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CARTAS DE LECTORES

Algunas reflexiones sobre el debate entre los candidatos a gobernador

Señor director de NORTE:

Como habitualmente se dice, dejó mucha "tela para cortar" el debate televisivo desde la ciudad de Charata de este lunes pasado con los tres candidatos que disputarán la gobernación de nuestra provincia el próximo 17 de septiembre.

Pensaba que, a mis 70 años y pico de años –siempre militando detro el campo nacional y popular–  había visto toda "laya" de políticos, y que muy poco ya me iba a sorprender; pero luego de lo visto la noche del lunes por parte del candidato de la derecha radical, en realidad nos habíamos quedamos "cortos"...

Lejos estábamos de conocer a un representante de la "clase política" chaqueña, que pretendía dirigir los destinos de nuestra provincia, que con total desparpajo y falta absoluta de integridad moral atacó –incluso con muchas falsedades– la integridad e intimidad familiar de un candidato. Quedó claramente demostrado que ese pésimo ejemplo de Zdero, además de evidenciar el estar dispuesto a cualquier maniobra, por lograr su objetivo, no dudó también en atacar a las nietas de la agredida, que estaban presentes en el estudio e incluso de sus propios hijos viéndolo frente al televisor.

"No pensaba mostrarlo..." dijo, lo que sonó a falacia supina y encierra una actitud con todos los condimentos que describen al hipócrita y mala persona que resultó ser. 

Porque de ser eso cierto, ¿con qué sentido, entonces, llevó al debate lo que mostró públicamente?; ¿para qué tendría allí, tan prolijamente a mano esas supuestas documentaciones?, ¿para exponerlo en el exacto momento que su impotencia se lo indicara, como finalmente sucedió?

Quedó claro que sólo era cuestión de tiempo, que ocurriría inevitablemente en alguna instancia del debate, y la vergüenza comenzó a tomar forma en el momento mismo de la presentación de los candidatos por parte del impecable trabajo llevado adelante por el moderador designado, el periodista Pedro Cáceres, donde claramente eran los puntos opuestos de la noche, él y el otro; aquel que con la descripción de sus antecedentes como conductor político, de su trayectoria hasta aquí impecable, de sus años de gestión como gobernador y ¡sus veinte libros!, contra ninguno, contra la nada, comenzaba a marcar la cancha, a mostrarle que compite en otras ligas, donde pertenecer no es para cualquiera. Que es el Messi de la política; que está a años luz del mejor de muchos.

Así las cosas, casi inevitablemente iba a ocurrir, a partir de la abrumadora y consistente exposición del gobernador-candidato, con el que cualquiera podemos tener diferencias (y los tenemos), pero que a nadie se le ocurriría dejar de destacar su capacidad de "animal de trabajo" que es y claridad conceptual de lo que expone.

Ocurrió en el preciso momento cuando seguramente su orgullo, su amor propio y todas sus convicciones aflojaron. Había que golpearlo bien debajo del cinturón, que es lo mismo que golpear por la espalda (a traición); había que pegarle donde seguramente le dolería y así fue.

La bajeza política –evidentemente– no tiene límites y es privativa de los miserables, de aquellos que en política siempre se mostraron socialmente injustos, amigos de las difamaciones y los "carpetazos" al voleo, del armado de causas, de denuncias sin un mínimo de probanzas, de frases grandilocuentes y de coaching ontológico, que no admiten derecho a réplica, de los "amigos de lo ajeno", siempre dándole las espaldas a la gente, endeudando, ajustando y mintiendo; no sirven para otra cosa. 

Coqui sintió el impacto, pero con la certeza del absoluto apoyo que tiene de nosotros (del pueblo), resistió estoicamente el embate y siguió dándole forma a sus propuestas, explicando cómo y porqué es lo que es y por qué su nombre ya está grabado a fuego en la historia de nuestro bendito Chaco, un lugar en donde los miserables como Zdero jamás van a llegar. 

Y no me cabe ninguna duda que lo de esa noche fue el inicio del final de su corta carrera como político.

Párrafo aparte por el triste papel del representante de "la tercera fuerza", quien –cuando hizo su presentación, al inicio– reconoció su origen justicialista, pero que no tuvo la valentía y hombría de bien, al menos en este triste episodio, para repudiar lo que acababa de ser partícipe. Al contrario, quedó como que compartía lo sucedido. Triste ejemplo para los honorables Bettina Vázquez y Gustavo Martínez Campo. 

Todo nuestro apoyo, solidaridad y acompañamiento con alguien que el lunes por la noche en el debate, dio cátedras sin golpes bajos ni artimañas y volvió a mostrarnos de qué hablamos cuando hablamos de entrega, de gestión y compromiso con su pueblo.

El 17 de septiembre de 2023, nuevamente hablarán las urnas, ¡y ya casi todos sabemos qué dirán!

PEDRO A. ARGUELLO

DNI 8.300.117

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