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Criptomonedas y el mercado de las placas usadas 

La minería de moneda virtual requiere de muchísima mano de obra esclava: esa que trabaja las 24 horas, apenas se alimenta y se vuelve vieja en el proceso, demandando el reemplazo por nueva.

La mano de obra en cuestión se refiere a las GPUs, las popularmente conocidas como placas de video, que son utilizadas 24 horas al día todos los días del año, haciendo sin parar crípticos cálculos que permiten el goteo de porciones ínfimas de criptomonedas a la billetera del administrador.

Pero, ¿por qué las GPU se buscan mucho más para minería que otro tipo de procesadores? Cuando a finales de la década de los 2000 comenzó el minado de criptomonedas, no se usaban tarjetas gráficas sino CPUs convencionales. No obstante, el aumento de la dificultad a la hora de minar hizo que la capacidad de ejecución de las CPU, más pensadas para la ejecución del código en serie, las convirtiera en el hardware menos adecuado para minar.

Las GPUs (graphic processing unit, o unidad de proceso gráfico) tienen la capacidad de calcular miles de datos en paralelo, por lo que no solo pueden estar minando diferentes partes de la cadena de bloques de cada criptomoneda, sino que además pueden aplicar variantes de algoritmos y partes de manera colaborativa. Es decir, hacerse cargo cada una de un pedacito de cálculo. 

Una típica granja de minado de criptomonedas de China. Las hay por miles, y la vida promedio de las GPUs es de seis meses.

Calculando sin parar

Supongamos que tenemos una columna de 2.000 números para sumar (aunque el minado de criptomonedas no es precisamente una suma). Una computadora de las comunes los sumaria correlativamente hasta llegar al resultado final. Lo que las GPUs permiten es dividir esos 2.000 números en conjuntos y realizar la suma de todos al mismo tiempo, es decir paralelamente, ganando tiempo.

Tener una CPU "común" con una gran cantidad de núcleos que esté pensada para trabajar en tándem puede costar mucho más que una placa de video premium, ya que para ello se necesitan servidores, con el alto costo que esto supone. Las tarjetas gráficas, en cambio, aunque a la hora de renderizar gráficos no pueden trabajar en paralelo, sí que lo pueden hacer en otras aplicaciones. Esto permite hacer instalaciones de muchas GPUs trabajando en paralelo por el costo de una CPU para servidores.

El video subido en Vietnam de una granja de minería lavada a lo bestia con hidrolavadora se viralizó y causó comoción en el ambiente.

Lavando las placas

Los fabricantes de placas gráficas saben que sus productos son demandados por la mineria de criptomonedas, y periódicamente lanzan modelos más y más potentes que dejan obsoletos a los que posiblemente se hayan instalado seis meses antes.

Esta renovación genera un mercado de placas usadas vidrioso y delicado, ya que en países como el nuestro los "bolseros" de periféricos importan (siempre se las ingenian) containers de placas en sus cajas, impecables en bolsas antestáticas, pero que vienen con 6 a 12 meses de trabajo sin haber sido desconectadas jamás y sometidas a un estrés térmico brutal.

En las granjas de bitcoins o de ethereums se emplean miles de estas placas trabajando juntas, y a la hora de cambiarlas están sucias de polvo o con tela de arañas, ya que limpiarlas demanda apagarlas y eso no es negocio.

En al menos dos vídeos que se viralizaron en los últimos días desde Vietnam se pueden ver cómo estas GPUs se están limpiando con agua a presión dentro del sistema de minado, por lo que incluso se está mojando también la placa base, procesador, memoria RAM, ventiladores e incluso la fuente de alimentación. Se puede uno imaginar lo que le importa al dueño el cuidado de los equipos, ya que todo lo que quiere es recuperar la última inversión, que es vender las GPUs que han estado minado Ethereum, antes de que pierdan más valor. 

Otra imagen del lavado con agua de las placas gráficas Gforce de alta gama dentro de su rack. Al dueño solo le importa recuperar algo de su inversión y seguir adelante.

Para limpiar una placa de video no hace falta tanto trabajo: con una simple brocha y un poquito de aire a presión se puede dejar el sistema de refrigeración como nuevo y vender la GPU en el mercado de segunda mano, e incluso en alguna tienda oficial, la cual la venderá como reacondicionada. Pero cuando hablamos de 1.000 o más placas, lo mejor es entrarle con la hidrolavadora a lo bestia, dejar que se sequen durante un tiempo, volver a colocarlas en sus cajas y desentenderse del tema. Es por ello que ahora el mercado de segunda mano está saturado de GPUs, y claro, si uno piensa que el negocio está en comprar una usada de alta gama y económica, hay grandes posibilidades de que esta haya sido empleada para la minería.

Si es muy barata, puede ser una gran opción (siempre y cuando no le hayan metido con la hidro), aunque es una lotería. Si bien se puede comprar una GPU de minería y jugar por años, esto realmente tiene muchos matices, como conocer el tiempo que se ha usado la GPU para minar, si lo estaba haciendo con overclock (forzada en su rendimiento, es lo más probable), si estaba operando a bajas temperaturas para ralentizar su degradación, y un largo etcétera. 

Si uno anda corto de dinero, y comprar una GPU nueva implica mucho sacrificio, hay que asegurarse de que el vendedor entregue algún tipo de garantía firmada (el impreso que viene con el manual no alcanza si no tiene el sello y firma del vendedor donde conste el número de serie del equipo). De todos modos, a la hora de la verdad, sería muy raro toparnos con una GPU lavada por agua en nuestro mercado, pero nunca lo sabremos.