Promedia un año electoral como pocos
Durante esos primeros seis meses de 2023, la política argentina estuvo marcada por diversos eventos y desafíos, pero los que marcaron el ritmo de la realidad fueron la persistente inflación, el fenómeno político del economista Javier Milei, el creciente protagonismo de la oposición y los esfuerzos del gobierno por contener la corrida del dólar.
Un aspecto diferente de anteriores años electorales fue la intervención de la Corte Suprema en la vida política de provincias como Tucumán o San Juan a pedido de sectores de esos distritos y, aunque la tendencia de las anteriores elecciones provinciales fue favorable para los oficialismos, el calendario electoral para los gobernadores que buscaron reelecciones se complicó a último momento.



LA OMNIPRESENTE INFLACIÓN
Argentina tiene una dolencia crónica hace décadas, la inflación, y los primeros seis meses de 2023 no fueron una excepción. Con niveles que pisan el 100% anual, afecta significativamente el poder adquisitivo del asalariado y los planes del pequeño empresario, generando dificultades económicas para muchas familias y empresas. El gobierno ha enfrentado duros desafíos para controlar este problema y ha implementado diversas medidas para estabilizar los precios y fortalecer la economía con poco o escaso éxito.
En respuesta a la inflación, el gobierno tomó diversas medidas para contenerla. Siempre bajo el ojo supervisor del FMI se implementaron políticas monetarias y fiscales más restrictivas, se ensayaron acuerdos de precios y salarios con diferentes sectores, y se mantienen en el tiempo los programas de subsidios y asistencia social para los sectores más vulnerables.
Como parte de los numerosos "paquetes" destinados a ordenar la economía se dieron los "dólares específicos", autorizaciones de giros para determinadas actividades de las cuales el que más prensa tuvo fue el "dólar soja".
Con el dólar como protagonista, se dieron situaciones verdaderamente graves como la corrida de abril, cuando Max Capital -una sociedad de inversión- dejó trascender que la moneda norteamericana se iba a disparar hasta un piso que finalmente se dio promediando el año. Max Capital emitió un comunicado donde pidió disculpas por las versiones que alentaron la corrida de 40 pesos en una semana del dólar y trasladó la culpa a un empleado, pero el daño ya estaba hecho y desde ese mes todo fue hacia arriba.
El gobierno trató durante todo el año de acomodar la reestructuración de la deuda externa del país, buscando acuerdos con los acreedores para aliviar la carga financiera y estabilizar la economía.
Pese a los anuncios la realidad muestra que el FMI, principal acreedor, no se aparta de su receta global: ajuste y reducción del gasto público a cambio de cumplir con los pagos de la deuda, una fórmula conocida y sufrida por el país desde hace décadas.
Asimismo, se han implementado políticas de estímulo económico y asistencia a sectores afectados por la crisis, como la creación de programas de empleo y la implementación de medidas de contención social como bonos y ayudas extra en el caso de los jubilados, medidas estas que quedaban obsoletas a los pocos días ante una nueva suba de combustibles que en mayo llegó a la marca del aumento número 29 de la gestión Fernández.
EL FENÓMENO LIBERTARIO
Javier Milei y el concepto libertario en la política argentina han sacudido el mapa bipartidista tradicional, promoviendo ideas económicas radicales basadas en la defensa de la libertad individual y la reducción del rol del Estado en la economía, a las que se sumaron otros políticos, cada uno con una visión propia pero no muy diferente al que tiene el economista.



El tono provocador y altisonante del referente libertario generó un intenso debate desafiando las posturas establecidas en el país provocando la reacción de sectores liberales y conservadores al mismo tiempo.
Sus propuestas resultaron tan desafiantes al establishment que la oposición conservadora le negó toda posibilidad de sumarse a JxC.
Las idea libertaria de negar la presencia del Estado en todo lo que sea economía y también en lo que hace a los servicios públicos sonaba atractiva para muchos personajes que tuvieron horas y horas de espacio en los medios hasta los primeros resultados electorales provinciales mostraron que las propuestas radicales no seducen al votante.
Sus críticas centradas en la clase política tradicional y en las políticas económicas intervencionistas, que considera responsables de los problemas económicos de Argentina, como la inflación y la falta de crecimiento sostenido, no incluyen propuestas concretas para los sectores más necesitados de la sociedad -cuya base ya pisa los estamentos más bajos de la clase media- y su discurso basado en la idea de que "el mercado lo resuelve todo" no prende en una sociedad con una realidad diferente a los ejemplos que propone.
Sin embargo la construcción de un proyecto político con base en declaraciones que rayan el absurdo se ve minada por la diáspora de candidatos y adherentes que en los últimos meses fue sangrando al candidato hasta dejarlo prácticamente en soledad aferrado a su candidatura.
Renuncias, denuncias de pedido de dinero por candidaturas, y acusaciones a su entorno hacen que las urnas le hayan dado la espalda al libertarismo puro en las elecciones provinciales y los analistas concluyen que esos votos terminarán yendo hacia JxC.
LA OPOSICIÓN: ENTRE HALCONES Y PALOMAS
La oposición de Juntos por el Cambio en los últimos meses ha centrado sus esfuerzos en criticar la gestión económica del gobierno, presentar alternativas políticas y estrategias para las elecciones, abordar temas de interés nacional y participar activamente en el debate público, pero siempre desde veredas opuestas dentro del mismo JxC.
A pesar de las divisiones y polémicas internas, entre los llamados "halcones" y "palomas", la oposición intenta consolidarse como una opción viable y relevante en el escenario político argentino ofreciendo un drástico cambio en la manera de gestionar basado en una fuerte reducción del gasto público y la baja de la carga impositiva empresarial, lo que pondría en marcha el círculo virtuoso de la generación de empleo. Al menos en teoría.
Es así que Horacio Rodríguez Larreta, el dirigente que lanzó su candidatura presidencial con un discurso antigrieta, terminó generando una fisura en su propio partido.
El anuncio sobre las elecciones concurrentes en la ciudad de Buenos Aires provocó una suerte de división de bienes en la oposición. Después de todo, la pelea entre Larreta y Mauricio Macri se vive como un divorcio traumático. En el nuevo escenario, el expresidente se quedó con el PRO y el jefe de Gobierno, con Juntos por el Cambio apuntalado por la UCR.
Las encuestas evidencian que hay un electorado de centro, más volátil, que sería más proclive a elegirlo en lugar de opciones duras como la de Patricia Bullrich, que se impone entre los votantes del PRO.
Para el armado larretista, es clave dejar de atarse al PRO y abrazarse a los otros socios de Juntos por el Cambio, más los peronistas desencantados, y de ahí el esfuerzo dedicado gran parte del año a negociar con el cordobés Schiaretti a sabiendas de que ese apoyo traería más del PJ a su lado. Finalmente la pata provincial se consolidó con el radical Gerardo Morales.
¿Qué tiene Larreta para mostrar a los demás? El alcalde porteño tomó decisiones a espaldas de Macri y en contra de él. Lo quiso camuflar de manera desafiante cuando lo consultaron acerca de la "desilusión" que dijo tener el exmandatario por el anuncio de la votación desdoblada en la ciudad: "No entiendo. ¿Macri está en contra de que yo cumpla con la ley?", contestó con una ironía inusual en él.
Pero con su gesto de autoridad a expensas del fundador del partido también pareció soltar amarras del PRO y del resto de la dirigencia. De cerca lo siguen los radicales, quienes si ven a Lousteau como candidato a la ciudad de Buenos Aires no dudarán en cerrar una nueva alianza. Los "halcones" dan por probado un presunto acuerdo con Lousteau para "cederle" la ciudad a cambio del apoyo al proyecto Horacio Presidente por parte del centenario radicalismo.


Si la pelea se desmadra, el jefe de Gobierno tiene "capacidad de daño" al frente del aparato porteño, pero con Mauricio Macri de fondo su predicamento en una dirigencia del PRO que puede complicarle la vida al larretismo.
La elección del jujeño Morales como vice para dirimir la fórmula final en las PASO es clave en el proyecto de Larreta por dos motivos. Por un lado le garantiza la mayor parte de la estructura radical en todo el país. Además, le permite al jefe de Gobierno competirle a Patricia por el electorado más duro de Juntos.
EL OFICIALISMO EN SU LABERINTO
Es una vieja tradición del peronismo cerrar acuerdos a última hora que dejan a todas las partes con "sabor a poco". Eso quedó plasmado con la nominación de la fórmula presidencial Massa-Rossi.
Los cierres de listas en el PJ tienen su lógica binaria: alguien tiene que ordenar, bajando y subiendo candidatos, y alguien tiene que ceder. Ese es el rol indelegable del jefe político y una vez más quedó en claro que ese papel lo sigue ejerciendo Cristina.
Bajar a Scioli, subir a Massa, mantener a Kicillof, acomodar a Wado y reconocer a Máximo como cabeza de la lista provincial fueron concesiones negociadas duramente con los gobernadores y el presidente, fueron materias que al final del camino terminaron definiéndose en el despacho del Senado.
Hay una razón sencilla: la vicepresidenta sigue siendo la dueña de la porción más grande de votos del peronismo. Por eso, sigue siendo lo más parecido a una jefa nacional de esa fuerza fragmentada.
Finalmente cuando parecía que el peronismo iba a las PASO dividido (garantía de que el sector perdedor haría "la plancha" en las nacionales), Sergio Massa logró imponerse en el sprint final y será el candidato a presidente con el albertista Agustín Rossi como candidato a vice, una concesión del presidente que no puede presumir de más logros que haber superado la pandemia y enfrentar el costo de una guerra lejana y la peor sequía en décadas, que no es poco, pero por alguna razón no pesa en las urnas.
Alberto Fernández restableció el diálogo con la vicepresidenta tras meses de enfrentamiento feroz y acordó bajar la lista de Daniel Scioli, que se quedó sin nada. Alberto se quedó así con el candidato a vicepresidente y dos diputados de los que entran. No es poco.
SIN KIRCHNERISTAS
La unidad encarnada en Massa muestra también un nivel importante de concesión de la vicepresidenta, que no ubicó a ninguna figura propia en el binomio presidencial.
Por primera vez en veinte años el kirchnerismo no estará presente en la fórmula para la Casa Rosada.
Si la oferta es competitiva o no es una demostración que queda a cargo de la oposición, que ya daba por descontado un tercer y cuarto lugar para las fórmulas de Wado y Scioli y rápidamente salió con los tapones de punta contra los nuevos candidatos.
La candidatura de Massa fue una mala noticia para la coalición opositora porque el peronismo unido lo ubica por encima de los veinte puntos y en condiciones de pelear el primer puesto en la PASO, ante la división de votos de Juntos entre Bullrich y Larreta.
"El incendiario se postula como bombero", sentenció Bullrich por Twitter. "Este es el piloto de Titanic (en referencia a Massa). 104% de inflación, un desastre la economía. Vino a tratar de ayudar y destruyó mucho más la vida de los argentinos", sostuvo la jefa de los halcones.
Pero acaso el más preocupado sea Larreta. Massa por su buena llegada a los gobernadores peronistas le complica al jefe de Gobierno un acercamiento que los mandatarios habían empezado a esbozar cuando se enteraron de que el candidato era Wado de Pedro, pero "siempre estará Schiaretti", bromeaban con sonrisas nerviosas en el entorno del alcalde porteño.
Los gobernadores peronistas sienten que ganaron algo. Por primera vez en mucho tiempo se sintieron protagonistas de una decisión clave a nivel nacional, ya que una vez que trascendió la fórmula Wado-Manzur los gobernadores acordaron enviar de urgencia a Buenos Aires una delegación integrada por Gerardo Zamora y Raúl Jalil. Se reunieron con Alberto Fernández y le pidieron que bajara a Scioli para favorecer una lista de unidad que coronase a Massa. Luego hicieron un Zoom con sus colegas, se reunieron con el ministro y por último vieron a Cristina en el Senado -algunos- pagando el precio de quedar afuera de la fórmula.













