El mercado ve venir otra devaluación
El presidente Javier Milei cumplió un mes al frente del gobierno y su gestión económica fue, por decir lo menos, intensa.

(Por Redacción NA) - Con distintos ánimos, la economía atravesó cuatro semanas en las que el golpe más duro para la gente de a pie fue la devaluación del 55%, que más que duplicó la cotización del dólar mayorista (118%), con el consecuente impacto en los bolsillos.
Tras el fogonazo inflacionario, y el intento de mover 2% mensual el tipo de cambio, pareció que venía un veranito financiero, con el dólar más calmo. Pero en los últimos días la novedad fue el que mercado presiona por un dólar más alto. Tanto el paralelo como el financiero ya superan los 1.100 pesos, con una brecha que apunta al 50% y los mercados de futuros que empiezan a proyectar un dólar un 20% más alto a partir de marzo.
La inflación comienza a hacerse sentir, el humor social se complica y el mercado avizora que la pérdida de competitividad del tipo de cambio es más rápida de lo que debiera, por lo que considera que se deberá retocar ese precio de la economía próximamente. ¿Habrá margen social para hacerlo? ¿Aguantarán los bolsillos de la clase media? A modo de balance, y luego de apenas 30 días en el poder, ¿cómo se han comportado las principales variables económicas y qué puede pasar en los próximos meses?
Milei asumió con un dólar oficial notablemente atrasado -aún tras la devaluación massista de agosto del 2023-, y un posterior "crawling peg" (devaluación programada) que, si bien más acelerado que lo habitual, estuvo bastante por detrás del fogonazo inflacionario. Con la disparada del dólar blue y los financieros en el cambio de gestión, las brechas rondaban el 155%, con un dólar oficial que se mantenía como ancla inflacionaria junto con los acuerdos de precios.
Devaluación de shock

Javier Milei, junto a su ministro de Economía, Luis Caputo, aplicaron dos días después de asumir el "sinceramiento" (devaluación) del tipo de cambio mayorista (comercio exterior), que subió de $ 366 a $ 800, un 118%. Con esto, inicialmente las brechas cambiarias se desplomaron a niveles mínimos y los dólares financieros y el blue se estabilizaron por un par de semanas. De hecho, la brecha con el contado con liquidación llegó a romper el piso del 10%, lo cual no se veía desde agosto de 2019. Pero el "veranito" financiero duró poco.
En las últimas siete ruedas, ante la incertidumbre política y las tasas reales negativas, las carteras comenzaron nuevamente a dolarizarse, llevando a la brecha cambiaria a niveles del 42% promedio (CCL en punta con brecha del 47%). Los dólares comenzaron un rally alcista en el que cerraron el primer mes de gobierno marcando máximos históricos: $ 834 el oficial minorista Banco Nación, $ 1.120 el blue, $ 1.160 el MEP y $ 1.193 el contado con liqui (CCL).
Qué puede pasar
A este ritmo, y manteniendo el crawling peg (devaluación gradual) en el 2% que el Gobierno está aplicando, las mejoras del tipo de cambio real se esfuman rápidamente, y con una inflación corriendo al 25%-30% en diciembre, y niveles parecidos los próximos 60 días, la mejora del tipo de cambio para exportadores se pierde rápido.
Por su parte, el Banco Central, en sus primeras medidas, logró bajar las tasas de interés y fue desactivando la bomba de las Leliqs y pases (claro que transfiriendo la deuda al Tesoro). Pero el impacto en los plazos fijos y cuentas remuneradas a tasas reales negativas generó primero una licuación de pesos gigante, y luego, dejó sin lugar seguro donde resguardarse de la inflación más que el dólar.
El BCRA compró más de u$s 3.500 millones

La devaluación tuvo un efecto positivo: el Banco Central pudo volver a comprar reservas de manera constante. Tras la devaluación del 12 de diciembre último, fue comprador en todas las rondas, lo que generó que pudiera comprar más de u$s 3.500 millones en reservas. Claro que luego gastó todo ese acumulado en afrontar el pago de cupón de bonos de esta semana.
Tras ese pago, y con la postergación del pago de las importaciones a través de un nuevo sistema de autorizaciones y con la entrada en acción de los bonos Bopreal -que por ahora despertaron escaso interés en el mercado-, las reservas netas desde la asunción de Milei subieron.
En el futuro cercano, se aguarda por fondos frescos de los desembolsos pendientes del FMI. Esta semana la comitiva del organismo multilateral se encuentra en la Argentina renegociando con el gobierno el acuerdo que está virtualmente caído. De reflotarse, se liberarían en los próximos 90 días unos u$s 3.500 millones que harán de colchón hasta la cosecha gruesa, a mediados de abril, donde se aguarda que los exportadores hagan lo suyo. El gobierno espera que alcance.
Sin embargo, este año el gobierno deberá cancelar mayores compromisos con el Fondo que los desembolsos que recibirá, por lo que una balanza comercial superavitaria será fundamental para pagos y reservas. El fin de la sequía y los dólares de la cosecha ayudarán con eso.
Los mercados, de la ilusión libertaria a la cautela

Entre tanto, los mercados miran atentamente. Con la llegada de un liberal al poder, los inversores se entusiasmaron y todos respondieron positivamente. Pero en el comienzo del año, con los frenos judiciales al DNU y el proyecto de Ley Ómnibus al Congreso se advierten nubarrones en el frente. Esta semana, con la disputa en el Congreso del paquete de reformas que quiere hacer pasar el gobierno, el dato de inflación que se conocerá este jueves 11 de diciembre y un crawling peg -devaluación administrada- de 2%, del que ya se empieza a desconfiar por dejar atrasado el tipo de cambio, el panorama se complica, los mercados se ponen en rojo, y las brechas en los dólares y el Riesgo País aumentan.
El mercado está leyendo que pronto el nivel del dólar oficial volverá a quedar muy poco competitivo y hará falta una nueva devaluación. El economista Gustavo Ber sostuvo que "la evolución de los activos financieros inicialmente fue muy positiva ante la expectativa que generó entre los inversores, así como también favorecido por el mayor apetito por riesgo global".
"Pero recientemente, a partir de un clima externo más cauteloso tras las fuertes subas recientes, los activos domésticos -especialmente los bonos en dólares- se vieron más flojos y condicionados también por los tironeos políticos por la Ley Ómnibus y el DNU, así como los serios desafíos económicos a administrar, entre ellos una acelerada inflación y una tasa real muy negativa que terminó despegando a los dólares financieros -y a la brecha-ante la búsqueda de cobertura", explicó.
El Riesgo País también se hizo eco de esa incertidumbre. Tras iniciar el mandato en 1896 puntos básicos y mantenerse a inicios de año en 1904 puntos, en la última semana y tras la caída de bonos aceleró la subida por encima de los dos mil puntos para acomodarse en 2102. Un 11% más que al inicio de mandato.
Sin dudas que las próximas semanas serán desafiantes para el incipiente gobierno de Javier Milei, que tras 30 días presenta un frente de batalla complejo en el Congreso y parece jugar un pleno a pasar el paquete de medidas y el DNU para iniciar la "reconstrucción de la Argentina". En medio, debe controlar que no se le disparen las brechas, que el mercado confíe en su músculo político y que pueda llevar a cabo las modificaciones, sin volver a devaluar y sin que le "explote" la calle.
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