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Más poder para Xi Jinping

China y su Partido Comunista ingresan en una nueva era  

Hoy comienza el XX congreso del PCCh, que tiene lugar solo dos veces por década. Se espera que consolide al presidente Xi como el líder más poderoso desde Mao Tse-Tung.

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   Cada diez años el Congreso opera como una máquina de transferencia de poder en la que el máximo líder, tras dos mandatos quinquenales, pasa la posta a su sucesor. Este año, en cambio, Xi será designado por tercera vez secretario general del partido -algo sin precedentes- e inaugurará una nueva era.

   Este congreso es visto como el más importante en décadas, y revelará mucho sobre el rumbo que tomará la segunda economía y una de las mayores potencias militares del mundo los próximos cinco años. "El vigésimo congreso será un enorme evento para la vida política del partido y del país", dijo Xi en enero, seis meses después de que el PCCh cumpliera 100 años consolidado como una de las organizaciones políticas más grandes del mundo. 

   Con 69 años, Xi ocupa desde 2012 los tres cargos más importantes de China: secretario general del PCCh y sus 96 millones de miembros; presidente de la Comisión Militar Central -comandante en jefe de las Fuerzas Armadas- y presidente del país. Parece que el mandatario retendrá esta vez los dos primeros cargos, y en marzo próximo volverá a ser designado presidente durante la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional de China.

   La Asamblea, máximo órgano legislativo, eliminó en 2018 el límite de dos mandatos presidenciales, allanando el camino para que Xi retenga el poder por tercera vez y, posiblemente, por tiempo indefinido. ¿Qué pasa en el Congreso? Unos 2.300 delegados se reunirán durante una semana en el Gran Salón del Pueblo, junto a la Plaza de Tiananmen, para nombrar nuevos líderes, discutir cambios en la Constitución y presentar la agenda política quinquenal.

   Hoy Xi pronunciará un discurso para evaluar su mandato anterior y esbozar su plan para los próximos cinco años, luego de que en el congreso de 2017 prometiera una nueva era para el socialismo chino y un mayor protagonismo de China en el mundo. Unos 400 de esos 2.300 miembros del partido serán seleccionados, mediante votación general, para integrar el Comité Central. Apenas terminado el congreso, ese Comité elegirá a los 25 miembros de su Buró Político, que a su vez nombrará a los integrantes de su Comité Permanente, la élite de la élite política china.

   Actualmente, el Comité Permanente tiene siete miembros, todos hombres, entre ellos Xi. "La composición del Comité Permanente dirá mucho" del alcance de los poderes de Xi y, por ende, de la dirección de China, dijo el analista argentino Patricio Giusto, doctor en Estudios Internacionales que se ha especializado y ha vivido en China.

   "Se descuenta que sus nuevos miembros van a ser mayoritariamente fieles a Xi, como en la renovación anterior", aunque la duda es quién reemplazará al premier Li Keqiang, "que ha liderado la oposición interna a Xi, sobre todo en materia económica. Uno de los rumores es que Li podría ser reemplazado por su vicepremier Hu Chunhua, que es una figura justamente referenciada en Li. Si eso sucede, significaría que Xi acepta seguir coexistiendo con esa facción interna predominante. Si tenemos una composición con otros seis miembros, todos leales a Xi, ahí vamos a ver una concentración de poder total en sus manos y una relegación de la principal línea interna", agregó. Una vez ratificado, el mundo estará expectante de la dirección que Xi dé a China en los próximos cinco años, sobre todo en economía y relaciones exteriores. 

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Desafíos económicos 

   El Congreso nombrará también a las principales autoridades en materia económica, incluyendo el presidente del banco central y al sucesor de Li como primer ministro, que es el jefe de Gobierno y dirige la política económica. La economía china crece sin pausa en las últimas décadas, pero ahora enfrenta serias perturbaciones como resultado de las cuarentenas por el coronavirus, el aumento del costo de vida y la gigantesca crisis en el mercado inmobiliario local.

   Gran parte del apoyo popular y de la legitimidad de la que goza el gobierno chino obedece a su capacidad para mejorar los ingresos y el acceso a buenos trabajos para cientos de los 1.300 millones de habitantes del país. Un mal desempeño económico en los próximos cinco años podría causar problemas políticos para Xi e inestabilidad, lo que inquieta a los inversores. 

Coronavirus

   Mientras el resto del mundo volvió gradualmente a la situación previa a la pandemia, China se aferra a la estrategia "0 Covid", con restricciones de viaje, cuarentenas obligatorias y recurrentes confinamientos. Esta película molesta a a la población y también perjudica los negocios. Sin embargo, Xi prometió "luchar con determinación contra los discursos y acciones que pueden distorsionar, poner en duda o negar" la efectividad de la política de "0 Covid". 

Taiwán, Asía-Pacífico y Occidente

   El congreso coincide con un punto álgido de la rivalidad entre EEUU y China por la hegemonía global, agravada por la guerra en Ucrania, que reforzó una alianza entre Beijing y Rusia que asoma como contrapeso a la supremacía estadounidense. 

   Las relaciones con EEUU se envenenaron todavía más en los últimos cinco años, y la política exterior más asertiva de Xi causó disputas con numerosos países como India, Canadá o Australia y otras naciones del Indo-Pacífico. EEUU pretende desconocer los acuerdos sobre Taiwán (en 1979 había reconocido por ley que la isla es parte del territorio chino) y acusa a China de abusos de los derechos humanos, especialmente contra la minoría uigur en la región occidental de Xinjiang.

   Xi dice que Taiwán, a la que China considera una "provincia rebelde" y que desde hace décadas es aliada de EEUU, deberá ser reintegrada en 2049, en el centenario de la República Popular, y no ha descartado usar la fuerza militar para lograrlo. "En China hay bastante consenso en que las relaciones entre China y EEUU van a empeorar", dijo Giusto. "Tanto en el Partido Republicano como el Demócrata (de EEUU) hay un sentimiento creciente anti-China que se traduce también en un sentimiento de gran parte del establishment", dijo. 

   "Esa tendencia es clara. Xi está convencido de eso, y quienes lo rodean también. Así que lo que podemos esperar es más tensión y más desafíos para administrar racionalmente esa relación y que no se desborde con un enfrentamiento militar directo", agregó.

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