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CARTAS DE LECTORES

El alma de los pueblos, profanada en la ciudad de General San Martín

Señor director de NORTE:

Así se consideraba, hace no tanto tiempo, a los cementerios: "El alma de los pueblos". Lamentablemente, el cementerio de General San Martin es tierra de nadie en ese sentido, y si bien es cierto que la ciudadanía toda debiera respetarlo, de última, si eso no ocurre, las autoridades políticas y policiales debieran controlar ese derecho de los ciudadanos de descansar en paz. 

En ese sentido, el fin de semana anterior robaron todas las placas, floreros de bronce, con fotos antiguas, históricas de mis abuelos y tíos. En un panteón que está a metros del ingreso, totalmente visible. 

 Y por su intermedio, ruego si alguien puede aportar algún dato, detallo el nombre de nuestros deudos: Gustavo Wulff, Johana Wilford de Wulff, Conrad Weizel, Anna Katherine Seib de Weizel, Federico Wulff, Ana Weizel de Wulff y Ella Schultz de Weizel.

Si bien es cierto que la realidad nos demuestra a diario la decadencia del tejido social, uno quisiera que existieran códigos mínimos: que los ladrones no roben en los cementerios. 

Y que la policía, que aquel que sufrió algún robo lo sabe, no investiga nada, pero debiera romper con esa inercia y no permitir que se profanen los cementerios. 

y no es tan difícil, porque no creo que en una comunidad no tan extendida como San Martín, existan demasiados compradores de placas de cementerio. Y pensar además que es una ciudad con jueces y fiscales. 

Ruego que cualquier dato se lo hagan llegar a mi prima Rosita Wulff, me despido con profundo agradecimiento.

HUGO ALDERETE WEIZEL

DNI 11.415.788

GENERAL SAN MARTÍN

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No lo tires ni lo guardes, donalo

Señor director de NORTE:

¿Qué hago con esto? No lo tires, no lo guardes

Es probable que éste sea uno de los pensamientos que se tenga luego de que alguien cercano haya partido y quedaron objetos, medicamentos sin abrir.

 El inconfundible olor a enfermedad impregnada en bastones u otros objetos, en el botiquín hay algo de gasas y otros elementos propios de un tiempo de enfermedad.

Es momento de ser solidarios, no importa de quién fue la culpa, o exigir que el Estado se haga cargo.

 Los hospitales y los centros de salud carecen de insumos, será casi un compromiso y un acto de amor llevar todo eso en lo que se piensa bajo el interrogante "¿qué hago?"

En la esquina chocó una moto, no hay vendas en el hospital, él puede ser un vecino.

En una cama yace grave un paciente, no hay medicamentos, quizás sea Doña Petrona, sufrió un ACV, a ella la conocés.

En la cama de los hospitales, el dolor hace que todos sean iguales.

Nadie desconoce el sufrimiento, ya sea propio o cercano, el dolor puede adueñarse de cualquiera.

Transitamos un tiempo particular en el país, es necesario colaborar entre todos, todo vuelve.

Hoy por vos, mañana por mí. Es sólo un granito de arena.

Y los que dieran desde el corazón podrán gritar ¡salud!, y agradecer por ello.

MÓNICA PERSOGLIA

RESISTENCIA

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