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Crimen y castigo

El historial de búsqueda de Google reveló que César Sena, el joven sobre el que recaen las sospechas de la fiscalía que investiga el crimen de Cecilia Strzyzowski, intentó encontrar respuestas sobre la mente de un asesino y el sentimiento de culpabilidad que puede atormentar a una persona que cometió un crimen. ¿Estamos ante un nuevo caso en el que la realidad supera la ficción?

Los estudios realizados para comprender cómo funciona una mente criminal corresponden al campo de la psicología forense.

El objetivo de las investigaciones realizadas por esta disciplina es indagar sobre los procesos mentales que llevarían a una persona a cometer un delito grave y los factores que podrían influir en la conducta de ese individuo que actúa al margen de la ley. Según algunos autores, el nacimiento de la psicología forense tuvo lugar en 1893, en Estados Unidos, cuando el psicólogo James McKeen Cattell, de la Universidad de Columbia, realizó el primer trabajo sobre la psicología del testimonio. Pero mucho antes de que esta disciplina se constituyera en un auxiliar clave para los servicios de justicia en todo el mundo, la literatura universal aportó obras que, por su solidez, se convirtieron en verdaderos ensayos sobre psicología.

Es el caso de la novela "Crimen y castigo", del escritor ruso Fiódor Dostoyevski, "Crimen y castigo", que narra la historia de un asesinato cometido por Rodión Ramanovich Raskolnikov, un joven que se considera llamado a ser un gran protagonista de su tiempo, pero que la pobreza que heredó de su familia le impide materializar ese designio. Se afirma que para escribir esta novela Dostoyevski se inspiró en criminales y asesinos que conoció en los campos de trabajo forzado de Rusia en los que estuvo detenido en 1849, tras ser acusado de conspiración contra el zar.

Allí, en jornadas extenuantes e interminables, el escritor indagó sobre la psicología humana, lo que se tradujo luego en una notable descripción de los personajes de su novela, como es el caso Raskolnikov, quien no duda en creer que un crimen se justifica si se comete para cumplir con un objetivo superior. El joven protagonista prepara meticulosamente el asesinato de una mujer que se dedica a la usura, por considerar que el hecho de prestar dinero y cobrar altos intereses a los más desfavorecidos es motivo suficiente para justificar el crimen que va a cometer. Pero hay algo que lo desvela. ¿Los asesinos tendrán remordimientos? ¿Podrá sobrellevar ese sentimiento de culpabilidad más allá de que, según su imaginación, iba a cometer un acto al margen de la ley pero no moralmente condenable?

Un aspecto del entorno de Raskolnikov es que en su familia las creencias religiosas son muy fuertes. Y es por eso que la sola idea de que se enteren de lo que hizo es motivo de preocupación en él. "Dostoyevski muestra que por más que la moral sea algo del individuo, es capaz de afectar las relaciones humanas hasta los círculos más íntimos de convivencia. La posibilidad de decepcionar a alguien querido es algo que también está en juego en la toma de decisiones", observa la licenciada en Historia del Arte, Daniela Materano. Y agrega: "Una de las principales cuestiones de la novela es esta: aun cuando el criminal crea que el delito es moralmente justificable, y aun cuando es lo suficientemente hábil como para esconder las pruebas, ¿recibirá su castigo igualmente? La novela adquiere entonces un tono de ensayo filosófico sobre la moral y sobre la relación del individuo con la sociedad que lo rodea, en este caso, la sociedad rusa, extremadamente pudorosa, católica, zarista y aristocrática".

Obras de la literatura, como "Crimen y castigo" de Dostoyevski, nos acercan al intento de comprender lo más profundo de la naturaleza humana. Por estas horas, nuestra sociedad observa con perplejidad el caso de la desaparición de la joven Cecilia Strzyzowski y la (cada vez más) firme creencia de que se trata un femicidio que involucra a los dirigentes piqueteros Emerenciano Sena y Marcela Acuña, al hijo de ambos, César y a estrechos colaboradores de la agrupación que conducen. El caso, seguramente, ofrecerá en un futuro material suficiente para alguna obra literaria o audiovisual inspirada en casos reales y entonces volveremos a plantearnos que, cada tanto, la realidad supera la ficción.

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