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CARTAS DE LECTORES

DERECHO DE RECTIFICACIÓN

Sobre la publicación de una fotografía

Señor director de NORTE:

El 14 de junio de 2023 en su publicación digital se publicó la siguiente noticia imagen que está en la misma obra foto de Marcela Acuña y Ricardo Goya, y en medio de ambos quien suscribe la presente.

 Desde ya ello implica colocar mi imagen dentro de un contexto del cual no solo no participo, sino que del cual me encuentro tan conmovido, como la mayoría de la población chaqueña

 En la medida en que mi imagen participa en vinculación con el texto, ello implica que cualquier persona pueda considerar que adhiero a los términos de la expresión que habría formulado el señor Goya.

Expresiones antojadizas, peligrosas y sin ningún fundamento, y que repudio con toda la fuerza de mis convicciones.

Así mismo es dable implicar que, en la medida en que la fotografía no es explicada en el texto, tranquilamente eso puede mover a quienes la lean a considerar que adhiero a las posturas o me encuentra si quiera lateralmente vinculado con esas personas, esa organización o lo que es peor, a los hechos tan luctuosos que nos toca vivir.

 Imaginará usted mi sorpresa y profunda indignación cuando personas de mi entorno me reenviaron la captura y la publicación digital, con una foto irresponsablemente seleccionada en la que aparezco o la fuerza inmediata de vinculación que la imagen tiene con estas personas y estrictamente referida a los dichos de uno de ellos.

 Sorpresa por no entender a título de qué esta publicación utiliza una imagen en la que parezco para identificar a personas que en el marco de la causa por la desaparición de Cecilia afirman circunstancias o hechos dudosos respecto de los cuales no tengo absolutamente nada que ver.

A la sorpresa le sucedió la indignación por la utilización absolutamente irresponsable que el medio que usted dirige hizo de esta imagen absolutamente desprovista de todo contexto o referencia con la presente causa.

 Indignación con la utilización (que en función de la relación establecida entre la misma y los hechos) vinculada a un caso a los dichos de una persona que consideró absolutamente repudiables e irresponsables.

 O sea, mi imagen ha sido utilizada para la identificación de un texto en el cual se realizan afirmaciones que nada tienen que ver conmigo, y que nada tienen que la eventual opinión que tenga sobre el caso que, por si quedan dudas —la necesidad de reiterar evidencia la potencia de la imagen y cómo la misma trabaja sobre el sentido común—me genera las mismas angustias, conmoción, preocupación, empatía y solidaridad con la víctima y su familia y con la mayoría de la población.

Sin embargo quien suscribe la presente se encuentra —por la referencia gráfica– gratuitamente vinculado con la causa, con las opiniones formuladas por quienes mantienen relaciones de familia con quienes a la fecha se encontrarían imputados.

 Obviamente todo ello genera un concreto perjuicio moral de dimensiones aún no definidas, en función de que la circulación de la noticia impacta fuertemente en la consideración que las personas tienen sobre mí.

 Adviértase que sin tener ninguna relación con esta causa me veo de la noche a la mañana involucrado, nada más y nada menos, como graficando una afirmación que desde ya considero absolutamente espantosa e irresponsable, sobre el caso de Cecilia Strzyzowski.

 Con el agravante de ser responsable de un espacio cultural de la ciudad que viene trabajando en protocolos de violencia en contextos culturales, y brindando un espacio seguro para las disidencias.

Tanto es así que he recibido mensajes que van desde el requerimiento de explicaciones hasta insultos o consideraciones para quien hasta el momento anterior no tenía nada que ver con esta causa (tal el poder de los medios y de la imagen).

 O sea, gratuitamente, en función de la utilización irresponsable de una imagen donde aparezco —no pasivamente sino al contrario–  y de golpe por una publicación irresponsable me encuentro interpelado por una situación social gravísima y compleja que requiere una resolución urgente y contundente de la justicia provincial.

Sobre la base de ello, exijo en ejercicio del derecho humano de rectificación y o respuesta —artículos 13 y 14 de la Convención Americana de Derechos Humanos, Opinión Consultiva número 7/1986 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos— solicito la publicación del presente texto: la rectificación pública del medio; es decir, informar en las mismas condiciones en que se publicó la nota del error incurrido, dándole la difusión por las redes sociales propias que corresponda.

CLAUDIO FERNÁNDEZ

DNI 16.320.568

RESISTENCIA

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NOTA DE REDACCIÓN: la fotografía a la que alude el señor Fernández fue publicada con su rostro totalmente pixelado y sin mencionarlo de ninguna manera en elemento alguno del artículo periodístico que refiere: ni en el título ni el cuerpo de la nota ni en el epígrafe. Es decir, NORTE tomó todos los recaudos de rigor para evitar que la presencia de esa tercera persona en la imagen pudiera interpretarse como conectada con la cuestión desarrollada en la información. 

El pixelado, en el lenguaje habitual de los medios y del público que accede a ellos, es una señal de desvinculación. Una manera de decir que esa persona no tiene nada que ver con el tema del que se está hablando. Seguramente los lectores se están enterando recién ahora, por la carta del señor Fernández, de cuál es la identidad de esa persona que circunstancialmente estaba con los protagonistas de la noticia.  

Lamentamos los malos momentos que el señor Fernández asegura haber pasado, pero rechazamos totalmente su afirmación de que este diario se manejó de manera irresponsable.

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