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Economía del conocimiento

Impulsar a sectores que hacen un uso intensivo de la tecnología y generan puestos de trabajo con alta calificación, como las industrias de software, satelital y audiovisual, los trabajos en biotecnología, robótica y el sector de la electrónica y las comunicaciones, entre otros, es uno de los desafíos que tienen el Chaco y la región.

En la provincia existe el Polo IT, un espacio conformado por empresas locales de la economía del conocimiento que tiene como objetivo promover el desarrollo del sector. Hace pocos días, esta organización, junto a otras 26 instituciones similares de todo el país celebraron en la ciudad de Córdoba el acto constitutivo de la Red Federal de la Economía del Conocimiento que representará a más 1500 micro, pequeñas y medianas industrias argentinas que utilizan el conocimiento y la información como elementos fundamentales para generar valor y riqueza. Es importante recordar que, en la actualidad, este conocimiento aplicado es uno de los motores principales del crecimiento económico y la competitividad en la mayoría de los países.

La llamada "economía del conocimiento" se caracteriza por el uso intensivo de tecnología y la necesidad de un capital humano altamente calificado, lo que implica que las actividades productivas en este sector requieren habilidades y conocimientos especializados para innovar y mejorar los procesos productivos. A diferencia de las economías tradicionales centradas en recursos naturales o manufactura, esta nueva economía pone énfasis en el capital intelectual y la capacidad para generar nuevas ideas. Y es aquí donde la innovación entra en juego como el motor propulsor de este modelo económico.

La innovación, entendida como la capacidad de desarrollar nuevas ideas y transformarlas en productos, servicios o procesos que añaden valor, es esencial para la economía del conocimiento. No se trata solo de crear algo nuevo, sino de mejorar constantemente lo existente y de crear las condiciones para adaptarse a los cambios del entorno. Este proceso de constante evolución y adaptación asegura que las empresas y economías se mantengan competitivas en un mundo en rápida transformación.

Según Argencon, la organización que nuclea a prestadoras de servicios de la economía del conocimiento, se estima que las empresas del sector exportarán este año más de 9.000 millones de dólares, una cifra para nada despreciable en un momento en el que el país demanda el ingreso de más divisas. Y, lo que es aún más importante, es que este crecimiento puede dar un nuevo impulso a la creación de altamente calificado y especializado. De hecho, la misma organización estima que este sector podría generar hasta 215.000 nuevos puestos de trabajo de calidad y alcanzar exportaciones por 15.000 millones de dólares para el año 2030.

Es que a medida que las industrias evolucionan hacia modelos basados en el conocimiento, demandan habilidades avanzadas y conocimientos técnicos específicos. Esto no solo mejora la calidad del empleo, sino que también contribuye al desarrollo económico sostenible al potenciar sectores de alto valor agregado. Hay que decir también que la economía del conocimiento depende, además, de un ecosistema que apoye la innovación, incluyendo inversión en investigación y desarrollo, la educación y colaboración entre sectores públicos y privados. Está demostrado que los países y regiones que logran crear estos entornos innovadores tienden a experimentar un crecimiento económico sostenido.

En el contexto actual, donde la creciente digitalización y las nuevas tecnologías juegan un papel muy importante, la economía del conocimiento se convierte en una estrategia esencial para las micro, pequeñas y medianas empresas que buscan adaptarse y crecer en un entorno cada vez más complejo y dinámico.

Como hemos señalado ya en otras oportunidades al abordar este tema en esta misma columna, pensar en la reactivación de la economía del país también requiere, a la hora de diseñar políticas públicas, tener en cuenta a estas actividades que son intensivas en investigación y desarrollo.

Estos sectores que, como se dijo, se basan en un empleo intensivo de la tecnología y demandan profesionales con alta calificación, deben formar parte de una estrategia innovadora de inserción de la Argentina en el mundo, que combine tanto exportaciones primarias, como manufactureras y de servicios de las distintas economías regionales, en el marco de una política exterior que tenga como objetivo la defensa de los intereses nacionales.

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