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"Convencido de que estaba muerto para escribir"

El Chaco era, en el mapa y en el pensamiento urbano, una tierra inhóspita e impenetrable. Quiroga compró una chacra en El Saladito, al sur de Resistencia, donde se internó en un paraíso perdido que resultó un infierno que templó su espíritu aventurero y su escritura.

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"A principios de 1904 apareció el segundo volumen de Quiroga, que esta vez contenía únicamente cuentos (algunos de los cuales se habían publicado ya desde fines de 1902) y revelaba tendencias todavía modernistas además de una marcada influencia de Edgar Allan Poe. La crítica se mostró más favorable a "El Crimen del Otro", que a "Los Arrecifes de Coral", aunque sus preferencias no se dirigieron siempre al género de cuentos que iba a dar celebridad al autor.

"José Enrique Rodó, a quien Quiroga había dedicado un ejemplar de su libro, le escribió el 9 de abril de 1904: «Me complace muy sinceramente ver vinculado su nombre a un libro de real y positivo mérito [...] los comienzos literarios de Ud. no me satisfacían, no porque revelaran falta de talento, sino porque acusaban, en mi sentir, una mala orientación...».

"En aquel momento, Quiroga parece tener un sitio definitivo en la literatura y la vida porteñas, pero la atracción de los paisajes misioneros y la esperanza de enriquecerse pueden más y le lanzan al Chaco a plantar algodón... El 19 de octubre de 1904 escribe desde Resistencia —a J. M. Fernández Saldaña— que no cree ya en el arte y estuvo «convencido de que estaba muerto para escribir...». Lee (especialmente a Dostoievsky), aunque más que la pluma, maneja la «pesada y fecunda azada», y forma proyectos.

"La vida «civilizada» no le satisfacía ya más que la pedagogía, y como, en cambio, no le había desanimado su experiencia en el Chaco, aprovechó las ofertas del Gobierno (que quería desarrollar el cultivo de la yerba mate en los Territorios), para adquirir 185 hectáreas en San Ignacio (Misiones). La verdad es que sus cálculos se revelaron algo utópicos, pero relata sin amargura sus decepciones en las cartas que manda poco después al mismo corresponsal: «Un indio me recoge algodón por 50 centavos diarios y la comida [...] Estos indios son de lo más vil, ladrones y sin palabra que hay, y me hallo muy dispuesto a vengarme de todas las que me han hecho...». 

Sin embargo, su honradez es más fuerte y devuelve lo que quiso recuperar, como el protagonista de «El Mármol inútil», que es sin duda un fiel retrato del cuentista. Además, según sus biógrafos, Quiroga concedía anticipos a sus peones (con estas palabras: «Yo sé que sos un sin-ver-güen-za, oílo bien, que te vas a emborrachar con esto, pero tómalo... »). 

"El resultado es que gastó los 6.000 pesos de que disponía, y en julio de 1905 regresó a Buenos Aires... ¿Perdió su tiempo con su fortuna? A pesar de las apariencias, aquel período tuvo por lo menos dos resultados positivos: renovar su inspiración y devolverle la salud. Maduró, en efecto, futuros relatos, y se sintió aliviado del asma y de la dispepsia que padecía, como lo recuerda en una carta de 1936 a Ezequiel Martínez Estrada.

"«De los 25 a 30 años sufrí bastante del estómago. Caía entonces en estados desesperantes, de renuncia total a cuanto ha sido, es y será. Ni la promesa de genio, millones o cuanto en momentos normales ansiaba, hubiera alcanzado a hacerme levantar la cabeza en mis caminatas interminables... Fui al Chaco. Era invierno, en pleno interior de Chaco (7 leguas al suroeste de Resistencia, con el vecino más próximo a 2 leguas). Me levantaba tan temprano que después de dormir en un galpón, hacerme el café, caminar media legua hasta mi futura plantación, donde comenzaba a levantar mi rancho, —al llegar allá recién comenzaba a aclarar. Comía allí mismo arroz con charque (nunca otra cosa), que ponía a hervir al llegar allá y retiraba al medio día del fuego. El fondo de la olla tenía un dedo de pegote quemado. De noche, otra vez en el galpón, el mismo matete. Resultado: en dos meses no sentía nada, y había aumentado 8 kilos». 

*  En "Horacio Quiroga cuenta su propia vida – Apuntes para una biografía", en Buletin Hispanique, 1975

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