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El crimen del colectivero en clave de Semana Santa

El pasaje del Evangelio "Si te pegan en la mejilla, ofrécele la otra" tal vez no sea la frase ideal para el ministro de Seguridad de Buenos Aires que fue atacado, pero encierra una realidad que nos golpea e interpela.

"Si te pegan en la mejilla, ofrécele la otra" —según el Evangelio de San Lucas— quizás no sea el pasaje de la escritura ideal para Berni, el ministro de Seguridad de Buenos Aires atacado, pero encierra una realidad que nos golpea e interpela a la Iglesia en sí misma, que somos todos, ante un hartazgo que colmó la paciencia de la ciudadanía. Y puse Berni en segundo lugar porque tras ese trágico episodio ocurrido en la semana que pasó, una familia carga con el dolor de un ser querido muerto injustamente. 

Es triste sacar réditos políticos cuando hay una familia argentina que sufre por omisión e inacción de funcionarios que solo buscan estar en el centro de la escena o las cámaras creyendo que así van a conseguir votos.

No hay motivo para tomar justicia por mano propia, no es ese el mensaje que dejó Jesús.
 

NO AL OJO POR OJO 

Tampoco es motivo para que cada ciudadano tome la Justicia por sus propias manos, o sea la ley del Talión, no es ese el mensaje que dejó Jesús en esta semana en la que muchos participan de los actos centrales del mundo cristiano. 

Estas fechas nos deben llevar a un protagonismo real desde el lugar que nos toca vivir, cuesta escribir, participar, dar una opinión que nos lleve a la unión, salir de nuestro cómodo living y exponerse a"una trompada de agresiones virtuales" porque parece que el único lenguaje que conocemos los argentinos es la agresión, la burla y la humillación. Hagamos un ejercicio de un sistema educativo muy usado en la Edad Media por la Iglesia.

UNA SOCIEDAD CANSADA

Vemos una sociedad cansada de funcionarios que entendieron mal los cuarenta años de democracia. No es servirse, sino servir, sin libertinaje; no hacen nada ante las mínimas necesidades del pueblo, ellos preocupados por internas de poder como en los tiempos del Imperio romano y fariseos que cuidaban sus privilegios. (Con unas moneditas de plata se compra la traición y se tranquiliza la conciencia). Más aún cuando la nave se bambolea y comienza a hacer agua ante el inminente naufragio en aguas turbulentas, ese navegar mar adentro del que nos hablaba el Episcopado argentino en los 80, pero con otra perspectiva. Una Iglesia en salida y como hospital de campaña.

JUZGAR  

No se refiere al rol de enjuiciar a los demás, se trata tan solo de revisar nuestros actos y tratar de encontrar las causas que nos llevaron a la decadencia, a una ira descontrolada, década tras década y hundir en un abismo al país y jóvenes que se alejan de la cultura del estudio y el trabajo, dolor más dolor e impotencia ante la falta de consenso, diálogo y el abrazo de argentinos. 

¿Tanto cuesta hacer un retiro interior y llegar a la cima del monte Tabor para vivir una pascua serena como nos pidió el Mensaje Cuaresmal? Luego bajar a la llanura y ser artesanos de una sinodalidad en nuestra vida ordinaria. 

No tengamos miedo, nuestros hijos y la patria esperan ese gesto de amor que quizás no lleguemos a ver pero habremos sembrado la semilla. 

ACTUAR 

Implica jugarnos un poquito más y dejar de hacer la vista gorda en los actos de corrupción que vemos en las comisiones vecinales con el puntero partidario que toma asistencia en los piquetes, acercarse a la escuela del hijo o de la hija y ver qué le falta, apoyar al que se rompe el lomo trabajando y festejando sus logros. 

En cuanto a la política, una palabra tan linda que implica según Francisco un acto de caridad, que sea eso, caridad para el próximo no para su familia; elección clara y definida de las personas que sabemos son honestas, las hay y muchas, solo que no quieren "meterse en política porque es sucia" y las nuevas generaciones están hartas de mentiras, pero también a los jóvenes gusta el facilismo, el compinchismo y la moto que los conduce a la curva sin retorno. 

Actuar significa entrar en el barro y con olor a oveja todos juntos, no solo los curas y las religiosas, estar en la periferia con actitud de escucha hacia ese camino sinodal que tanto se habla de comunión, participación y misión. 


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Entonces sí, el cristiano —comenzando por el que escribe— hará honor a su militancia de participar y no solo en los templos y procesiones. Entonces sí habrá una Resurrección y una Pascua plena.

Feliz Semana Santa y Felices Pascuas. 

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