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Análisis del observador Luis Romero sobre mapas de la APA

El déficit hídrico se acentuó en junio, en un invierno que sigue ofreciendo pocos días fríos 

De toda la superficie chaqueña, tuvo milimetrajes importantes sólo una franja en el centro y hacia el extremo sudoeste en el vértice del límite con otras provincias.

El régimen de precipitaciones durante el invierno en esta parte del país siempre ofrece milimetrajes escasos, algo que se confirma en esta temporada, pero que además agrega un dato destacado: la muy poca cantidad de días fríos y el registro de eventos como el ocurrido el 21 de julio pasado con intenso viento norte y temperaturas que luego superaron los 32ºC. 


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El geógrafo y observador meteorológico de superficie Luis Romero, en el sitio @InfoMetChaco, compartió el mapa del Chaco del mes de junio, mostrando que se registró "un saldo deficitario en cuanto al acumulado de precipitación en la provincia". Así, hubo "solo algunos sectores más localizados hacia el centro y extremo sudoeste que presentaron desvíos positivos, es decir, lluvias por encima de la media" para esta época del año. 

El mapa muestra un núcleo de buenos registros de lluvias, en torno a los 100 milímetros, en la región de Villa Berthet y Samuhú; y un poco menos, 50 milímetros, en las zonas de Tres Isletas y de Campo Largo.  

El resto del territorio chaqueño mantuvo condiciones de déficit de lluvias durante junio. La anomalía –indicó Romero- está calculada sobre la serie 1956-2020, y los mapas fueron desarrollados por la APA Chaco.


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Calor en invierno 

Al margen de los registros deficitarios de lluvias, Romero analizó las causas de los pocos días fríos que se están registrando en esta temporada invernal en el Chaco. 

"Lo que está sucediendo en este invierno, en particular, es 100% a causa de la variabilidad climática", definió el especialista en declaraciones a Radio Libertad de Resistencia. 

Explicó así que "cada año se comporta de manera distinta, y eso tiene que ver con el normal funcionamiento del clima, en lo que se conoce como la variabilidad". "Hay años que son más cálidos, otros que son más fríos, hay estaciones que son más atípicas que otras", agregó. 

En esa línea, Romero se refirió a las características de este invierno en esta parte del país, que –dijo- "en general está transcurriendo con poco frío y también con muy poca precipitación", esto último "habitual en esta época". 


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Por otra parte, mirando en una escala más amplia y hacia el hemisferio norte, marcó que se presentan temperaturas extremadamente altas, como lo ocurrido en países como Irán, y en regiones del norte de América, Asia y Europa. "Estamos teniendo rangos térmicos con valores máximos que están alcanzando los 50°C, e incluso superándolos durante el día, y por la noche, la persistencia de temperaturas que no bajan de 35 o 36ºC, es decir, lo que se conoce en meteorología como noches tropicales", observó.

"Analizando estos eventos, no se los puede atribuir sólo al cambio climático. Pero si vamos a las estadísticas y vemos desde una perspectiva en el tiempo, analizando los últimos 15 o 20 años, vemos que hay una señal muy clara de una intensificación de los veranos, que en el caso del Chaco se traduce como una reducción de la frecuencia de días con frío. Entonces, además de la variabilidad climática, a esta situación se acopla el cambio climático", expuso. 

Condiciones todavía más variables 

"Es probable –sostuvo Romero- que en los próximos años y décadas las condiciones se vayan volviendo más variables, pero con el cambio climático, la variabilidad podrá alcanzar valores extremos que en el pasado no se dieron". 

Al analizar las olas de calor que en distintas partes del mundo, resaltó que la propia comunidad científica "llegó a un punto donde afirma que realmente se encuentra en terreno desconocido. Esto significa que no tiene evidencia ni datos anteriores que puedan dar algún tipo de contexto a estos umbrales tan fuera de lo normal en temperaturas y eventos que forman parte de clima extremo".


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Cambio climático, el factor más determinante en eventos extremos 

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) compartió a través de sus redes sociales un estudio del World Weather Attribution sobre la ola de calor en distintos puntos del planeta y su asociación directa con el impacto del cambio climático. 

El  World Weather Attribution encontró que la probabilidad de la ola de calor de julio 2023 de Europa, América del Norte y China fue 100 veces mayor hoy de lo que hubiera sido en un mundo sin cambio climático. "Los efectos fueron devastadores", indica esta publicación académica científica.

Así, explica que "las olas de calor como estas son más comunes en el clima actual". "En la región de EEUU y México, un evento como este es esperable aproximadamente una vez cada 15 años; en el sur de Europa, cada 10 años; y en China, cada 5 años", revela. 

En esa línea, expone que, sin cambio climático, estos eventos serían extremadamente raros. Tanto que en China habría sido un evento de 1 en 250 años; y en los EEUU, México y el sur de Europa, el calor máximo de julio de 2023 habría sido prácticamente imposible sin el efecto humano.

En otros términos, señala que una ola de calor de igual probabilidad a la de hoy sería significativamente más fría en un mundo sin cambio climático. En el sur de Europa, sería 2,5 °C más fresca, en América del Norte, 2 °C más fresca y en China, aproximadamente 1 °C más fresca.

También el SMN recuerda que durante julio 2023, Europa experimentó temperaturas superiores a los 40°C, incendios forestales, cortes de energía y víctimas humanas. En China, en tanto, las temperaturas superaron los 45 °C en el suroeste, con trágicas consecuencias. Y en América del Norte, las altas temperaturas superaron los 50°C en el oeste, generando incendios forestales y condiciones peligrosas para personas y mascotas. "El cambio climático fue un factor crucial en esta situación", concluye el organismo en base a los estudios citados.


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Eventos extremos 

Así, el SMN refleja que "el estudio del WFAP identificó que la ola de calor fue causada por una combinación de factores, pero el cambio climático fue el más determinante. Un claro recordatorio de la influencia del calentamiento global en los eventos climáticos extremos". 

Ante el impacto del cambio climático en el mundo, el organismo subraya la importancia de "tomar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar sus efectos". "Si la humanidad no deja de quemar combustibles fósiles rápidamente, estos eventos serán más comunes y duraderos", alertó.

"La acción colectiva es esencial para un futuro sostenible. En un mundo con una temperatura 2 °C más alta que la del clima preindustrial, las olas de calor, como las recientes, se producirían cada 2 a 5 años", concluyó. 

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