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Liderazgo regional en biotecnología

Argentina lidera el ránking de países de América Latina con más empresas dedicadas a la biotecnología. Un relevamiento de emprendimientos donde trabajan profesionales capacitados en esta rama del conocimiento arrojó como resultado que, en todo el territorio nacional, hay un total de 340 empresas de producción de bienes y servicios con capacidades biotecnológicas.

El dato no deja de ser llamativo porque la incubación y el desarrollo de estos emprendimientos se produjeron en contextos socioeconómicos complejos y cambiantes que dificultan cualquier proyecto a largo plazo. El director de Planificación Productiva de la organización de la sociedad civil Fundar, Daniel Schteingart, observó que en los últimos 15 años se triplicaron las empresas biotecnológicas argentinas, en gran medida gracias a la larga trayectoria del sistema argentino de ciencia y tecnología en disciplinas como ciencias biológicas y de la salud.

Según el experto, a nivel global Argentina se ubica por detrás de países líderes en esta industria que poseen alrededor del millar o más empresas de este tipo, como Estados Unidos, Francia, Canadá, España, Corea, Italia y Alemania. De todos modos, señala Schteingart, nuestro país se posiciona en el segmento de países con una masa crítica relevante de empresas biotecnológicas como Bélgica, Noruega o Portugal y si se tienen en cuenta los datos comparables a nivel internacional y publicados por la OCDE, Argentina se ubica entre los diez países con más empresas de biotecnología en el mundo.

Un aspecto para destacar es el trabajo que se ha realizado en los últimos años en materia de biotecnología aplicada a los cultivos. En ese sentido, un ejecutivo del mayor fondo de inversión en biotecnología del mundo que visitó nuestro país en 2021, dijo que Argentina posee las cualidades para transformarse en un líder en ese campo del conocimiento. Se trata de Philip Bronson, director de Indie Bio, el mayor fondo de inversión en biotecnología del mundo, quien destacó el trabajo que lleva adelante el sistema nacional de ciencia que, según señaló, "tiene científicos de primera categoría y muy trabajadores, acostumbrados a resolver cosas con pocos recursos, lo que les brinda una enorme capacidad para la innovación y la creatividad".

Un documento del Observatorio de la Economía del Conocimiento explica que la biotecnología moderna surge en el mundo en los años 70 como respuesta a las restricciones que enfrenta la acumulación de capital con el agotamiento del paradigma tecno-económico basado en la energía barata a partir del petróleo. Aparece, dice el informe, como una posibilidad de recuperar productividad abriendo la oportunidad de reemplazar tecnologías e insumos existentes por nuevas tecnologías e insumos biotecnológicos.

Y hablar de biotecnología implica hablar también del trigo tolerante a la sequía, único en su tipo, que fue desarrollado a partir de un trabajo coordinado a lo largo de dos décadas entre el Conicet y un laboratorio privado argentino. También hay que mencionar a la doctora Raquel Chan, investigadora del Conicet y responsable junto a un equipo que lidera en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral del desarrollo de esa variedad de trigo. Fue ella quien aseguró que Argentina es un país con capacidad para hacer ciencia y desarrollo tecnológico. "Y somos capaces, también, de generar asociaciones público privadas exitosas", dijo hace unos años.

Eso es, justamente, lo que ocurrió con el instituto de investigación y tecnología creado en 2008 por el Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, donde se puso en marcha un proceso con el objetivo de estudiar cómo las plantas se adaptan al medio ambiente, es decir, cómo hacen para sobrevivir a factores como la sequía, los fuertes vientos o las temperaturas extremas.

Fruto de esas investigaciones se descubrió que si en un laboratorio se lograba aislar el gen en el que se apoyaba la fortaleza de las plantas más resistentes a las sequías, los vientos y las temperaturas extremas y pasarlo luego a otras plantas, se ayudaría a estas últimas a ser menos vulnerables a los rigores del clima. En un trabajo conjunto con la empresa Bioceres, finalmente lograron aislar ese gen para incorporarlo luego a otra planta. Así, la tecnología aplicada logró conferir una mayor tolerancia a la sequía a la planta que recibió el tratamiento.

Esta semana la doctora Chan lamentó que el fuerte ajuste que aplica el gobierno nacional ponga en peligro la continuidad del trabajo que lleva adelante el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, la institución que fue clave en el descubrimiento de la tecnología que permite dotar a las plantas de una mayor tolerancia a la sequía.

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