La esperanza

Los pueblos siempre necesitan de este condimento vital para superar los inviernos sociales de ollas vacías y persecuciones políticas. También de las pandemias de virus y rencores.
Cuando el polvo del derrumbe anula la visión del camino y paraliza su andar histórico –en donde resistir es vencer– aparece en los peronistas, esta dama de compañía que alimenta los sueños en días mejores: la esperanza.
El peronismo la incorporó como una categoría política en tiempos en los que el pueblo tocaba el cielo con las manos y la vida cotidiana era de un andar apacible, de trabajo, paz y justicia.
Fue Evita quien la presentó ante el pueblo a esta "dama-madre- mujer-compañera" un 22 de agosto; y abrazándose a ella le dijo al pueblo peronista:
"Yo me quedo con la esperanza".
Renunció a los honores, pero no a la lucha. Y ese reguero de fe que socializó con su pueblo en un diálogo irrepetible en tiempos de bonanza histórica, impregnó el alma peronista y nos permitió en noches terribles, mirar de frente a nuestros verdugos, teniendo la certeza de que volveríamos.
Y volvimos. Cargados de cicatrices y vacíos de rencores. Porque en tiempos de resistencia a la opresión –qué misterio– el pueblo humilde se abraza a la esperanza y se juramenta olvidar los chicotazos y las ofensas sufridas.
Casi un dogma religioso predicó Evita el día de su renunciamiento al abrazarse ante el pueblo humilde a la esperanza y cubrirlo con una corteza mística que a los perucas nos hace invulnerables al odio y al rencor de las minorías.
Si la derecha política abre la caja negra del corazón de cualquier peronista, encontrarán en la esperanza la esencia del fenómeno maldito del país burgués.
Por eso habrá muchos regresos, mientras la esperanza sea el combustible de nuestra fe racional en el destino de la humanidad. Capitanich se siente acompañado por un sujeto popular agradecido, y la memoria de días felices agiganta la esperanza.
Temas en esta nota

Capitanich ratificó que no quiere postularse en 2027 sino ordenar la sucesión
Peronismo chaqueño

La política es para servir y no para servirse
Carta de lectores

Capitanich: "Para ser Presidente no hay que pedir permiso, hay que pedirle permiso al pueblo"
Rumbo a 2027

El peronismo inconcluso: ¿quién les teme a las internas?
Política

Peronismo: ¿hay que sumarse al consenso ortodoxo?
Política

A 53 años del 11 de marzo de 1973: recuerdan el llamado a la unidad del peronismo











