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Política

El peronismo inconcluso: ¿quién les teme a las internas?

(Primera parte)

 "El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y, por lo tanto, no peronista". Esta afirmación que constituye la Verdad Nº 2 de nuestras históricas "20 verdades", hoy probablemente necesitadas de resignificaciòn epocal, sin dudas es una de las capas culturales de nuestra Doctrina que no está consolidada en la práctica política cotidiana de nuestras dirigencias, que involuntariamente impregna a las militancias y lo que es peor, no está garantizada por nuestras instituciones partidarias.

 Esta falta de consolidación de canales democráticos, tanto en la gestión cotidiana, como en la periódica selección de candidaturas, crea una eterna incertidumbre de si habrá o no internas, que genera niveles de hartazgo que ciertos liderazgos no estàn tomando debida nota. 

Siempre aparece alguna excusa (el tiempo, la crisis, la falta de recursos, las encuestas son claras, etc., etc.), que son presentadas como que "se llegó a un consenso" para evitar la participación de afiliados, simpatizantes y el pueblo en general en la selección de sus candidatos. 

Lo que no se comprende es que esta defección o debilitamiento doctrinario, cree –quizás involuntariamente— que la legitimidad popular puede ser reemplazada por "acuerdos" de cúpulas, "dedazos" de hegemonías transitorias, o exhibiendo "carpitas" con terminales en CABA. 

Estas capas geológicas culturales no serán fáciles removerlas y persistirán en diversos rincones autocráticos, pero el costo político-histórico es tan, pero tan grande que apenas si podemos ver la punta del iceberg de los mismos: en primer lugar se instala una cultura antidemocrática en el cotidiano de nuestro pueblo (que con el tiempo terminaremos creyendo que lo "normal" es que no se vote, que ya "está todo cocinado", que ni el militante ni el pueblo tienen cabida "en este entierro").

Por otro lado, franjas juveniles –de quienes se espera que empujen cambios profundos– progresivamente acortan su mirada a que el mundo empieza y termina en meras candidaturas, y además como un fin en sì mismas, renunciando al "derecho al delirio" (como diría el gran Eduardo Galeano), que es un insumo vital que hace evolucionar a nuestras comunidades. 

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Crédito: Dibujo: Mariano Vior (clarin.com).

Además, esta escasa gimnasia democrática, acelera y multiplica una fragmentación político-social como vemos en los últimos tiempos (NR: recordar que, en la última elección con Boleta Única de Papel, siete de las diez opciones que se presentaban estuvieron en el común tronco de nuestro frente oportunamente). 

Aprovechemos para mirar las 35 candidaturas presidenciales en Perú y tendremos un espejo extremo de un final probable, cuando transitamos hacia un túnel de degradación democrática. 

También es constatable otro de los costos muy visibles cuando la participación se reduce a pequeños "círculos", y es que los tres barcos que más se necesitan para navegar estos tiempos turbulentos (el Partido, el Movimiento y un Frente Institucionalizado), están destartalados, sin rumbo y hacemos agua por todos lados. Será un grave error, desaprovechar estos años no electorales para reflexionar y debatir con claridad y lealtad, cómo repararlos, fortalecerlos, rediscutir sus hojas de rutas, apuntalar la formación de sus timoneles y oficiales de a bordo, y sobretodo delinear el puerto posible que podemos proponer a nuestra sociedad, que no se merece el retroceso económico, político y moral que nos propone el poder real y sus marionetas de turno. 

Nuestro próximo Congreso partidario tiene una oportunidad para empezar a poner mojones del nuevo tiempo que necesitamos. Empezando por sancionar (mínimo con un apercibimiento) a los responsables políticos y técnicos que dejaron al partido al borde de la intervención judicial. Respecto del partido, necesitamos una nueva Carta Orgánica que instale al partido en el siglo XXI. No se puede ir modificando la Carta Orgánica con parchecitos, según quién "anda rompiendo" con un temita, o a quiénes necesitamos "contener" transitoriamente. 

Debemos recuperar el coraje de debatir públicamente, pueblo por pueblo, una nueva Carta Orgánica que logre la máxima participación posible y a la vez ágil, sin vacuas estructuras sin función. Habilitemos sin miedos ni prejuicios el debate público y abierto por cuatro meses para canalizar todas las inquietudes y sugerencias de los que tienen cosa para decir (nos ofrecemos a colaborar en la sistematización de todos los aportes). 

Esto no debe impedir decisiones parciales para mejorar la gestión en esta transición a un futuro de fortalecimiento orgánico. Respecto del Movimiento, que es una organización soberana del pueblo, y como tal no necesita autorización partidaria alguna para promoverse, será un gran mensaje del Congreso partidario, que facilitarà y auspiciará su organización en cada zona donde exista voluntad y compromiso para conformarlo.

Finalmente, respecto del Frente, la historia nos enseña que si persistimos en meros "frentes electoralistas" el destino de la hiperfragmentación es inevitable. También exige coraje político y civil para pasar de una buena vez de un mero frente electoral, a un frente político, social y cultural, que con alta participación popular se constituya en una opción estratégica con mejora continua hacia adentro y hacia afuera. 

Ya en 2022 se dio un excelente paso en este sentido, ratifiquemos esta voluntad, y demos el cauce necesario para potenciarlo al máximo, en organización, participación democrática, y en la calidad de sus propuestas. 

La historia nunca espera, pero siempre invita. Y ahora nos invita a repensar un nuevo Chaco. Invita a construirnos como región NEA y a fortalecernos como Norte Grande en desarrollo, y parte de una Patria Grande también inconclusa. Estos desafìos exigen un pueblo que vuelva a "proponerse un sueño" (como el eterno Néstor Kirchner nos planteara), una militancia que respire mística cotidiana, y una dirigencia con audacia histórica que no le tenga miedo a la democracia interna y que se ponga a estudiar el único doctorado que la hora exige: el de la escucha empática de las voces que vienen de la Madre Tierra, de nuestras raíces históricas, del universo en disputa y de nuestros pueblos postergados.  

 (El autor es abogado, integrante del espacio Corriente Felipe Gallardo, en el Movimiento 11 de Marzo).

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