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La acción judicial de una agente del organismo pasará a una fiscalía de violencia de género

Giro en causa del Tribunal de Cuentas

El caso de Carola Urlich se originó en una denuncia suya contra quien era su jefe.

La presentación penal efectuada por una agente del Tribunal de Cuentas contra quien era su jefe, acusándolo de violencia laboral y tratos humillantes, tuvo un giro importante en los últimos días.

La fiscal que intervenía en el caso, quien en un principio había planteado archivar la causa, revisó argumentos y ahora decidió declararse incompetente en el caso para que éste sea girado a una fiscalía especializada en violencia de género.

Así lo resolvió la titular de la Fiscalía 3 de Resistencia, Rosana Beatriz Soto, luego de repasar los pronunciamientos de la jueza de Cámara Mercedes Riera -tras una apelación de la mujer que denuncia haber sufrido los actos de violencia- y de la Oficina de Género del Poder Judicial.

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La sede del Tribunal de Cuentas, escenario de los hechos que denuncia una fiscal de ese organismo.

OTRA PERSPECTIVA

El caso salió a luz cuando se supo que una fiscal del Tribunal de Cuentas, Carola Urlich, había denunciado a su superior, un fiscal relator del mismo organismo de contralor, diciendo que la destrataba recurrentemente en el ámbito laboral mediante expresiones que desmerecían su trabajo o contenían afirmaciones humillantes aludiendo a su físico y su vida familiar.

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Carola Urlich, fiscal del Tribunal de Cuentas, en NORTE. Relató el proceso que le tocó vivir en el organismo.

Urlich intentó hallar una respuesta en la conducción de Tribunal de Cuentas, así como medidas de protección, pero el directorio de esa institución se declaró imposibilitado de dilucidar cómo se dieron exactamente los hechos y se limitó a pedir a denunciado y denunciante que evitaran confrontar. Frente a esa respuesta institucional, Urlich recurrió a la justicia y también a diferentes dependencias provinciales contra la violencia laboral y de género, así como a la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura.

En prácticamente todas las oficinas los informes dieron cuenta de lo delicado de los hechos denunciados. En la justicia, la fiscal Soto se mostró inclinada a archivar el caso, pero la camarista Riera cuestionó esa postura y planteó la necesidad de tramitar la causa con una perspectiva de género. Ahora Soto aceptó ese criterio y se declaró incompetente.

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