La importancia de la prevención de las adicciones
La gran indiferencia y tolerancia social al consumo y la gran oferta de drogas ponen en riesgo todos los días a jóvenes de distintas edades de entrar en la carrera infernal hacia las adicciones.
La lucha contra el narcotráfico es muy despareja, dada la gran estructura empresarial multimillonaria a nivel internacional, que logra atravesar todos los controles que instalan nuestras autoridades en las fronteras del país.
Propongo aplicar mecanismos de prevención integral, me refiero al conjunto de procesos dirigidos a promover el desarrollo integral del ser humano, la familia y la comunidad, a través de la disminución de los factores de riesgo y el fortalecimiento de los factores protectores.

Condiciones de la salud integral
Disminuir los factores de riesgo nos obliga a considerar al ser humano desde antes de su nacimiento: la madre embarazada debe recibir una atención adecuada para garantizar la buena salud del niño:
- bienestar físico
- alimentación equilibrada
- controles médicos regulares
- vacunas y vitaminas
- bienestar mental: aceptación del embarazo
- amor y contención emocional
- buenas relaciones afectivas con la pareja
- evitar el estrés
- tener cubiertas todas sus necesidades básicas.
De las condiciones adecuadas de la madre va a depender la salud integral del niño, en especial el desarrollo de su cerebro.
En estas condiciones, el bebé tiene garantizados alimentos, temperatura adecuada, seguridad, protección, buena salud, confort e higiene, además del cariño y amor maternal.
Si en los primeros días de vida, el niño recién nacido no tiene garantizados los elementos de supervivencia en óptimas condiciones (físicas y afectivas), el estrés experimentado queda registrado en su incipiente estructura mental, lo que reducirá progresivamente el número de conexiones de las células del cerebro (neuronas) y detendrá su desarrollo.
El daño por adicciones se produce especialmente en el lóbulo frontal, que es el responsable de la conducta del individuo.
Pasa el tiempo y aumenta la vulnerabilidad
Si este modelo de crianza continúa durante la niñez y la adolescencia, con necesidades básicas insatisfechas, ambiente familiar conflictivo, violencia, maltrato, castigos o abandono dejará en la mente un trauma permanente.
Las últimas investigaciones sobre las causas de las adicciones han demostrado que el sufrimiento y el estrés producen una reducción de los receptores de dopamina (D2) en el cerebro del niño o del adulto, aumentando su vulnerabilidad.
Sabemos que existen centros del placer en relación con la supervivencia del individuo y de la especie, que liberan el neurotransmisor llamado dopamina.
Por ejemplo: la comida, el agua, las relaciones sexuales, etcétera.
Todas las experiencias relacionadas con el instinto de conservación, son placenteras, quedan grabadas en la memoria y son repetidas regularmente.
Esto garantiza que no nos olvidemos de comer y evitemos la consecuente pérdida de energía, y que el acto sexual garantice la descendencia y perpetuidad de la especie.

Seguridad y confianza son claves en los primeros años de vida
Desgraciadamente las drogas adictivas utilizan el mismo mecanismo de placer liberando grandes cantidades de dopamina, aumentando el funcionamiento del cerebro, que luego de un tiempo de consumo ve alteradas sus funciones y estructura, y se llega a la muerte neuronal.
Especialmente el daño se produce en el lóbulo frontal, que es el responsable de la conducta del individuo (específicamente, la conducta conocida como "del sano juicio").
Como el estrés crónico reduce los receptores de dopamina, la sensación de placer es menor, y así se llega a adoptar conductas de riesgo estimulantes, o al consumo de sustancias psicotrópicas (drogas) para aumentar la liberación de dopamina y compensar la reducción de los receptores.
De igual manera, el consumo prolongado de drogas también reduce el número de receptores de dopamina, por lo cual el individuo adicto se ve obligado a continuar y aumentar el consumo.
Tengamos en cuenta que si no fueron satisfechas las necesidades básicas durante la infancia, luego, por más que la persona tenga una vida maravillosa y fantástica, queda la herida en el órgano mental, difícil de reparar.
Por el contrario, si en los primeros años de vida el individuo recibió los elementos que le brindaron seguridad y confianza, es muy probable que durante la adolescencia pueda sobrellevar y superar situaciones difíciles y adversas, distanciándose de las drogas.
Resultados alentadores
Se está realizando un estudio experimental para el tratamiento de las adicciones, aplicando un virus con el gen que modifica los receptores de dopamina, con resultados alentadores. Además, se estudia el desarrollo de una vacuna con iguales características, en un proyecto a cargo de la doctora Nora Volkow.
Sabemos que si la población tiene alta percepción de riesgo (daño), el consumo de drogas se reduce; por el contrario, la escasa información y la baja percepción del riesgo aumentan notablemente el consumo.
(*) El autor es coordinador del Programa de Prevención Comunitaria en Adicciones de la Provincia del Chaco).
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