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Pequeños grandes gestos solidarios

Todos los días, en distintas localidades de nuestra provincia, muchas personas realizan acciones en beneficio de otros sin esperar nada a cambio. Son pequeños grandes gestos, anónimos la mayoría de las veces, de ciudadanos que reconocen la enorme importancia que tiene para la vida en comunidad la sensibilidad hacia lo que les sucede a otros, especialmente a quienes atraviesan situaciones difíciles.

La lista de chaqueños solidarios es, afortunadamente, extensa. Pero basta con citar, a modo de ejemplo, el caso de los amigos que formaron el grupo al que bautizaron "Noches Solidarias" que, desde hace seis años, brinda contención y comparte alimentos con familiares de pacientes internados en los Hospitales Pediátrico y Julio C. Perrando de la ciudad de Resistencia.

El cuidado de los otros es, precisamente, un elemento fundamental en la construcción de las sociedades humanas. Entre los estudiantes de Antropología es conocida la historia que tiene como protagonistas a la antropóloga norteamericana Margaret Mead y a una joven alumna que asistía a sus clases: la estudiante preguntó a la experta cuál consideraba que era la primera señal de civilización en una cultura. La respuesta fue "un fémur fracturado y sanado".

Es que, según la destacada antropóloga, en las primeras comunidades humanas cuando alguien del grupo sufría un accidente y se quebraba el hueso de una pierna, por ejemplo, las posibilidades de sobrevida eran escasas ya que en esa condición era imposible correr para ponerse a salvo del ataque de algunos animales. El herido tampoco podía participar en las actividades de caza que se llevaban a cabo para asegurar la comida de los integrantes del grupo. En esos tiempos, explicó Mead a su alumna, nadie podía sobrevivir en un contexto salvaje con un hueso fracturado.

Necesitaba la ayuda de otros para alimentarse y recibir abrigo en las jornadas de bajas temperaturas, esperando el tiempo necesario para que el hueso sane. De ahí que los antropólogos interpretaron que los restos arqueológicos de un fémur roto perteneciente a un homínido con signos de haber sido curado por otro de su grupo es considerado hoy el primer signo de civilización. Para que no quedaran dudas, Mead anotó en el pizarrón de la clase: ayudar a alguien a atravesar una dificultad es el punto de partida de la civilización.

En estos tiempos de dificultades económicas en los que la idea del "sálvese quien pueda" parece ganar terreno frente al sentido de comunidad, es necesario rescatar las acciones de personas que, a pesar de todo, comprenden la importancia del compromiso con el otro. En rigor, la solidaridad es un principio que existe desde tiempos inmemoriales y está presente en distintas religiones. Hacerse responsable de los demás, trabajar para el bien común, promover el bienestar y la ayuda mutua entre los seres humanos son enseñanzas que están entre los principios de las personas que comparten una misma creencia en relación con la divinidad.

En una sociedad con tantas necesidades como la nuestra, el acto más pequeño de generosidad vale más que la intención más grande. En nuestra provincia, como se dijo, hay muchas personas que dedican varias horas de su tiempo a tareas relacionadas con la asistencia en comedores comunitarios, la atención a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, entre otras actividades que se sostienen gracias al trabajo silencioso de quienes eligieron ese camino para forjar una comunidad más solidaria. Son los que nos dan el ejemplo para seguir avanzando en la construcción cotidiana de una convivencia que sea respetuosa de las diferencias, donde la solidaridad, la pluralidad, la justicia y la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sean los pilares que deben sostener la vida en comunidad.

Debemos comprender que las sociedades humanas poseen vasos comunicantes. La mayoría de las veces esos vínculos no son visibles, pero eso no significa que lo que hoy le sucede a uno de los grupos de una comunidad no repercutirá más tarde en el resto de la sociedad. Basta pensar en los problemas que genera la falta de acceso a una educación de calidad, a un sistema de salud adecuado, a viviendas dignas, al agua potable o a oportunidades de trabajo, para darse cuenta de las implicancias que tienen esas carencias en el entramado social.

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