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Entrevista al doctor Horacio Lucero

"El retiro de Argentina del proyecto europeo nos da poca seriedad como país"

El plan Sprint estudiaba la presencia de residuos de agroquímicos en el ambiente y las personas. Según informes, el país había presentado las cifras más altas de contaminación.


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Horacio Lucero, bioquímico e investigador con 20 años de trayectoria. Se desempeña en el Instituto de Medicina Regional de la UNNE.

El proyecto Sprint responde a una sigla en significa Transición Sostenible de Protección Vegetal. El programa había sido lanzado por varias universidades y organismos europeos, con financiamiento de la Unión Europea (acuerdo de subvención 862568). El objetivo era "desarrollar una caja de herramientas de evaluación de riesgos para la salud global, para evaluar los impactos de los productos fitosanitarios en la salud de los ecosistemas, plantas, animales y humanos".

Nuestro país fue incluido en este proyecto porque es el principal exportador de soja para alimentación animal en Europa. Argentina es el tercer usuario más grande de pesticidas en el mundo, con China y Estados Unidos. Varios de los pesticidas utilizados en Argentina ya no están aprobados para su uso en la Unión Europea, por lo que este estudio de caso brindaba información sobre los riesgos de los productos químicos importados.

La participación del país se hizo a través del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Desde el directorio del organismo, primero prohibieron a los investigadores revelar los resultados de los estudios. Y, paso siguiente, se anunció el retiro de Argentina del proyecto Sprint. Para entender la implicancia de esta medida, NORTE dialogó con el doctor Horacio Lucero, investigador del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste, y un investigador de gran prestigio, por su trayectoria de años en el estudio de los efectos que los agroquímicos producen en la salud.

— ¿Qué implicancias tiene para el país haberse retirado del proyecto Sprint?

— Las implicancias son todas negativas. Este es un proyecto muy serio encarado por la comunidad europea. Ellos invitaron a nuestro país a sumarse al proyecto para hacer un estudio sobre los efectos del uso de los pesticidas. Esto no representaba gastos para el país, ya que la Unión Europea financiaba el proyecto. Los primeros resultados de los estudios arrojaron que hay un alto índice de pesticidas en el ambiente, en los alimentos y en las personas.

El alto índice de pesticidas en el ambiente y en los animales es alarmante. Necesitamos que esos estudios continúen y sean monitoreados.
Horacio Lucero

Este retiro de Argentina del proyecto Sprint nos da poca seriedad como país. Además el gobierno nacional ahora nos debe una respuesta a los consumidores y a quienes estamos viviendo dentro de los terrenos afectados.

El alto índice de pesticidas en el ambiente y en los animales es alarmante. Necesitamos que esos estudios continúen y sean monitoreados. El Estado argentino está demostrando que no tiene ninguna intención de que se revelen los resultados de los estudios ni que continúe el estudio, por lo tanto las consecuencias de retirado del proyecto Sprint son negativas de todo punto de vista.

— Acaba de resaltar que esto nos afecta a toda la sociedad ¿No es un problema únicamente de la gente del campo?

— Por supuesto, en las góndolas llegan muchos productos derivados de la agricultura. Nosotros no tenemos la medición de los datos sobre la cantidad de sustancias que están presentes en esos productos. Además, consumimos productos que nos dan una exposición crónica en dosis que pensamos que son pequeñas pero no siempre es así.

El resultado de la ingesta de contaminantes es incierto. Hay productos que tienen una semejanza química con muchas hormonas del organismo que pueden interferir en varios procesos metabólicos del cuerpo. Lo preocupante es que ya en algunos estudios se reveló que se encontró mezclas o cócteles de pesticidas en varios productos del mercado que tienen un efecto de sinergia en el cuerpo.

— En ese contacto surge la cuestión de los monocultivos ¿Esto tiene efectos negativos? ¿Por qué?

— El monocultivo tiene implicancias negativas. Por ejemplo, la soja que se produce es soja transgénica, que tiene una modificación genética en su semilla que admite grandes cantidades de herbicidas, mundialmente conocido como glifosato. Este producto se sabe que es cancerígeno, como lo demostró la organización mundial de la salud hace unos años.


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“Algunas veces el poder administrador de la cosa pública hace su trabajo y muchas otras veces no”, señala Lucero sobre el control de fumigaciones. Foto: Archivo.

Esta situación es preocupante para todo el territorio nacional y especialmente en la zona de alta producción agrícola que depende de un solo cultivo. Es un despropósito pensar que la economía de un país depende de uno o dos cultivos, porque ahí se pierde la biodiversidad que debe haber en cualquier ambiente.

— Del proyecto Sprint participaban universidades y otras instituciones públicas ¿La universidad debe ser implicada en estudios como este?

— La universidad pública tiene la obligación de involucrarse en temas que comprometen la salud pública. Pero vamos a los orígenes, tiene que ser una decisión oficial. Si se desfinancia la ciencia es muy probable que no haya dinero para poder investigar. Hay que fijar políticas al respecto, ahora esto está en riesgo.

Un relevamiento con horizonte hacia 2025

Argentina ingresó al consorcio de instituciones científicas que llevan adelante el Proyecto Sprint en el año 2021, cuando empezaron a realizarse las primeras mediciones a cargo de la doctora Virginia Aparicio. La participación del país se hizo a través del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

SPRINT es un relevamiento que se extenderá hasta el 2025 y busca "evaluar los riesgos e impactos en el medio ambiente y la salud humana a los efectos de acelerar la adopción de soluciones innovadoras reales, hacia una protección real en el contexto de un enfoque de salud global".

La salida imprevista del proyecto por parte de Argentina estaría asociada a los resultados comparativos adversos que la posicionarían encabezando índices de contaminación con pesticidas por encima de los países europeos, sólo superados por los Países Bajos.

Sin una explicación fundada, el entonces presidente del Consejo Directivo del INTA, Mariano Garmendia, anunciaba mediante Resolución firmada el 7 de diciembre pasado (días previos a su renuncia), el retiro de la Argentina del relevamiento, del que también participan Dinamarca, Croacia, Eslovenia, Francia, Portugal, España, Italia, Suiza y República Checa.

La Unión Europea se interesa por los temas ambientales

Los países que están genuinamente preocupados por estos temas son los que están viendo los efectos en la salud y en el medio ambiente. Ellos comenzaron un proceso de transición hacia una producción más sostenible, mucho más sustentable con el medio ambiente. Las políticas de largo plazo indican que cada vez debe ser menos la contaminación a la que estemos expuestos de forma consciente. Nosotros necesitamos conocer que sustancias están en el ambiente o en los productos que consumimos.

En los países como el nuestro se desarrolla lo que llamamos la industria sucia. Se usan semillas transgénicas y pesticidas, que son contaminantes, el costo ambiental y el costo en salud pública lo pagamos nosotros. Nosotros somos la tierra donde se producen los alimentos para los países del primer mundo. Ahora bien, nosotros producimos y ellos consumen sobre todo los granos que alimentan a sus animales, y así también terminan contaminados. Entonces el problema les vuelve a ellos. Por eso les preocupa saber qué pasa en Argentina y cómo producimos los alimentos.

La producción agroecológica debe contar con apoyo estatal

En la provincia del Chaco hay proyectos que trabajan en producción agroecológica, por ejemplo, familias de Pampa del Indio que están sembrando algodón. Al respecto, el doctor Horacio Lucero, expresó que "ese es el camino. La agroecología deja de lado la contaminación con productos tan nocivos. Pero vuelvo a reiterar que esto necesita un apoyo del estado. Porque, si no, son pequeños impulsos que no camban la realidad.

El modelo hegemónico de contaminación tiene el apoyo de los gobiernos para desarrollarse y expandirse. Hay muchos productos que son peligrosos por su naturaleza química, incluso algunos están prohibidos para su aplicación y sin embargo siguen apareciendo en el cuerpo.

Lo que hay que hacer es una transición. Es necesario e impostergable la transición hacia una producción mucho más sana, más saludable y menos contaminante. Eso no podemos dejarlo en manos de la industria".  

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