La protección de humedales
El consumo de agua en el planeta se multiplicó por seis en los últimos 100 años y se estima que esa demanda aumenta cerca de un 1% cada año. El dato confirma la enorme importancia que adquieren las tareas de protección y restauración de los humedales, que son los que retienen y proporcionan la mayor parte del agua que es apta para consumo humano. 
La superficie de la Tierra está cubierta en sus dos terceras partes por agua, pero el 97 por ciento de ella contiene sal y, por lo tanto, no se puede utilizar para dar respuesta (al menos en lo inmediato) a la cada vez más importante demanda de la población humana. De ahí la creciente importancia que adquieren los reservorios de agua dulce, sobre todo en escenarios de escasez creciente que se observan actualmente en distintas regiones del mundo.
Los humedales son ecosistemas con suelos saturados por agua que cumplen múltiples funciones que son fundamentales para la supervivencia, ya que se encargan de filtrar de forma natural los contaminantes, que dejan como resultado un agua segura que puede ser bebida por las personas. Pero el aumento de la población mundial, entre otros factores, ha hecho que en las sociedades actuales se utilice más agua de la que la naturaleza puede reponer.
Pero eso no es todo. Según la ONU, casi todas las fuentes mundiales de agua dulce están en peligro: el 82% de la población mundial está expuesta a altos niveles de contaminación en su suministro de agua. En nuestro país, la superficie ocupada por humedales representa cerca del 23 por ciento del territorio nacional, mientras que en todo el planeta ocupan entre el tres y el ocho por ciento de la superficie terrestre.
Dicho de otro modo, la Argentina cuenta con un recurso estratégico (en una porción significativa de su territorio) que cumple funciones clave para cualquier ecosistema, como son la provisión de agua y el filtrado de contaminantes a través de su abundante vegetación, además de servir de hábitat natural para una gran variedad de especies de animales y plantas y de actuar como amortiguación en caso de inundaciones. La Organización de las Naciones Unidas, por su parte, plantea la necesidad de establecer un régimen de regulación jurídica para proteger los acuíferos internacionales, otorgando a los Estados la soberanía plena sobre los recursos hídricos que están en sus territorios.
Pero hay muchos intereses en juego y por eso, a nivel global, también hay grupos que plantean que el agua debe ser un bien comercial y por lo tanto, sujeto a transacciones de compra y venta como cualquier producto que se consigue en el mercado. A esta mirada se opone la de quienes sostienen que es todo lo contrario, ya que se trata de un bien social relacionado con el derecho a la vida, que no puede estar sujeto a las reglas propias del mundo de los negocios.
Vale recordar, por otra parte, que la Convención sobre los Humedales, también conocida como Convención Ramsar, fue firmada en 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán. Es un tratado intergubernamental que proporciona el marco para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Desde que entró en vigor en 1975, en los años siguientes casi el 90% de los Estados miembros de la ONU, de todas las regiones geográficas del mundo (entre ellos Argentina) se han adherido a esta iniciativa internacional.
Según la FAO, los humedales proporcionan más de 1000 millones de medios de vida en todo el mundo, en áreas relacionadas con la alimentación, el suministro de agua, el transporte y el ocio. Además, sostienen expertos de ese organismo, las vidas de más de 660 millones de personas dependen de la pesca y la acuicultura; y observan que en el mundo actual la mitad de los turistas internacionales buscan descanso en zonas de humedales, lo que genera 266 millones de puestos de trabajo en el sector de viajes y turismo, lo que representa un 8,9% del empleo total mundial.
Además, aseguran los especialistas, los humedales ofrecen oportunidades económicas a las poblaciones indígenas, incluidos medios de vida tradicionales que implican la recolección y el procesamiento de plantas medicinales, tintes, hierbas y frutos. Son, por cierto, los ecosistemas más complejos, productivos y dinámicos del planeta. De ahí la importancia de generar conciencia sobre los humedales con el fin de mejorar su protección y restauración en nuestra región.
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