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Desertificación y sequía

Custodiar la Tierra para garantizar prosperidad a miles de millones de personas en todo el mundo

Cada 17 de junio se celebra el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía con el objetivo de sensibilizar a la población sobre este tema y demostrar que existen soluciones y herramientas para combatir la desertificación. Ocurre cuando la tierra se degrada y deja de ser productiva, los espacios naturales se deterioran y transforman, aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero y se pierde la biodiversidad.

El tema 2024 "Unidos por la tierra: Nuestro legado - Nuestro futuro" pone de relieve la custodia de la tierra, nuestro recurso más preciado para garantizar la estabilidad y la prosperidad de miles de millones de personas en todo el mundo. Cada segundo, se degrada un área de tierras sanas equivalente a cuatro campos de fútbol, que suma 100 millones de hectáreas cada año, una extensión del tamaño de Egipto. 

Unidos por la tierra implica que las generaciones presentes y futuras debemos detener e invertir estas alarmantes tendencias y cumplir de restaurar 1.000 millones de hectáreas de tierras degradadas para 2030. 

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De la desertificación

La ONU la define como el proceso de degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas como resultado de diversos factores climáticos y humanos. Zonas donde las precipitaciones se ven contrarrestadas con la evaporación de agua de las superficies y la transpiración de las plantas (evapotranspiración). Son semiáridas donde las precipitaciones no alcanzan a cubrir las necesidades de crecimiento de la vegetación. 

La desertificación aumenta la degradación ambiental del planeta y contamina el agua, el aire y el suelo, las pérdidas de suelo y el cambio climático. Contribuye sustancialmente a la pérdida de diversidad biológica, aumenta la perdida de biomasa y productividad del planeta provocando el agotamiento del humus (capa superior de los suelos​ con actividad orgánica).

La degradación de suelos en el Chaco y el país 

La degradación de tierras es uno de los mayores problemas ambientales que afecta a la Argentina y conlleva fuertes consecuencias socioeconómicas. Más del 80 % del territorio cubierto por zonas secas del país se encuentra afectado por desertificación causada principalmente por el manejo ganadero y agrícola inapropiado, el cambio de uso del suelo y la deforestación que implica la pérdida de la biodiversidad y la degradación de los suelos.

El Chaco semiárido (32.000.000 de ha) una planicie ubicada en el centro norte del país, padece un desmonte masivo asociado a la expansión de la agricultura, que expone los suelos a las precipitaciones y temperaturas extremas, generando pérdidas en la fertilidad y eficiencia hídrica, y consecuentes procesos erosivos. Se agrava hacia el suroeste, donde presenta condiciones más extremas de aridez y fuertemente sujeto al sobrepastoreo. 

El sobrepastoreo es originado por la ganadería extensiva, que acelera la degradación del suelo de manera directa debido al pisoteo continuo. Indirectamente a través de la pérdida o degradación de la cubierta vegetal que lo deja expuesto a la erosión del agua y viento.

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Impacto de las sequías  

Se entiende por sequías a un periodo de tiempo en que las precipitaciones son escasas (sequia meteorológica) o bien los caudales naturales de los ríos, acuíferos, ríos, lagos y presas caen por debajo de la media normal (sequía hidrológica). Los períodos de sequía pueden tener importantes consecuencias para el ambiente, la agricultura, la economía, la salud y la sociedad.

En Argentina, la Niña entre el 2020 y 2022 generó una de las peores secas registradas en los últimos cien años. Según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en 2022 se registraron precipitaciones por debajo de lo normal, lo que lo posicionó entre los catorce años más secos en más de sesenta años. El periodo 2020-2022 fue el que más impacto tuvo, especialmente al este de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de la Provincia de Buenos Aires.

En los últimos años, la Provincia del Chaco ha sido afectada por una sequía extrema asociada a un déficit persistente de precipitaciones que ha generado una serie de problemas en los ecosistemas naturales y las actividades humanas. El sitio Ramsar Humedales Chaco de 508.000 has. de una alta y dinámica biodiversidad, se vio afectado por una progresiva disminución del agua en el ambiente. (OTBN lo pasó a bajo nivel de conservación los humedales, por lo que se podrá desmontar su vegetación)  

Cada segundo, se degrada un área de tierra sana equivalente a cuatro campos de fútbol, que suma 100 millones de hectáreas cada año, una extensión del tamaño de Egipto. 

Asimismo, los ríos y los cuerpos hídricos de la región han reducido significativamente sus niveles hidrométricos, como ocurrió con el estiaje extraordinario del río Paraná desde mediados de 2019, alterando la navegación y el comercio fluvial, la calidad del agua potable para distintas localidades chaqueñas. (Bonfanti – Sánchez 2021).

La desertificación es un proceso cuando los suelos pierden total o parcialmente sus propiedades, y quedan degradados hasta convertirse en suelos áridos. Se inicia con la desaparición de la cubierta vegetal, la ausencia de raíces hace que el suelo pierda su capacidad de retener agua y la desprotección hace que sea más sensible a procesos erosivos que eliminan sus nutrientes, que impide vuelva a crecer vegetación.

La deforestación de bosques conduce a la desertificación y a la escasez de agua debido a la disminución de humedad, formación de nubes y lluvias. Los cambios en los usos del suelo, (encubierta de la deforestación), transforma la cubierta vegetal de los suelos para que sean utilizados especialmente con cultivos intensivos. Con la desertificación se pierden especies de animales y vegetales, genera inseguridad alimentaria, pobreza, migraciones forzosas, inundaciones, huracanes y se contamina el agua.

Restauración y recuperación de los ecosistemas. Se debe crear bancos de semillas. Reintroducir determinadas especies. Contener la erosión a través del abancalamiento (proteger los árboles con montañas de tierra). Aportar nutrientes al suelo. Plantar árboles. Rotar e intercalar con siembra de pasturas o verdeos, especialmente leguminosas, que aportan más nitrógeno al suelo. Combatir la deforestación y evitar los monocultivos. 

El OTBN no cumple objetivos ambientales

Asociado a la deforestación, el OBTN no cumple objetivos ambientales de la ley de Bosques, del Ambiente, de la Biodiversidad, de la Educación Ambiental, flaco favor le hace a la lucha contra la desertificación y las sequías. "Una Tierra: Nuestro legado-Nuestro Futuro’ es el recurso más preciado para garantizar la estabilidad y la prosperidad de miles de los seres vivos, somos la última generación que puede lograr su cuidado y restauración. En el ambiente todo está conectado", SS Francisco.

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(El autor es abogado - MAT.764 STJ CHACO- y especialista en evaluaciones ambientales).

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