"Aun si logra la estabilidad, este modelo dejará una economía con un gran número de excluidos"
El exministro de Desarrollo Productivo de la Nación alertó que el gobierno nacional plantea "una economía que deja a un tercio del sistema productivo fuera del camino". La recesión y la potencial recuperación , los replanteos hacia adentro del peronismo y sus discrepancias con Cristina Kirchner fueron parte del análisis.
"Esto será peor que la pandemia",afirma sin dudar el economista Matías Kulfas, mientras repasa datos sobre la actividad en la construcción y en la industria, que en marzo tuvieron pronunciadas caídas interanuales (42,2% y 21,2%, respectivamente) y que reflejan, como ningún otro indicador, la profundidad de la recesión en la economía.

El exministro de Desarrollo Productivo de la Nación entre el 10 de diciembre de 2019 y el 6 de junio de 2022, durante el gobierno de Alberto Fernández, y una de las figuras centrales del denominado Gabinete Económico, llegó ayer a Resistencia para presentar, por la noche, su libro "Un peronismo para el Siglo XXI".
En NORTE, Kulfas dio su visión sobre la marcha de la economía en estos primeros cinco meses del gobierno de Javier Milei, descartó una recuperación en V, mostró algunas coincidencias con el ya polémico Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), y habló también sobre la reconstrucción del peronismo de cara a las elecciones de medio término del 2025.
Una economía más chica
NORTE: Hace un año, cuando presentó su libro en la Feria del Libro de Buenos Aires, dijo que "la alternativa liberal va a fracasar". ¿Con estos primeros cinco meses de "muestra", sigue pensando lo mismo?
Kulfas:-Sí, básicamente porque hay dos escenarios posibles. Uno en el cual el programa macroeconómico y de estabilización funcione en los términos de lograr una baja de la inflación, y eso genere algún efecto positivo, algo que si llegara a ocurrir sería el año que viene porque queda mucho por resolver. Sin embargo, creo que el modelo que plantea Milei es una economía mucho más chica, que deja a prácticamente un tercio del sistema productivo y de la industria fuera del camino, y otro tercio que quedaría seriamente comprometido.Creo que, desde el punto de vista del empleo, es una economía que funcionará con estabilidad de precios, si lo logra, pero con alto desempleo. Aun en un escenario positivo donde el plan macroeconómico logre estabilidad, dejará en el mediano plazo una economía con un gran número de excluidos que se sentirán muy frustrados.

-¿Y el segundo escenario posible?
-Y el otro escenario es donde no se logre la estabilización porque no tenga la musculatura política para conseguir las reformas que necesita, se complicará la gobernabilidadpor las tensiones que generará esta economía.
-¿Ve algo positivo en las medidas económicas aplicadas hasta acá?
-En cualquier programa de reformas hay cosas que uno puede compartir. Más allá de medidas puntuales de las que se puede compartir el espíritu y la dirección, el marco general es equivocado. Está bien que haya un impuesto a los ingresos en los trabajadores de altos salarios (luego podemos discutir el punto de corte), y estoy de acuerdo en que haya un régimen de incentivos a las grandes inversiones. El país necesita inversiones grandes en energía y minería. Pero el problema es que está mal planteado.
-Estamos hablando acá puntualmente del propuesto Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI) que es parte de la Ley de Bases…
-Exacto. El punto central es que no derrama hacia proveedores locales. Lo vengo advirtiendo hace tiempo y me llama la atención que en Diputados no tuviera tanta discusión. Para que las inversiones en minería y energía generen desarrollo al país, necesitamos que los equipos de perforación y extracción se hagan en el país, que la ingeniería sea local. Debe existir una política de desarrollo de proveedores locales, que exija a inversiones grandes que tienen incentivos que generen desarrollo y empleo en el país. Si no, se convierten en puro extractivismo, se llevan los recursos naturales y al país le queda poco y nada.
-¿Ve que las medidas que se están aplicando tengan el respaldo de un plan de estabilización?
-Por el momento conocemos sólo la mitad del programa. Un ajuste fiscal puede ser parte de un programa de estabilización. Argentina, para estabilizar en serio y bajar la inflación a un dígito todo el año, y no en un 8% mensual porque es altísima, debe tener un ancla, es decir, una variable que quede fija para que el resto se pueda acomodar. Por lo general esa variable es el tipo de cambio, que hoy está quieto porque hay cepo. Hay una fuerte regulación en el tipo de cambio oficial y en los paralelos. Hoy estamos en un buen momento del gobierno por la afluencia de dólares por la liquidación de la cosecha, pero la pregunta es qué ocurre después de julio-agosto cuando la liquidación de divisas comienza a mermar.
-Hoy el nivel del tipo de cambio oficial está siendo bastante cuestionado porque hay quienes ya lo ven algo atrasado…
-Está claro que mirando el nivel de precios internos de Argentina, la comparación internacional da que no somos un país barato.Es un caminito peligroso, y más porque tenemos salarios que no son del primer mundo. Con lo cual, el nivel del tipo de cambio puede ser discutible pero creo que con este ritmo inflacionario y por más que esté bajando, en junio vamos a estar en el mismo nivel de tipo de cambio real que cuando asumió Milei en diciembre.Me parece insostenibleque este plan económico pueda continuar con este tipo de cambio. Es evidente que tendrá que haber un nuevo salto cambiario o acelerar la pauta devaluatoriacon lo cual habrá una nueva ronda de inflación. Frente a esto se plantean interrogantes sobre cuál será la reacción del gobierno, cuáles serán las medidas que tome para encontrar esa ancla para la estabilización. Todos los planes para estabilizar llevan tiempo y lo muestra la historia. A Carlos Menem, en 1989 le llevó dos años estabilizar. Son situaciones complejas y ahí aparecerá la discusión sobre la musculatura política que tiene el gobierno, que parecería no tenerla hoy porque el presidente aparece con una actitud muy soberbia, con muy poca predisposición al diálogo y a negociar. Son muchos signos de interrogación que me llevan a pensar que es difícil que este programa pueda funcionar.
Aún en un escenario positivo donde el plan macroeconómico logre estabilidad, dejará en el mediano plazo una economía con un gran número de excluidos.
"Descarto por completo una recuperación en V"
-¿La recuperación económica cómo se dará y cuándo se dará? ¿Ve posible la V que espera el gobierno nacional?
-Descarto por completo la idea de una recuperación en V. Marzo fue un mes desastroso, con marcadas caídas en la industria y en la construcción, superiores a lo esperado. En abril, otros indicadores como la venta de cemento y de autos dieron muy mal comparado con abril del año pasado, y comparado con marzo puede ser que den algo mejor, pero porque marzo fue un mal mes. Tal vez marzo y abril sean el peor momento desde el inicio del gobierno, pero lo que hay no es una recuperación vigorosa en V sino una economía que se mantiene en el fondo del mar con una pendiente muy tenue de recuperación. Para ser más claros, la construcción está paralizada. En el primer trimestre del año no se arregló una sola escuela en el país y además la caída del poder adquisitivo y la incertidumbre hicieron paralizar proyectos de obras privadas. Estamos calculando que este año se fabricarán en Argentina 9,2 millones de toneladas de cemento, mientras que en 2020 con pandemia se produjeron 9,8 millones de toneladas. Esto será peor que la pandemia. Y en la industria es algo parecido, está muy golpeada por la caída de la demanda. Hay industrias muy stockeadas desde el año pasado, y ahora con la apertura a las importaciones les costará mucho recuperarse.

-¿Cuál le parece que puede ser el motor de esa, aunque sea tenue, recuperación ?
-Este año no veo recuperación. Será, en todo caso, algo muy gradual. Sí creo que puede ser el año que viene, si el programa logra estabilizar los precios y reducir fuerte la inflación. Uno de los motores puede ser el créditoen general, pero será todo muy lento.
Tal vez marzo y abril sean el peor momento desde el inicio del gobierno, pero lo que hay no es una recuperación vigorosa en V sino una economía que se mantiene en el fondo del mar.
"El desmantelamiento productivo será más feroz y más veloz"
-¿Ve diferencias entre el desmantelamiento de toda política industrial y productiva durante el gobierno de Macri y lo que está pasando ahora?
-Lo de ahora será mucho peor, más veloz y más feroz. Ya está ocurriendo. En el gobierno de Macri el proceso se dio en cámara lenta. Tuvo en algunas cosas una actitud más gradualista. Pero además tuvo mucho financiamiento internacional en los primeros años, con lo cual pudo evitar otro tipo de ajustes en la economía. Creo que el daño que generará Milei a nivel productivo ya se está viendo con una caída interanual del 30% en industria y construcción.
Me parece insostenible que este plan económico pueda continuar con este tipo de cambio. Es evidente que tendrá que haber un nuevo salto cambiario o acelerar la pauta devaluatoria.
"Cristina está demasiado atada al pasado"
-Fueron públicas las diferencias que tuvo con la exvicepresidenta Cristina Fernández. Pese a eso ¿la ve como una figura indispensable para rearmar al peronismo de cara a las elecciones de 2025?
-Es una figura muy importante, sin dudas, para el peronismo y para la Argentina. Mi crítica es que creo que está demasiado atada al pasado y a su afán autoreivindicatorio, y se ha quedado sin proyecto. En los últimos tiempos ha tenido referencias incipientes a las discusiones del presente y a repensar algunas cosas como lo expresó en su carta de febrero, como la necesidad de actualizar la legislación laboral para incorporar a las pymes. Es fundamental que el peronismo en su conjunto dé un debate interno y adopte una posición mucho más propositiva en lo productivo. Tenemos que reconectar con un electorado que eligió otra opción, que creo que será muy dañina para el país. Si el pueblo eligió eso, debemos revisar por qué tomó esa opción y en qué fallaron nuestras propuestas.

Diálogo personal y diferencias políticas con Alberto
-Fue uno de los hombres más cercanos a Alberto Fernández. ¿Sigue en contacto con él? ¿Tiene alguna lectura sobre la causa judicial que investiga la contratación de seguros?
-En lo personal tengo un diálogo esporádico. Tengo una relación de afecto personal pero muchas diferencias políticas sobre la manera en que se enfiló el gobierno desde la mitad del mandato. Y respecto a la causa judicial, me generó sorpresa, pero no tengo más para agregar porque no conozco detalles.
Una respuesta exagerada de la política social
-En su libro dice que uno de los desafíos para "actualizar" el peronismo en discutir los mitos y prejuicios "antiempresa"... ¿cómo sería eso?
-Hay sectores del peronismo que han hecho del conflicto o de la pelea con el sector empresario una bandera permanente. Si bien tengo mis enojos con actitudes del sector, veo imposible plantear un proyecto con justicia social sin incorporar activamente al sector empresario-productivo. Muchas veces veo que se enfatizan más las falencias de este sector, sin comprender cuáles de esas conductas son tal vez el resultado de políticas equivocadas en lo macro. Otro problema tiene que ver con haber exagerado la idea de la política social o popular como respuesta a una supuesta crisis del sistema que ya no genera empleo.En Argentina, hasta 2011, se generó mucho empleo en el sector privado. Tenemos que entender por qué no pudimos continuar con esa tendencia. En concreto, hay sectores que piensan que ya no hay manera de generar empleo en el sector privado y que la respuesta tiene que ser la política social y el empleo público.
-¿Le parece entonces que el Estado alentó la informalidad que existe en el empleo?
-Me parece que desde la política pública se puso demasiado el foco en la política social y menos en la política productiva.Una de las pocas políticas productivas exitosas que hubo en los últimos años como la ley de software y de la economía del conocimiento hoy está cuestionada. Muchas veces discutimos si ese programa termina subsidiando a Galperín (dueño de Mercado Libre), sin entender que en realidad promueve empleo formal y de calidad en un sector muy dinámico que es exportador. Ahí hay un problema donde se mezclan las actitudes de empresarios, pero tenemos que plantearnos si nos interesa lo que piensa un empresario o los empleos que genera y las oportunidades productivas. Ahí aparecieron prejuicios y se complicó la discusión.
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