"No hay palabras para el sufrimiento de una madre de hijos adictos"
El aumento de las adicciones entre adolescentes y jóvenes e nuestro país en las últimas décadas implica dramas que se potencian entre las cuatro paredes de un hogar y que erosionan los lazos y la convivencia de cualquier núcleo familiar. En silencio, miles de mujeres cargan con situaciones en las que la violencia y la falta de respuestas son una lamentable constante.
E. inicial de un nombre ficticio utilizado para mantener el anonimato y la privacidad- es una mujer que viene en Fontana y tiene dos hijos, de 24 y 26 años, con problemas de consumos de sustancias.
"Mi hijo J., el de 24, es el más complicado, y ya el otro va por ese camino. Desde que tenían 15, 17 años calculo que comenzaron a consumir. Con J. perdí la cuenta de las veces que lo internamos. Pasó por El Tacuruzal, Tres Isletas, pero siempre se escapó. Ahora me veo en total desesperación porque la última institución en la que estuvo es privada. Me cobraron $300.000 por mes y no solucionó el problema, al contrario, salió y sigue igual y aun peor. Lo que puedo concluir después de todos estos años es que no hay un buen tratamiento y hay mucha permisividad. El problema es que la droga hoy está en todos lados", señaló.

La mujer indicó además que "aparte de la cuota mensual me exigían una "demanda", que consiste en un plus de comida y medicamentos. Y los domingos sí o sí había que llevar comida. Los últimos fines de semana que J. estuvo ahí tuvimos que dejar de comer nosotros en casa para darle a él".
"En la casa no se puede tener absolutamente nada. Me sacó cortinas, hasta la vajilla. Comemos en una tabla porque se ha llevado todo para cambiar por droga. Esta semana se llevaron la mercadería que compramos con mi esposo para la quincena, no sé qué vamos a hacer. Yo no puedo más. Me sostengo porque son mis hijos y por mi madre, que es anciana y no quiero que sufra este mal trago los últimos años de su vida. Tengo presión alta y me dio un preinfarto por todo este calvario", agregó.
"No hay pausa, no hay tranquilidad. J. vuelve a casa, el grupo del barrio lo lleva y sigue la adicción. Como madre quiero sacar a mis hijos de esto, si me garantizaran que con un buen tratamiento mejorará, vendo mi casa si hace falta, pero el problema es que hoy no hay respuestas ni ninguna garantía. Creo que es una falla del sistema y de ley de Salud Mental. Urge que haya cambios al respecto. Somos miles de madres y familias las que padecemos esta situación, y vivimos en un peregrinaje con incertidumbre absoluta. Necesitamos un lugar donde se pueda internar definitivamente a los adictos y se solucione esta patología", finalizó.
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