarle libertad absoluta en sus acciones, ni imponerles un control rígido. El equilibrio es clave.  Los niveles de control deben ser razonables, y la supervisión atenta de los padres puede reducir significativamente los riesgos a los que se enfrenta un adolescente.

— ¿cómo debe ser este acompañamiento de los adultos? 

— Aquí resulta pertinente la reflexión de la psicóloga Silvia Morici, quien sostiene que la actitud de los padres con los adolescentes requiere "un sostén empático, lo suficientemente cercano, como para que el adolescente no se nos escape hacia ningún abismo, pero definitivamente no invasivo, leyendo celulares o entrometiéndose en sus redes sociales. Sitios que le son propios".

A pesar de su creciente independencia, el adolescente sigue necesitando el sostén emocional y guía parental, pero "esta vez desde la tribuna, permitiéndosele jugar su propio partido".

— ¿Cómo es eso? ¿Qué se hace?

— Se hace desde la comunicación. Los adultos debemos asumir el rol de aliados en la seguridad de nuestros hijos e hijas adolescentes. Es crucial mantener una comunicación abierta, hablar con ellos sobre como tomar decisiones responsables cuando no estemos presentes y asegurarnos que se sientan cómodos pidiendo ayuda cuando lo necesiten.

Un buen consejo a la hora de hablar con los adolescentes es el que proporciona la psicóloga y escritora Lisa Damour: "Suele ser más eficaz hablar con los adolescentes sobre cómo protegerse de los peligros que simplemente obligarlos a respetar normas, reglas o principios que muchas veces les parecerán arbitrarios". Este acompañamiento y guía al adolescente no solo fortalecerá su autonomía, sino que también creará un entorno de confianza que puede prevenir situaciones de peligro.

El papel de lo social en la prevención de los riesgos en la adolescencia

La prevención de los riesgos en la adolescencia no debe recaer exclusivamente en los progenitores y las familias. Es crucial establecer redes de protección interfamiliares que refuercen este trabajo. Un ejemplo conocido de esto para los ciudadanos de la ciudad de Resistencia, Chaco, es la iniciativa de los "Padres de la Ruta", quienes, impulsados algunos por la tragedia personal y la conciencia de la carencia de reglas sociales y prácticas de cuidado en los espacios de la vida nocturna, colaboraron  con las autoridades policiales y municipales, para implementar controles de alcoholemia a conductores de automóviles y motocicletas, en particular durante los fines de semana y en los días que funcionan los clubes bailables.

Por último, Benjamín insiste en que "es necesario que se promuevan más políticas públicas y acciones estatales que establezcan directrices claras para la prevención de riesgos en la adolescencia".

Más de psicología+ Ver todas
Te puede interesar