¿Estancados, progreso o retroceso?
¿Estancados, progreso o retroceso? Es la pregunta que me hago cuando analizo lo que sucede en el escenario político que supimos construir como comunidad, sociedad, patria, nación o argentinos.
Y la verdad es que lo que más rescato es la pregunta, porque la respuesta da para todos los gustos. Seguramente, están quienes rescatan las etapas históricas gobernadas por tendencias no peronistas y otros que rescatamos como avance y progreso los gobiernos populares identificados con construcciones sobre bases peronistas, y podremos repartirnos casi un siglo de historia y presente entre idas y vueltas, entre democracia y dictadura, entre endeudamiento y desendeudamiento, entre empleo y desempleo, entre más negros y menos negros, entre más y menos acceso a derechos, entre vos y yo, nosotres y ellos… Finalmente entre Boca y River…
Una cultura política propia
Por esto es que creo que hemos llegado a forjar –o deberíamos pensarlo por lo menos– "una cultura política" ya consolidada y muy propia, que tiene sin duda causas fundacionales, colonizadoras, externas, influyentes, multiculturales que han construido en siglos, esta actualidad y esta realidad que veníamos observando.
Podrían identificarse tres etapas que se caracterizaron por ser: propia de quienes "estaban"; otra sumando a quienes "llegaron"; y finalmente una más donde hay que agregar a quienes "trajeron", donde cada sujeto destacado es una cultura identifica, como la originaria o indígena, la inmigrante o colonizadora, la incorporada con objetivos de servidumbre (la menos reconocida y tan importante como las otras) o afrodescendientes.
Aunque llevamos siglos, las generaciones sucesivas no han podido, ni hemos podido destrabar, ni superar esta clasificación o división, como tampoco el rol que cada una tuvo y sigue teniendo en lo que hemos construido como propio, donde sobreviven sectores discriminados y excluidos, sectores que se consolidaron como la servidumbre obrera, trabajadora o servil, y los que vienen escribiendo la historia.
Nuestras etapas de gobierno han venido resaltando esta diferencia "pro" o "anti", depende a quien le toque estar al frente, pero cada caso ha buscado consolidar etapa de avance sectorial sobre el retroceso de la otra, las que también son conocidas o identificadas como el capital y el trabajo, la derecha y más izquierda, la de Boca o River, etc.
Esto que estuvo marcado siempre, y a su vez marcó nuestra historia y hasta el presente, ha dado recientes muestras de un cambio, ha tomado características diferentes, a tal punto de que ya no se trata de un sector social y otro, ya no se trata claramente de una cultura originaria y la otra, ya no se trata de ser más o menos "negro", sino de otro fenómeno, que tiene sus mismas consecuencias, pero que ha logrado recostarse en bases distintas, en sectores mixtos y a su vez generales.
¿De qué lado de la brecha nos encontramos?
Algo que ha venido madurando y llegó en estas últimas elecciones a dar un resultado que se encuentra fuera de una lógica histórica, pero que sigue disputando los mismos objetivos, aplicando las mismas políticas, las y los ganadores materiales, el avance y retroceso siga siendo el clásico o el mismo de siempre, hemos podido mezclar a quienes componen un lado y el otro de esta disputa tan vieja como vida comunitaria tenemos, esta disputa permanente, también consolidada en "qué lado de la brecha te encontrás".
Por eso la pregunta, esta realidad en la que las políticas que componen dos proyectos que nacieron de opuestos intereses, de roles originarios bien marcados (derecha y más a la izquierda, pro y anti, etc.), son sostenidas, promovidas y festejadas por integrantes de las tres culturas que todavía marcan sus diferencias: originarias, étnicas, religiosas, de procedencia y estratos económicos, pero si se consolida una integración y pertenencia en torno de proyectos políticos que no se expresan en favor de sus intereses económicos, de sus grupos o sectores sociales sino bastante opuestos a estos, lo que también se podría sintetizar en una mesa familiar donde se identifican sus integrantes con uno y otro extremo o proyecto, casi como ser de River o Boca, y todo es naturalmente visto y tratado.
Una expresión política que se autodefine "apolítica"
Si no fui claro es porque intenté, en forma de análisis, contar lo "contranatura" que me parece, el triunfo de una expresión política que se expresa apolítica, antipopular, que promueve un ajuste extremo.
Un espacio que, aunque se llaman "libertarios", promueven restringir libertades, que va en contra de los intereses económicos de las y los trabajadores, jubilados, pensionados, subsidiados, del Estado, que no tiene partido político propio, sino socios que son parte de estos, pero que se expresa en contra de los mismos, etc…,haya tenido un apoyo mayoritario en barrios exclusivos de familias indígenas, de trabajadores y trabajadoras, de sectores de bajos recursos, de nuestra clase media laburante, además de los sectores afines históricos y privilegiados.
En principio, no va con lo que nuestra historia nos marcaba, donde fue necesario mentir para lograr este acompañamiento, por ejemplo: proponer salariazo y revolución productiva, y después abrir las importaciones y afectar a la industria nacional, generando desempleo y pobreza.
Ahora me pregunto de nuevo, ¿esto es estar estancado?, ¿un progreso o un retroceso político cultural? ¿Y en que se motivó?... sigo pensando, aunque no me muevo de mi lugar, convencido de que es por ahí.
(*El autor es concejal de la Ciudad de Resistencia)












