Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
CARTAS DE LECTORES

Palabra maldita

Señor director de NORTE:

Decir inflación es decir conflicto, es decir tensión, convivir con ella es un ejercicio para toda la vida. Pero la misma palabra tiene distintas acepciones, sin ir más lejos durante los gobiernos peronistas la inflación era un recurso de campaña de la oposición, amplificado por los medios, con el que se buscaba crear un clima de angustia en la población. Ahora, cuando esa oposición es gobierno, y son las decisiones del presidente y sus aliados las que impulsan la inflación, resulta que la misma palabra adquiere otro significado.

Pareciera que, si no fuera por el daño que provoca a su paso, la inflación actual –en enero fue superior al 20%– es bienvenida, tal como afirmó el propio Milei. De la mano de la escalada inflacionaria llegan los índices de pobreza cercanos al 60%, que ya no escandalizan a las almas bondadosas que prometen el paraíso en un futuro inalcanzable.

Sin embargo esas cifras, las de inflación y las de pobreza, pueden dejar de correr en paralelo. ¿Cómo? muy simple, la baja de consumo y la retracción de la actividad económica buscan consolidar la eliminación de los sectores medios y conformar una amplia mayoría de argentinos y argentinas sumergidos en la pobreza, en ese contexto la baja inflacionaria podría asegurarse a costa de la reducción de la demanda.

El modelo es tan antiguo que ya lo encontramos en la Argentina oligárquica de fines del siglo XIX, cuando las exportaciones agrícolas beneficiaban a la élite y el pueblo carecía de derechos. Es muy sintomático en ese sentido el viraje de la prensa oficialista, que prepara los argumento que va a ofrecer en marzo y abril, cuando las medidas del gobierno confirmen que vino para realizar la mayor transferencia regresiva de riqueza de la historia, desde los trabajadores y jubilados hacia los grandes grupos económicos y financieros.

Y ¿cómo justifican el saqueo? De nuevo, muy fácil: "A pocos días de que se conozcan los datos de inflación del mes de enero, que llegó al 20,6%, una encuesta reveló que –aunque el aumento de precios lidera la lista de preocupaciones entre los argentinos– mejoraron los índices de una evolución favorable a futuro. Lo mismo sucede respecto a la economía personal, mientras que se redujo el porcentaje de personas que cree que el gobierno debe subsidiar la tarifa de servicios públicos como la luz, el agua y el gas", nos cuenta Infobae.

Asquerosa sarasa que confían que se trague la población mientras a la par recibe las facturas de servicios con incrementos de hasta 300%. Capitalismo salvaje y despiadado. Por supuesto esto vendrá acompañado de un relato ya instalado y mentiroso que nos dirá que en medio del mayor industricidio, de la destrucción de las pymes que generan empleo y que trabajan para el mercado interno, la salida es ¡el campo! Y cuando hablan de "el campo" sabemos que se refieren a quienes impulsan la primarización de la economía, la exportación sin valor agregado, la evasión que desfinancia al Estado, la devaluación frente al dólar -que empobrece a los asalariados-.

"Es por acá", anuncia Expoagro y aplauden sus socios, Clarín, La Nación, Macri, pero peor aún, incluso quienes padecen este modelo productivo, quienes abandonan la ruralidad corridos por el acaparamiento de tierras de los pool de siembra, quienes sufrimos la especulación y suba de precios de materias primas y alimentos cobrados a valor dólar, caemos en la trampa de creer en una economía extractivista que entrega nuestros recursos.

La inflación, en definitiva, podrá descender algo, pero encontrará a los argentinos sumidos en la pobreza y cada vez con menos herramientas para recuperar y distribuir salarios y riquezas. Por eso es tan importante que caiga el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

CARLOS "CACHO" QUIRÓS

RESISTENCIA

Más de Carta de lectores+ Ver todas
Te puede interesar