Democracia y bienestar
Según el último Índice de Democracia elaborado por la revista británica The Economist, los cinco primeros puestos del ránking de naciones con los mejores estándares democráticos corresponden a Noruega, Nueva Zelanda, Islandia, Suecia y Finlandia. ¿Qué tienen en común estos países, además del respeto a las reglas del juego democrático? En todos ellos existen instituciones públicas fuertes, una cultura basada en la confianza y políticas para reducir la desigualdad. Y como si todo eso fuera poco (o, mejor dicho, gracias a esas características) son reconocidos por el alto nivel de bienestar de sus ciudadanos.
El caso de Noruega es para destacar. Como en las mediciones de años anteriores, esta vez volvió a obtener puntaje máximo en materia de proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionalidad del gobierno, participación política y cultura política, que son cuatro de los 60 factores evaluados por el sondeo que, desde 2006, realiza The Economist en 167 países. ¿Y por casa cómo andamos? Según este ránking, la Argentina sufrió el deterioro de su democracia en el último año, en parte por las tensiones que se agudizaron durante el último proceso electoral.
"La Argentina (que ocupa el lugar 54) no es ajena a la polarización, pero esta alcanzó nuevos niveles en las elecciones presidenciales de 2023. Un libertario de derecha, Javier Milei, de La Libertad Avanza, y el candidato del partido peronista Unión por la Patria, Sergio Massa, y sus partidarios elevaron las apuestas de las elecciones a un punto álgido, argumentando que si perdían la democracia en Argentina estaría en riesgo", señala el informe en referencia a los comicios del año pasado. Más adelante, agrega: "A pesar de sus posturas extremas, Milei ganó de forma aplastante en la segunda vuelta, mientras una inflación de tres dígitos se catapultaba".
El informe también observa que el actual presidente de la Nación "tiene un mandato electoral claro, pero su agenda de reformas de libre mercado tendrá dificultades para ser aprobada en un Congreso fragmentado y enfrentará desafíos judiciales. Además, una dolorosa austeridad", por lo que la publicación británica no descarta un escenario aún más difícil para nuestro país. "Las medidas pueden desencadenar disturbios sociales en 2024″, advierte la publicación. En el ranking global sobre la salud de las democracias en 2023 elaborado por The Economist, ocupan los primeros lugares, como se dijo, Noruega, Nueva Zelanda e Islandia, mientras que en el otro extremo de la lista se ubican Corea del Norte, Birmania y Afganistán.
En relación con América Latina y el Caribe, el informe sostiene que la región sigue siendo la tercera más democrática a nivel global, por detrás de Europa Occidental y América del Norte, aunque observa que en los últimos ocho años hubo un retroceso democrático en muchas naciones latinoamericanas. En ese sentido, menciona los casos de Uruguay, que se ubica en el 14° lugar y Costa Rica, que se posicionó 17°, son los países de la región considerados como "democracias plenas". Chile, en tanto, se ubicó en el 25° lugar, integrando de ese modo el grupo que califica como "democracias deficientes", donde también están Panamá (48), Brasil (51), Argentina (54), Colombia (55), República Dominicana (61) y Paraguay (74).
Según el informe, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras son los países de la región que mostraron mayores retrocesos. Nicaragua, por ejemplo, se ubicó en el lugar 143 del ranking, convirtiéndose así en el país latinoamericano con la peor posición, por lo que comparte la categoría de "regímenes autoritarios" con Venezuela (142), Cuba (135) y Haití (129). Por otra parte, la publicación señala que la mitad de naciones centroamericanas están consideradas como "regímenes híbridos": Guatemala (100), El Salvador (96) y Honduras (95), al igual que México (90), Bolivia (106), Ecuador (85) y Perú (77).
La democracia en nuestro país acaba de celebrar cuarenta años sin interrupciones. Eso quiere decir que hace cuatro décadas que la sociedad argentina eligió rechazar la violencia y las prácticas autoritarias para vivir en paz. Es necesario continuar por esa senda, sabiendo que es necesario llegar a acuerdos y sumar esfuerzos para que una diversidad de voces tenga oportunidades de expresarse en la comunidad con el objetivo de contribuir al bien general, siempre por medio del diálogo respetuoso entre los distintos sectores de la comunidad.










