La palabra nos da vida
La obra literaria fue publicada en 2024, por Editorial Ápeiron, en Madrid.
La editorial Ápeiron de Madrid, España lanzó su nuevo libro La palabra nos da vida del escritor, periodista y abogado argentino Omar Ramos. La presente edición cuenta con el asesoramiento literario de Viviana Rosenzwit desde Buenos Aires, quien lleva adelante un nuevo proyecto editorial de publicar y dar a conocer a escritores argentinos, o de habla hispana en España.
Omar Ramos sorprende con una antología de sus mejores cuentos. Con una prosa elaborada y atrayente, se introduce en la mente de los personajes y describe escenas de alto voltaje, como en ‘La Tierra Prometida’, ‘Las tres virtudes teologales’ y ‘La Seducción’. El lector queda atrapado, con el tono justo y sin desbordes, en cuentos como ‘El Encuentro’ cuyos protagonistas son el destacado escritor argentino Jorge Luis Borges y el mismo Ramos; el relato ‘Recordando a Julio’ que es una evocación a Cortázar o ‘El cuento inédito del abogado Franz Kafka’, donde el autor se involucra en su condición de abogado y empleado de tribunales. Se transcribe una realidad implacable cuando aborda lo real, lo fantástico y la ficción histórica, en ‘La ilusión del Mar dulce’ y ‘La cruz latina’. Narra, sin concesiones, la ancianidad, en ‘El Ocaso’ y ‘Los días de mi vejez’; el mundo fantasioso de la infancia en ‘El Globo’, y la relación disruptiva de una pareja en ‘Identikit’.

Omar Ramos muestra los sentimientos más íntimos de sus personajes, en una diversidad temática, que comprende desde lo profano a lo teológico, interpelándonos a la sorpresa, la intriga y también a la compasión.
Sobre el autor podemos mencionar que nació en Buenos Aires. Es escritor, periodista y abogado. Publicó los siguientes libros: Migración del sueño, poemas (1988). Lugares violentos, cuentos (1998), distinguido de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires. El Cielo y el Infierno, cuentos (2003), Primer Premio Victoria Ocampo. Sangre en las botas, novela (2005). La Elegida, Primera Finalista Editorial Planeta (2005), traducida al portugués. El Último Pecado, novela, Editorial Planeta (2009). Recordando a Julio, cuentos (2012). El dolor de la ausencia, novela (2019), seleccionada por el archivo histórico de la Provincia de Buenos Aires. La Ruptura, novela (2019). Ficciones Reales, cuentos (2020). Memorias de Familia, novela (2022). Además, se desempeña como crítico literario, de cine y de teatro en distintas revistas nacionales e internacionales y en los suplementos culturales Radar Libros del diario Página/12, La Prensa, La Nación y otros medios gráficos. Dictó talleres de narrativa y periodismo en la Universidad de Buenos Aires. Fue coordinador de la Comisión de Cultura del Colegio de Abogados y en la actualidad, es presidente de la Fundación Victoria Ocampo.
A continuación, compartimos algunos de los cuentos incluidos en La palabra nos da vida:
La redención
El mar se agita bajo la sordidez del presidio. Soy un afortunado, me digo, puedo escribir mientras los otros prisioneros mueren devorados por sus delirios. Cada tanto, veo tras las rejas, cómo las aguas encrespan algún cadáver que arrojaron de la fortaleza, este bloque de piedra maciza al que seguramente entré una noche. No descubro el motivo del encierro, sí la necesidad de escribir y dar vueltas en la celda. Al principio, escuchaba los latidos de mi corazón, ahora casi no percibo el cuerpo. La fiebre es la tinta que brota de mis manos y me impide recordar si fui un hombre de bien o un delincuente que robaba y mataba.
El tiempo transcurre sin testigos visibles. Sólo oigo quejidos de los que fueron hombres como yo. Pronto serán cenizas que abonarán la tierra de algún lugar. Pienso si no habré sido el monje supremo de una Orden de Cruz y Espada, pero son intentos por idealizar una existencia que a lo mejor fue la de Barrabás. ¿Quién soy para juzgar la conducta de los hombres? ¿Qué razón habrá tenido Barrabás y Jesús de Nazaret para obrar de acuerdo con sus creencias? Otras veces supongo que fui un siervo de la gleba, un humilde labrador acompañado del amor de una mujer que amamantaba a nuestros hijos bajo la protección del feudo. Pero son ilimitadas suposiciones, quiero creer que viví en otro milenio donde la humanidad no poseía muertes injustas ni desigualdades.
No he podido hablar con nadie, ni siquiera con los carceleros. Escucho la marcialidad de sus pasos y deduzco que son hombres, aunque podría ser un animal el que me arroja por la pequeña abertura de la puerta los pedazos de carne que se pudren porque pocas veces pruebo bocado. También pensé si no será una mujer la que me da de comer, una doncella que quiere expiar sus culpas viviendo en este lugar miserable. Tal vez una santa que desea salvarme o una prostituta que quiere mi cuerpo. Siento que soy sólo espíritu. ¿Estaré en el infierno o es éste el cielo de un Dios imperfecto? La pluma blande mi respiración y derrama la sangre en el espacio en blanco con el ruido de la marejada que explota en derredor de la prisión. ¿Cuántos guerreros habrá custodiándola? ¿Estarán pertrechados con armaduras y guanteletes o serán soldados del segundo o tercer milenio después de Cristo Jesús? El llamado Redentor, el Hijo de Dios, que fue traicionado y crucificado. Pero no es más que una hipótesis, quizás una superstición que heredé de mi vida anterior. Tal vez el mundo sea ahora el refugio de millones de Cristos que en vano se redimen porque los hombres dejaron de existir. En ese caso, soy uno de ellos. Un Jesús más, con las heridas sangrantes, la corona de espinas y el pecho abierto por la lanza. Un Jesús pecador, encerrado en esta fortaleza esperando la llegada del hombre que lo redima.
*Este cuento obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Cuentos de la Editorial Victoria Ocampo. Publicado en el libro de cuentos El cielo y el infierno, Editorial Victoria Ocampo, Buenos Aires, Argentina, 2002. También fue publicado en la antología personal de cuentos Ficciones reales, Álvarez Castillo Editor, Colección Letras del maíz, Buenos Aires, Argentina, 2020.

Cuento inédito del abogado Franz Kafka
Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y,
al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro,
surcado por curvadas callosidades.
‘La Metamorfosis’, Franz Kafka.
Hace varios minutos que me desperté y estoy inmóvil en la cama. Horrorizado compruebo que mis manos son dos tentáculos negros. A esta hora, todas las mañanas, salgo de mi casa para ir a Tribunales. Hoy los pasillos y los empleados de las mesas de entradas me esperarán en vano. Mi cuerpo está tamizado por frondosas hojas Romaní que traman el relieve de lo que parece un escarabajo.
Habitualmente, en los procesos, debo soportar las maniobras dilatorias de quienes, pudiendo, no quieren pagar sus deudas, o lo contrario: contemplo apenado como se ejecuta al que no puede pagar el alquiler de un departamento. Yo mismo me transformo en alegatos formalmente perfectos, pero de endeble solidez ética. Me invocan los arcaicos procedimientos y también los escasos altruistas que pretenden humanizar la justicia. Sé que ella existe, como el amor que siento por Milena, que no sólo irrumpe en nuestras cartas, sino que también es vital y apasionado en nuestras almas. Sé que la justicia cuando desmiembra la equidad que debe reinar entre los hombres, puede devenir en este monstruoso insecto que se ha apoderado de mi cuerpo.
Tengo ahora innumerables patas igual que el expediente que se retuerce en mi espalda transformada en una curva callosidad. Estoy cubierto por un caparazón y al alzar la cabeza sólo distingo las estriadas paredes de mi piel.
Son las nueve de la mañana, ya debería estar en Tribunales, pero no puedo incorporarme. Siento en el vientre unos filosos ganchos donde se incrustan cientos de escritos. Lentamente, temo lastimarme, estiro las piernas o lo que quedó de ellas. Es inútil, no podré asistir a la audiencia y perjudicaré a quien pretende que lo represente investido del saber jurídico que retumba, como un zumbido de abejas, en la mente de este insecto.
Estoy sudando una miel espesa que brota de mis ojos. Deambulo a ciegas por los pasillos de un enorme panal. Me reclaman justicia las esmeradas abejas, los zánganos y también la reina. No puedo convencerlos a todos.
Consigo abrir los ojos y distingo sobre la mesa del cuarto una parva de escritos, cédulas, exhortos, oficios y demandas. Esperan que este cuerpo recobre su antigua forma y vuelva a caminar. Por primera vez, intento explicarles por qué no puedo satisfacerlos. Menciono la frialdad de las leyes y sus vértebras desnudas que enclavan abstracciones. Quiero humanizar cada uno de los "papeles". Corrijo y luego salvo: sobre raspado escribo "seres". Vale.
En múltiples ocasiones no me leen y sin más soy arrojado al cesto luego de ponerme la hora y la fecha del día. En otras, vilmente se me archiva, me fajan la boca, trenzan con una cuerda mi caparazón y sobre mi oscuro vientre imprimen un número de cinco cifras.
Atino por levantarme y salir de este cuarto. Me tropiezo, caigo y retrocedo a la cama. Horas atrás había llegado a la puerta. Debo arrojar de mis pulmones enfermos la sangre amarillenta de este insecto que me descuaja las ideas. Durante la noche, la nieve ha caído herrumbrosamente sobre Praga, pero no logró ensombrecer mis sentimientos. Sé que el sol aparecerá cuando se despierte Milena, cuando me bese, y sus ojos, anegados de espejos, nos reflejen en las aguas del Danubio.
Entonces, de nuevo me sentiré vivo y destronaré al sórdido escarabajo que invistió mi cuerpo. Sólo el amor puede transformar un río de hielo en una fronda de pájaros. Un insecto de intrincados escritos en una persona de carne, huesos y sentimientos.
Después de una interminable lucha me he liberado de este monstruoso escarabajo que me succionaba la sangre. Logro salir de la cama y abrir la puerta del dormitorio. Mientras Milena prepara el desayuno, me afeito en el baño. El espejo me devuelve las formas humanas. Luego de que el agua me limpie las heridas, me pondré la camisa, el traje y la corbata. Llegaré temprano a Tribunales.
* Esta narración obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Cuentos organizado por la Asociación de Abogados de la Capital Federal en 1992. Fue publicado en la antología de cuentos Cuentan, Editorial Metáfora, Buenos Aires, Argentina, 1993. Y en la antología personal de cuentos Ficciones reales, Álvarez Castillo Editor, Colección Letras del maíz, Buenos Aires, Argentina, 2020.
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