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CARTAS DE LECTORES

Cuando el enemigo tiene el campo libre y casi ninguna oposición

Señor director de NORTE:

Lamentablemente el Vaticano ha demorado en dar un comunicado a los fieles sobre las blasfemias ocasionadas en la inauguración de los juegos olímpicos de París. 

Ha dicho que ante esas escenas "no puede sino unirse a las voces que se han alzado en los últimos días para deplorar la ofensa causada a muchos cristianos y creyentes de otras religiones". 

Y reflexiono: con qué facilidad se arreglan las cosas en la santa sede, solo un lamento. ¿Y qué, para el verdadero ofendido, nuestro señor Jesucristo?

De hecho, la tibieza del comunicado revela una vez más el rechazo a Dios que, si bien es desde siempre, con el paso de los siglos ha ido in crescendo con la consecuente y terrible crisis de fe promovida desde dentro y fuera de la Iglesia. Ya no es el humo de Satanás que ha entrado en la Iglesia, peor aún: lo que ha entrado es el mismo Satanás y su ejército de demonios.

Ya no se puede negar, señor director, que se ha perdido el celo por el Santísimo Sacramento. Es vergonzoso lo que ha hecho el Vaticano, reaccionar solo para las creencias de muchas personas cuando el insulto ha sido para nuestro señor Jesucristo.

Es triste siembra la de los ministros de Dios que callan haciéndose cómplices de las acciones diabólicas; teniendo el privilegio de ser los elegidos y los mejores amigos de Jesús, lo traicionan con tanto descaro.

¿Alguien ha pensado, en verdad, que el obispo de Roma respondería con contundencia en defensa de Cristo Jesús? Pues muchos no, porque sus expresiones para estos hechos, que "ofenden las otras creencias", siempre han sido políticamente correctas sin aplicar el mandato de Dios dado para su ministerio, es decir enseñar la verdad, a ejemplo de Jesús y con Jesús; mantenerse firme frente a los ataques de Satanás, que lleva a la Iglesia a fornicar con los reyes del mundo.

De hecho, tampoco se ha dirigido a los organizadores de las olimpíadas; increíblemente le ha sido suficiente su mísera disculpa, cuando se sabe que un evento de esa naturaleza tiene su tiempo de organización. 

Está claro que la Francia de los "derechos revolucionarios con su eslogan masónico y satánico de libertad, igual y fraternidad" ha ofendido sin asco al Dios uno y trino, ha ofendido a su Iglesia, cuerpo místico, gratuitamente. 

Y ¿qué otra respuesta esperar de la santa sede cuando no se resguarda previamente el derecho debido a Dios? Así las ofensas y blasfemias se repiten ante la cobardía del silencio y la ineficacia de una respuesta; callan porque temen la verdad de Cristo Jesús.

¿Qué podemos decir los que en verdad somos fieles a Cristo?

Nuestro dolor es ver a lobos pastorear, suena raro, ¿verdad? Pero hemos aprendido que sí hay lobos que pastorean y consiguen su objetivo con el engaño, el taladreo lento y suave de la razón.

La santa sede debe saber que con su comunicado no ha satisfecho a la mayoría de los católicos, más bien ha mostrado vergüenza e ineficacia de la jerarquía que no ha hecho nada frente a lo que Satanás, él mismo, ha querido hacer. 

Dios no es nombrado para nada, no cuenta, porque más importante es quedar bien con el espíritu del mundo, ecuménico y masónico, permitiendo el gobierno de Satanás y su ejército.

Muchos han sido los actos de desagravio en todo el mundo, y entiendo que el Vaticano por caridad absoluta al Sagrado Corazón de Jesús debió haber hecho su llamamiento a todos los fieles católicos.

Cuánto dolor para el Sagrado Corazón de Jesús que con insistencia pide conversión y reparación. Pero bien reza el dicho: "No le pidas peras al olmo", todo está calculado, el proyecto para la destrucción de la Santa Iglesia seguirá su camino, el enemigo domina sobre las personas, las familias, sobre los pueblos y sobre los gobiernos; es natural, pues tiene el campo libre y casi ninguna oposición.

CLARA MARÍA GONZÁLEZ

RESISTENCIA 

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