Diego Figueroa: "El fútbol socava la intelectualidad"
El artista chaqueño participa en Buenos Aires de la muestra "Figuritas. Apariciones futboleras en el arte argentino". En esta charla hablamos sobre sus obras, el arte y claro, también sobre fútbol.

— ¿Cómo se produce el arte? ¿La obra habita primero en vos o vos habitás la obra?
— Empecé a producir arte cuando era chico, allá por el año 1997. Recuerdo que desde ese año y hasta 2005 experimenté distintos modos de generar arte. Creaba diez obras con un mecanismo, cinco obras con otro y veinte con otro mecanismo. Iba cambiando de materiales y de formato. Fue una etapa de laboratorio experimental.
Recién a partir de 2005 o de 2007 se alinearon muchos procesos y a partir de ese momento he comenzado a trabajar en una frecuencia. Ahora en cada muestra o cada proyecto que hago -si bien modifica su aspecto físico- la frecuencia que corre es una sola.
Este abanico que abrí sirve como contexto para explicar -ahora sí voy a responder a tu pregunta- que la obra primero me habita. En mi proceso de trabajo -la creación- sucede mientras estoy en el taller, no sucede antes ni después, sucede mientras estoy trabajando. Juega mucho aquí la intuición y confío en mi voz interior.
Colores y fútbol
En la Casa Nacional del Bicentenario, Riobamba 985, de la ciudad autónoma de Buenos Aires, se encuentra abierta la muestra "Figuritas. Apariciones futboleras en el arte argentino", curada por Jesús Antuña, Joaquín Barrera y Marcos Krämer. La misma estará abierta hasta el 2 de abril del presente año.
Esta propuesta viene desde hace varios años. Uno de sus curadores, Joaquín Barrera, comentó a la revista Ñ que se juntaban a mirar los partidos de la Copa América hace unos años; en ese contexto, ‘nos preguntamos por qué en un país con tanta tradición futbolera como el nuestro, las imágenes del fútbol en el arte no aparecían como una constante, sino al revés: notamos una ausencia de la exploración del tema en el medio artístico‘. Así fue que comenzaron a hacer preguntas en torno al arte y el fútbol, investigaron y lograron reunir a importantes artistas del país.

El único artista chaqueño que participa en esta muestra es Diego Figueroa. Él estudió pintura con Eduardo Medici y asistió a becas de análisis y producción de obras del Fondo Nacional de las Artes y Fundación Antorchas.
Hoy reside y trabaja entre Colonia Benítez y Resistencia. Realizó proyectos de difusión y promoción para las artes visuales. A través del Fondo Nacional de las Artes participó como coordinador de Talleres de Análisis y desarrollo de obras para artistas (2011-2015) en otras regiones de la Argentina. Ha realizado exposiciones individuales. Participó en premios y salones, obteniendo importantes distinciones. En 2015, editó una publicación que reúne producciones desde 2005 a 2015. Su obra forma parte de importantes colecciones.
En esta muestra de Figuritas, Diego participa con tres obras, La piedad, una versión de las Tres Gracias y un grupo de Pelotas acuchilladas. En una charla telefónica comentó cómo contactó con los curadores y nos explica cómo surgió una de sus obras más destacadas, La piedad.
— Estás formando parte de una muestra única y original, ¿cómo llegaste a esta convocatoria?
— Uno de los curadores de la muestra, Joaquín, fue curador de una muestra individual que hice en la galería Hache. Para esa muestra trabajé durante mucho tiempo, cuando la galería me propone trabajar con un curador decidí hacerlo con Joaquín y fue increíble, desde la primera charla estuvimos en frecuencia y pudimos laburar muy bien.
En paralelo, mientras Joaquín trabajaba en mi muestra que se hizo en 2022, él venía investigando con otros curadores para armar la muestra Figuritas.
En la muestra de Figuritas, hay tres grupos curatoriales. Ellos incluyeron una obra por cada grupo curatorial. En este caso están mis obras La piedad, una versión de las Tres gracias y un grupo de Pelotas acuchilladas.
— Tu obra La piedad (2009) ha tenido reconocimiento por parte de los curadores y de la prensa nacional, ¿cómo surgió la obra?
— Recuerdo que en un momento estaba haciendo obras covers de la Historia del Arte, hice El David, por ejemplo. Al mismo tiempo estaba haciendo un taller de muralismo con chicos atrás de la cancha de Chaco For Ever.
Estaba en ese tren de hacer obras covers y quería hacer una obra con materiales baratos. Tenía ganas de hacer una obra que fuera liviana y accesible. En ese contexto tomé la obra La piedad, estudié y respeté la posición de los cuerpos. Fui creando el personaje de la mujer, quería que sea una rubia teñida.

En La piedad está el hijo, pero acá podía ser el hijo o el marido, quería que sea morocho y de pelo negro.
Volviendo al barrio donde estaba haciendo el taller de muralismo, entendí que la obra tenía que estar relacionada con el fútbol.
— La obra se va componiendo y se van sumando cosas nuevas, vos le agregaste una pelota y el arco, ¿por qué?
— En La piedad, la Virgen tiene el pie levantado y lo ves a través de un manto que tiene sobre su regazo, ahí se me ocurrió que el personaje femenino podía estar pisando una pelota.
Después se me ocurrió agregar el arco atrás. Desde siempre me gustaron las grutas religiosas, son como una especie de hornito de barro y la gente deposita su fe en ese lugar. Pensando en la obra, se me ocurrió hacer el arco de fútbol a modo de gruta, después en el pantalón corto del personaje agregué la palabra Tiro, por tiro al arco y por tiro de disparo, aunque el personaje está muerto y tiene clavado en el pecho un cuchillo. Hay muchas ecuaciones y mecánicas que están dentro de la pieza que se sigue sosteniendo y tienen su propia argumentación.
— Cuando trabaja en una obra de arte, ¿pensás en la reacción del espectador? ¿Te importa lo que le sucede o no?
— Me importa mucho. Cuando voy a montar una muestra trabajo todos los detalles. Me gusta revisar cada pieza. Me pongo en modo espectador y veo cómo se decodifica la pieza. Cuando construyo una obra, estoy codificando imagen, semántica, materiales, estoy manejando muchas cosas para generar un código. Este código, la pieza de la obra de arte, después tiene que ser decodificada.
El arte sucede en la cabeza de ese otro que mira mi obra. Cuando voy a montar una muestra necesito que todo esté bien. Después le puede gustar o no gustar al espectador, pero eso ya no lo puedo manejar. Sí puedo manejar que todo esté muy bien y que la obra esté bien presentada.
Descubrir nuevos cruces
María Fukelman, directora de la Casa Nacional del Bicentenario, donde se encuentra la muestra, destacó que ahí ‘confluyen los lenguajes compartidos del arte y del fútbol a través de fotografías, instalaciones, pinturas, esculturas y videos de más de cuarenta artistas‘. Figuritas se propone reterritorializar la cotidianidad, generar identificación, descubrir nuevos cruces y repensar estereotipos".

Mezcla de dolor y alegría frente al arte y a esa pelota que rueda
En la relación del arte con el fútbol hay una especie de incertidumbre. Frente a cada partido o frente a una nueva obra de arte no sabemos qué puede pasar. Hay dolor y alegría, podemos aceptar o rechazar lo que tenemos enfrente, las sensaciones pueden ser múltiples. ‘Amo la dinámica del juego -sostiene Figueroa-. Es como el coliseo romano, es una batalla más o menos civilizada pero no deja de ser una batalla, peleamos como guerrero. Antes de hacer la obra La piedad pensaba por qué para nosotros los argentinos el fútbol es tan importante. Para nosotros el fútbol es mucho más que un deporte. El gol de Diego a los ingleses fue mucho más que un gol. Nosotros ganamos ahí una batalla conceptual, física, de corazón, estética, el fútbol tiene mucha carga para nosotros. Somos salvajes. Creo que el fútbol es arte y tiene una belleza que se ve de forma aleatoria. Siempre surge una belleza que no podés predecir o que no te podés imaginar y sucede dentro del campo de juego. En eso también se liga con el arte, tiene un campo donde tiene lugar esa belleza.
El fútbol socava la intelectualidad‘.













