Niños en zonas de conflicto
La embajada de Argentina en Israel confirmó que un bebé argentino de tan solo nueve meses es el rehén más joven en el conflicto entre Israel y Hamas. Por su parte, Unicef denunció que son cada vez más las víctimas infantiles y pidió que cesen las hostilidades en forma inmediata en esa zona y garantizar un acceso sin obstáculos para poder llevar ayuda humanitaria.
Según Unicef, en los últimos días la Franja de Gaza ha sido testigo de las devastadoras consecuencias de la guerra en la población infantil, con un balance que arroja un dramático saldo de 2360 niñas y niños muertos y 5364 heridos a consecuencia de los incesantes ataques, es decir, más de 400 niños muertos o heridos a diario. Además, señala el organismo internacional, más de 30 menores israelíes han perdido la vida y decenas de ellos continúan secuestrados en la Franja de Gaza. En las últimas horas, las autoridades de la embajada argentina en Israel confirmaron que un bebé argentino de nueve meses es el rehén más joven en el conflicto de Medio Oriente.
"Casi todos los niños y niñas de la Franja de Gaza se han visto expuestos a situaciones extremadamente difíciles y traumáticas, que han estado marcadas por una destrucción generalizada, ataques constantes, desplazamientos de población y una grave falta de elementos de primera necesidad como alimentos, agua y medicinas", señala Unicef en un comunicado oficial. La directora regional del organismo de la ONU para Medio Oriente y el Norte de África, Adele Khodr, hizo un llamamiento "urgente" a todas las partes involucradas en el conflicto para que acuerden un alto al fuego, permitan el acceso de la ayuda humanitaria y liberen a todos los rehenes. "Hasta en la guerra hay reglas.
Debemos proteger a los civiles, especialmente a los niños y las niñas, y hacer todo lo posible para evitar su sufrimiento en cualquier circunstancia", sostuvo la funcionaria. La información proporcionada por la agencia de la ONU señala, por otra parte, que los grupos de población vulnerables están recurriendo a fuentes de agua no potable, en particular agua altamente salina y agua de calidad salobre procedente de pozos agrícolas.
El problema se ve agravado por el hecho de que las cinco plantas de tratamiento de aguas residuales de Gaza hayan dejado de funcionar, debido principalmente a la falta de combustible, lo que ha provocado que se viertan al mar más de 120.000 m3 de aguas residuales. "Las imágenes de niños rescatados de entre los escombros, heridos y angustiados, y temblando en los hospitales a la espera de tratamiento, retratan el inmenso horror que están soportando. Sin embargo, sin acceso humanitario, las muertes por ataques podrían ser solo la punta del iceberg", agregó Khodr. "La cifra de muertos aumentará exponencialmente si las incubadoras empiezan a fallar, si los hospitales se quedan a oscuras y si los niños siguen bebiendo agua no apta para el consumo y no tienen acceso a medicamentos cuando enfermen", sostuvo.
Para dar respuestas a la difícil situación de los niños y las niñas de la Franja de Gaza, Unicef reclamó un alto al fuego inmediato; la apertura de todos los pasos fronterizos con Gaza para permitir el acceso seguro, sostenido y sin trabas de la ayuda humanitaria, en particular, de agua, alimentos, suministros médicos y combustible; que a las emergencias médicas en Gaza se les permita salir o recibir servicios médicos críticos; respeto y protección de las infraestructuras civiles, como refugios y escuelas, y de las instalaciones sanitarias, de electricidad, agua y saneamiento, para evitar la pérdida de vidas civiles y niños, prevenir el brote de enfermedades y garantizar la atención a personas enfermas y heridas.
No es la primera vez que el organismo internacional alerta sobre los padecimientos de niños que viven en zonas de guerra. En 2016 publicó un informe con un llamado a la comunidad internacional para poner fin a los padecimientos de los chicos que viven en zonas de guerra y en campamentos de refugiados.
Las guerras son una tragedia para la humanidad. Debe coincidirse con Unicef cuando señala que el alto precio que tiene que pagar la infancia en las zonas de conflicto obliga a hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que se ponga fin a estos enfrentamientos que hipotecan el futuro de las naciones.












