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La lucha contra la desinformación

La verificación de la información se ha vuelto un ejercicio clave para conservar la buena salud de los sistemas democráticos. Los sorprendentes avances de los programas de inteligencia artificial provocaron un aumento en la generación y propagación de contenidos engañosos que buscan influir en la opinión pública especialmente en períodos electorales. 

Especialistas en la lucha contra la desinformación del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, un centro de investigación con sede en el Reino Unido, publicó un informe que pone la lupa sobre las elecciones que se realizarán el próximo 5 de noviembre en los Estados Unidos. Serán, advierte la institución, las primeras elecciones presidenciales desde que existe la inteligencia artificial generativa, de manera que es posible que los ciudadanos con derecho al voto estén más expuestos a imágenes, audios y videos con contenidos falsos creados con sofisticadas herramientas informáticas.

Este tipo de información falsa, advierten los especialistas, se propaga con mayor velocidad si el tema que aborda presenta algunos componentes que lo hacen parecer verdadero y si el mensaje, además, apela a sentimientos que pueden generar miedo o indignación en las personas. Por esa razón, las empresas Microsoft, Meta, Google y Amazon, firmaron un compromiso para erradicar la desinformación, en particular la generada con Inteligencia Artificial, que pueda afectar los procesos electorales en todo el mundo. Así, las compañías se comprometen a detectar y eliminar los audios, vídeos e imágenes que simulen ser de protagonistas relevantes en elecciones, así como los contenidos que generan falsos datos sobre los procesos de votación. Otras empresas, como Adobe, IBM, Arm (fabricante de microprocesadores) y compañías que desarrollan programas de inteligencia artificial como OpenAI y Anthropic, además de las plataformas Snapchat, TikTok y X (antes Twitter), anunciaron que se sumarán a esta iniciativa. Es que estas nuevas herramientas de Inteligencia Artificial han alcanzado un nivel tan alto de sofisticación que pueden realizar representaciones verosímiles del mundo real.

La Organización de Naciones Unidas, por su parte, hizo pública su preocupación por la difusión de esta tecnología que dificulta la tarea de separar lo que es real de lo que es manipulado. El organismo internacional, además, advirtió que manipulaciones de este tipo pueden generar las peores formas de desinformación. Frente a este escenario, la ONU propone que los Estados fomenten y protejan a los medios de comunicación libres e independientes y se trabaje para mejorar la transparencia y el acceso a la información. También, observa el organismo, se debe promover la participación pública en todos los niveles y posibilitar diálogos y debates en todas las comunidades.

Según el Instituto Reuters, las audiencias actuales podrían estar expuestas a audios, imágenes y videos basados en falsas narrativas creados con programas como Midjourney, Dall-E, ChatGPT y otras herramientas que tienen un enorme potencial. En ese sentido, la entidad advierte que la utilización de sistemas de generación de lenguaje natural, como Chat GPT, plantea serias preocupaciones sobre la capacidad de estos programas para crear contenido engañoso. Especialistas de distintas disciplinas coinciden en señalar que este tipo de narrativas falsas pueden tener un impacto negativo en las sociedades democráticas al socavar la confianza en las instituciones, polarizar los debates de los asuntos públicos y manipular a la opinión pública. Estas falsedades, advierten los expertos, buscan generar emociones intensas en lugar de informar objetivamente, lo que puede provocar respuestas impulsivas en los receptores y afectar su toma de decisiones. La desinformación también puede alimentar la indignación hacia grupos minoritarios de la sociedad, minar la confianza en las instituciones gubernamentales y el proceso electoral y fomentar la desconfianza en principios democráticos fundamentales como la prensa libre y la independencia judicial.

Es necesario que la ciudadanía tenga la precaución de chequear la información con diversas fuentes, de manera tal que pueda distinguir lo verdadero de lo falso. Está comprobado que la desinformación encuentra terrenos fértiles en los prejuicios y las emociones primarias de las personas, entonces los ciudadanos deben estar preparados para conocer y manejar las herramientas que les permitirán confirmar o desmentir determinada información que circula en el espacio público.

Por último, es importante recordar que la propagación de información falsa es uno de los problemas más serios que amenazan la convivencia democrática. Hoy se sabe que existen programas informáticos que permiten modificar fotografías, videos y audios que son utilizados por grupos que aprovechan los momentos de mayor intensidad política para desacreditar a adversarios o poner en duda la transparencia de los procesos electorales.   

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