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Niños víctimas de conflictos armados

En las guerras, es la infancia la que más sufre. El costo de la violencia para los niños y sus comunidades se sentirá en las futuras generaciones. Así lo advierte Unicef en un nuevo llamamiento que hizo para que ningún niño sea privado de los servicios esenciales ni se quede al margen de la cobertura de la ayuda humanitaria.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) observa que desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, nunca tantos niños han sufrido como ahora las graves consecuencias de los conflictos armados. Por ese motivo reiteró su llamado a la comunidad internacional para que se generen las condiciones necesarias que ayuden a poner fin a los padecimientos de los chicos que viven en zonas de guerra y en campamentos de refugiados.

En esta oportunidad, el organismo de Naciones Unidas puso énfasis en la necesidad de frenar la escalada de hostilidades en la Franja de Gaza ya que dicho conflicto tiene un impacto catastrófico en la infancia y sus familias. "Los niños están muriendo a un ritmo alarmante: según los informes, más de 13.000 personas han muerto en este conflicto y miles más han resultado heridas. Además, se calcula que en la Franja de Gaza hay cerca de 1,7 millones de personas desplazadas, de las cuales más de la mitad son niños y niñas. La población carece de agua, alimentos, combustible y medicinas. El conflicto ha dañado sus hogares y ha destrozado familias enteras", señala un comunicado de Unicef en el que, además, exige para esa región un alto al fuego humanitario "inmediato y duradero".

Altos funcionarios del organismo coinciden en señalar que los niños en la Franja de Gaza se enfrentan a los efectos mortales de enfermedades y desnutrición, ya que la escalada de hostilidades les impide acceder a agua potable, alimentos y medicamentos. Advierten, además, que los pequeños expuestos a la guerra padecen traumas emocionales y estrés debido a la violencia, la pérdida de seres queridos y la destrucción de sus hogares y comunidades, situaciones que dejan cicatrices emocionales que persisten a lo largo de sus vidas. Por otra parte, otro de los problemas que afectan a la infancia es que muchos niños se ven obligados a huir de sus hogares debido a la guerra, convirtiéndose en refugiados internos o buscando refugio en países vecinos y ese desplazamiento forzado puede exponerlos a condiciones de vida precarias, falta de acceso a alimentos, agua y atención médica adecuada, lo que aumenta su vulnerabilidad.

Pero eso no es todo. La guerra interrumpe el acceso a la educación para muchos de ellos. Muchas escuelas cierran sus puertas debido al conflicto mismo o por temor a ser confundidas con objetivos militares. Esto hace que la falta de escolarización tenga efectos a largo plazo en el desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños, así como en sus oportunidades en la vida adulta. Por otra parte, está el grave problema del reclutamiento de menores lo que los expone a peligros físicos y psicológicos. Según los especialistas, los efectos de la guerra en la infancia pueden persistir mucho después de que el conflicto haya terminado, de manera que es necesario abordar las necesidades de los niños afectados por la guerra a través de programas de ayuda humanitaria, servicios de salud mental y apoyo educativo. Es de esperar que los líderes mundiales adopten medidas para promover la paz y la reconciliación en las zonas en conflicto.

Dice Unicef: Si protegemos a los niños de los ataques en conflictos armados, mantendremos viva la esperanza y comenzaremos a prepararlos para construir futuros pacíficos para sí mismos y para sus países. Si actuamos juntos, podremos lograr que los ataques contra los niños dejen de ser algo normal y preservar la humanidad.

Es muy alto el precio que tiene que pagar la infancia en las zonas de conflicto.  De ahí la necesidad de hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que se ponga fin a estos enfrentamientos que hipotecan el futuro de los países que padecen estas desgracias. La protección de los derechos de los niños en situaciones de conflicto debe ser una prioridad para todas las naciones, ya que se está ante un grave problema que, según la ONU, afecta a más de 250 millones de niños.

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