"El efecto se puede acomodar hacia octubre, cuando veamos si se logró estabilizar la situación"
El ex ministro de Economía dijo que la corrección del tipo de cambio "fue una medida de shock, que era previsible". "Vamos hacia una inflación de dos dígitos, tal vez en torno al 15% mensual", estimó, y resaltó que es prioritario recomponer el poder adquisitivo de trabajadores.
Fotos: Miguel A. Romero
En el final de la semana que comenzó con la devaluación del peso del 22%, y frente a un escenario que conllevó múltiples complicaciones para familias, empresas y todos los actores económicos, el ex ministro de Economía de la provincia Cristian Ocampo -hoy al frente de la Consultora Ocampo&Asoc-, analizó con NORTE los principales impactos del nuevo tipo de cambio, además de las medidas de contención que comienza a esbozar el gobierno nacional, entre las cuales marcó como prioridad absoluta la recomposición del poder adquisitivo de los trabajadores.

Ocampo: Hay que ir, primero, a los problemas de la inflación donde se pueden encontrar varias explicaciones. La demanda agregada, que fue la política de este gobierno incentivando el consumo, necesita emisión monetaria, la única herramienta disponible para un gobierno luego del default que implicó no tener financiamiento externo. Hubo, en el medio, componentes críticos como la sequía y la pandemia, que encontraron ya afectada a nuestra economía. Entonces, el Estado no puede con los mismos instrumentos (demanda agregada) generar desarrollo productivo porque no puede seguir emitiendo. Una de las causas de la inflación es esa oferta monetaria en exceso. Y esto provoca inflación: hay pesos e incentivos, pero no hay bienes suficientes para abastecer la demanda. El giro va hacia la generación de más incentivos a la producción de bienes y servicios (es decir, a la oferta). Esta es la verdadera corrección.
En definitiva, vamos a tener distorsiones de precios hasta cuando empecemos a sincerar variables económicas y a dar transparencia a la formación de precios. Ahí el mercado comenzará a regularse porque, quien quiera cubrirse, podrá aumentar los precios pero no venderá.
-Todo lo que vemos en cuanto a aumentos de precios, productos que faltan, empresas que prefieren no vender y esperar, ¿cuánto tiene de reacción normal ante una devaluación y cuánto de especulación empresaria?
-Prefiero hablar de cobertura, porque sobre todo el empresario pyme o micropyme no especula, sino que sobrevive, se cubre porque tiene que funcionar y seguir abriendo sus puertas. Al no tener referencia de precios, y tener variables tan desajustadas, provoca incertidumbre.
-Fue públicamente conocido lo hecho por una de las industrias alimenticias más importantes del país que mandó listas de precios con un ajuste del 25%, por encima de la devaluación…
-Eso está mal porque técnicamente la devaluación tiene impacto en la materia prima, pero el producto final no es el 100% del insumo externo. Todo esto es el mercado, y no es la mano mágica de Adam Smith, pero tiende a regularse y encontrar sus equilibrios. Y el Estado debe colocar algún tipo de regulaciones, pero no excederse, porque de lo contrario lo único que genera es que el empresario encuentre mecanismos alternos para poder sortearlas.
Este efecto se puede acomodar en octubre, cuando veamos si efectivamente se logró estabilizar la situación con un tipo de cambio a 350 pesos.
Dos dígitos
-Hay estimaciones de niveles de inflación para agosto en torno al 10% y luego en los meses siguientes con un nivel más alto. ¿Es posible que se genere una espiral creciente hasta fin de año?
- Hasta hoy tenemos una inflación moderada. Y pasando los dos dígitos estamos frente a una inflación galopante. Creo que vamos hacia ahí, una inflación muy por encima del 10%, tal vez en torno al 15% mensual, por la remarcación en la carne (hay cortes que aumentaron entre 80 y 100%), que es un componente básico de la inflación núcleo, y por el aumento en los combustibles, otro elemento que impacta fuertemente en la composición del IPC. Y los precios regulados tienen que acomodarse todavía (servicios públicos, obras sociales, etc).

Medidas de contención
-Hay quienes dicen que una devaluación sin un plan de estabilización o medidas conexas, significa mayores impactos. El gobierno ya dio una pista de lo que piensa anunciar, como sumas fijas para trabajadores e incentivos impositivos para las empresas. ¿Alcanza con eso?
-Creo que hay que recomponer urgente el poder adquisitivo en un acuerdo paritario con suma fija y salarios. Esto puede generar una puja, pero es necesario en este momento porque hay que darle respuestas a la sociedad. No veo mal la medida de recomposición salarial porque venimos de un atraso del poder adquisitivo de un 50%. Esto es necesario porque no puede dejarse de mirar la variable consumo como componente del PBI, que es la que explica el 70% del mismo. Si cae el consumo, cae el Producto y cae la recaudación fiscal, y así la capacidad de intervención en la economía.
Y con respecto a otro tipo de medidas para acompañar una devaluación, pienso que cuando asumió Sergio Massa era el momento ideal para hacer una baja de impuestos, porque la economía argentina venía recalentada por la emisión monetaria. Hay que ir hacia un sistema tributario más simple.

-Con todo este panorama ¿cuáles son los sectores más afectados por la devaluación? ¿Y cuáles son los ganadores?
-Perjudica claramente a los asalariados que perciben montos fijos, porque el pase a precios de la devaluación es inmediato. Hay sectores que tienen un ajuste de precios constante, pero el asalariado pierde porque tiene procesos paritarios cada seis meses o correcciones cada tres meses. Y perjudica además a los trabajadores informales sin cobertura. Por eso con una devaluación, yo pondría mucha atención en los sectores sociales y asalariados.
Todos los dólares
- Más allá del nuevo valor oficial, los dólares financieros y el dólar blue siguieron aumentando las brechas. ¿Cuál es el techo de los financieros que son referencia de muchas operaciones?
-El gobierno decidió ponerle un techo al dólar blue bajando los dólares financieros y desgravando 20% de Bienes Personales en el dólar Qatar (para compras superiores a 300 dólares en el exterior). Antes, los dólares financieros estaban por encima del dólar blue, que no alcanzaba ese techo. El Estado todavía tiene títulos públicos para intervenir en el mercado bursátil a través de estos dólares alternativos, para ir abasteciendo la demanda de dólares.
Lo esperable es no llegar a un estallido como 2001, para tocar fondo. Espero que el FMI haya comprendido que las correcciones deben hacerse con la gente adentro.
"Un plan de ajuste no va a funcionar"
Hacia el futuro, y teniendo en cuenta que el país deberá negociar un nuevo plan de pago de la deuda con el FMI, Cristian Ocampo resaltó que "deberá ser un plan a 10 años, con un repago que venga por producto del crecimiento del país". "Creo que un plan de ajuste no va a funcionar", agregó.
"El nuevo gobierno, teniendo en vista la volatilidad en los últimos años, tendrá la experiencia como para no ir a un plan de ajuste, sino de crecimiento", subrayó.
El Estado se corrió de sus objetivos
Para el ex ministro, en un análisis que tiene un espectro más amplio que lo económico, el Estado en los últimos tiempos "se corrió de sus objetivos centrales que son la salud, la educación, la seguridad". "Hay esquemas que funcionan en el mundo con la fusión de lo público y lo privado", sostuvo.
"Cuando hay un gobierno que no satisface las demandas colectivas, se pueden encontrar estas irrupciones de políticos como el caso de Milei que plantean todo lo opuesto. Entonces se generan interrogantes. En particular, no creo que la solución pase por la privatización absoluta de todo. Hay servicios esenciales que, si están en monopolios privados, es muy peligroso", alertó.
"Soy un convencido de la capacidad del Estado como regulador de la actividad económica, como un generador y promotor de incentivos, pero no como un Estado hacedor de todo", resaltó. Desde ese punto, y más allá de reformas tributarias y laborales por las cuales aboga, dijo que es necesario ir hacia "un modelo posible".
Cómo es administrar una provincia de signo distinto a la Nación
- Fue ministro de Economía de la provincia cuando en la Nación había un gobierno de otro signo político, y tenemos un escenario electoral que alberga chances de depositarnos en un escenario similar también. ¿Cómo se administra una provincia en un escenario así?
- La función que me tocó tenía una responsabilidad económica, pero también había mucho de política. Un ministro por lo general dice que no, y debe dejar aun así conformes a las partes. Los sí son los más difíciles. Fue complicado, debimos buscar consensos. Muchas veces nos decían "amarillos" (por el color característico de Juntos por el Cambio), con mala intención o por no saber lo que es gobernar. Nosotros teníamos que pagar sueldos, llegar a 120 mil cuentas, con recursos de coparticipación 100% afectados por salarios. Cuando empezamos la gestión, la coparticipación no alcanzaba para pagar sueldos. Teníamos que rascar la olla, hacer un esquema de cerrar la caja hasta pagar, y luego funcionar. Así vivimos el 2016, que fue de recesión, igual que 2018 y 2019. Por eso debíamos buscar acuerdos, compatibilizar algunas ideas en las cuales pudiéramos estar de acuerdo (con la Nación). Nos tocó un momento de tensión con el acuerdo con el FMI. ¿Quién podía estar de acuerdo con el Fondo? Nosotros ideológicamente no lo estábamos. Hubo mucho de diálogo y de consenso, y cintura política para ese momento.
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