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Nury Bendersky

columnista

Las ruinas de La Cangaye: un tesoro histórico en el portal de El Impenetrable

Si uno no conoce la historia del lugar donde nació, difícil será poder transmitir a las demás generaciones el valor y el amor por dicho territorio.

En una página más de Te Muestro Otro Chaco, Ana María Galarza nos adentra al corazón de las Ruinas de La Cangaye y pretende re-enamorarnos de estas tierras norteñas.

"No están en mi ánimo buscar responsables, quien debía hacer tal cosa o quien no la hizo, no me interesa esa parte, no pretendo buscar en el pasado porque eso no deja ir para adelante", nos adelanta Ana María.

César Osvaldo Fontana es el dueño del Establecimiento Forestal y Agropecuario "Paumala", donde se encuentran las ruinas La Cangayé, en pleno Impenetrable, a sólo 40 kilómetros de la ciudad de Castelli, conocida como "El portal de El Impenetrable".

Como hombre apasionado, Fontana se empecina en que las Ruinas de La Cangayé no sigan abandonadas. Esa es la parte que más nos interesa, que se conozca la historia de ese rincón chaqueño que existió y que debemos hacer honor para amar más nuestro lugar y valorarlo, 

"La historia se la mantiene siempre cuidada y resguardada para ser transmitida, no importa que haces con lo que te enseñan sobre las ruinas de La Cangayé, el valor está en poder transmitir lo enseñado a las próximas generaciones", relata Ana, quien hoy se aventura en mostrar otra parte de nuestro Chaco, y cruzarse en el camino con personas que están muy ávidas por conservar la historia de esta provincia y que cada uno de nosotros tengamos la oportunidad de conocerla.

Ana ya había escuchado de estas ruinas, en boca de su abuelo, un inmigrante italiano apasionado como ella de este Chaco estrepitoso. "Recuerdo tanto las palabras de mi abuelo cuando tenía 8 años  y....acá estamos hoy, fuí hasta las ruinas de La Cangayé", recuerda Ana la primera vez que fue allí. Además, recordó que también había escuchado la historia de las ruinas del propio escritor Raúl Osvaldo Coronel.  

El custodio de las ruinas de La Cangaye

El Dr. César "Cacho" Osvaldo Fontana, jubilado hoy como Bioquímico, cumplió sus funciones en la Administración Pública y privada, durante 45 años. Respetado cuidando de la Ciudad de Castelli; dueño además del Establecimiento donde se encuentran Las Ruinas de La Cangaye. 

"Antes de contarnos la historia de la Reducción de la Cangaye y su importancia en la historia,  que cada chaqueño debería atesorar, desplegó algunos mapas que tienen hasta cerca de 35 años y nos referenció: este campo está a unos 40 kilómetros de Castelli, Paraje Rural La Cangaye", relata Ana. 

A unos 10 km por un camino rural vecinal que cruza frente a este campo, hay un camino que se lo llama La Rodríguez Peña, la ubicación de este lugar es el ángulo sur-este de la lengua "C" lote 2 del Pje. La Cangaye- Dto Gral Güemes de la provincia del Chaco "Colonia Pastoril Rodríguez Peña". Ese camino es el que le da nombre a toda esta zona. En ese camino de La Rodríguez Peña, es donde comienza el verdadero límite de lo que se llama el Impenetrable Chaqueño, teniendo hacia el noroeste la provincia de Salta.

La Cangayé fue una reducción de aborígenes que funcionó entre 1780 y 1793 en la margen derecha del río Bermejo, en lo que luego sería la provincia del Chaco en la República Argentina. A pesar de su poco tiempo de vida, la reducción de La Cangayé es históricamente muy importante por ser uno de los contados asentamientos blancos (junto con San Bernardo de Vértiz y San Fernando del Río Negro), que perduró en los territorios del Gran Chaco entre la desaparición de Concepción de Buena Esperanza y los planes de colonización que integraron los territorios chaqueños a la Argentina a partir de 1870.

La olvidada misión fue redescubierta en 1945 por Alfredo Martinet. Martinet y monseñor José Alumni prosiguieron con el reconocimiento del sitio y excavaciones arqueológicas. Tal como narraba la historia, los restos del padre Sena fueron encontrados al pie del templo católico.

Para adorar esta parte es importante referirnos al libro de La Cangaye del siglo 18, año 1775 donde cuenta la historia de lo que sucedió en este lugar, acompañado de una carpeta de Fontana, con 35 años de investigación realizadas por él, con datos que avalan en forma documentada y escrita, la importancia de este declarado Patrimonio Histórico de La Nación y de la provincia del Chaco. 

Si bien las tierras donde están las Ruinas, ya no le pertenecen, su importancia  histórica es lo que le otorga el valor y lo que significa para él, transmitido a su hijo mayor y a cualquier persona que quiera acercarse y saber, dónde nace el Chaco.

Durante la expedición que asistió Ana, el Dr. Fontana los hizo navegar por la historia.  "Nos llevó hasta el mismo sitio que representa tanto para todos los chaqueños y que muy pocos conocemos, sin saber si quiera el significado de la palabra Cangayé"

"La Reducción de La Cangaye", allá por julio de 1774, nombres como Gerónimo Matorras, Coronel Cavino Arias, Cacique Paikin (de la etnia mocoví), son tan importantes para la historia del nacimiento del Chaco con un tratado de paz y todo lo que significó este tratado.

El 20 de julio de ese año, se encontraron en el paraje conocido como La Cangayé, donde entablaron un acuerdo de paz. Matorras mandó grabar en un algarrobo: Año de 1774. Paces entre el Sr. Don Gerónimo Matorras, Gobernador del Tucumán, y el cacique Paykín, primer caporal del Chaco.​ Paykín aceptó convertirse al catolicismo y Matorras le entregó un bastón de mando con puño de oro "en nombre del Monarca de las Españas", nombrándolo "Primer Caporal del Chaco", cacique perpetuo de todos los indígenas que respondieran a su mando y acordó mediar en el conflicto que los aliados tobas y mocovíes tenían por la posesión de caballos cimarrones con los abipones de la costa del Paraná al mando del cacique Ychoalay (conocido también como Benavides).

El 29 de julio de 1774 se firmó el tratado de paz de once artículos entre el gobernador Matorras y los caciques mocovíes Paykín, Lachirikín, Coglokoikín, Alogocoikín, Quiaagarí y los tobas Quiyquiyrí y Quitaidí, quienes regían a unos 7000 indígenas. La Corona de España por intermedio de Matorras reconocía a los indígenas firmantes el señorío sobre los territorios que ocupaban, el derecho de ser libres y de no ser sometidos a esclavitud ni a encomienda. 

Matorras se comprometía a entregarles ganado, semillas y herramientas. El 31 de julio los expedicionarios partieron de regreso hacia el Fuerte del Río del Valle del cual habían partido. Poco después, en el mes de octubre de 1774, Paikín atacó la reducción de abipones de San Jerónimo del Rey.

Volviendo a la actualidad, el guardián de La Cangayé, como lo llaman a Fontana brindó generosamente todo la información. Contó que la Reducción Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de la Cangayé, fue levantada en este lugar y por eso su importancia histórica fue declarada como Patrimonio Nacional y Provincial, "abandonadas" como lo manifiesta  Fontana pero "no olvidadas". 

"Tuve el enorme honor de conocer ese día, como nació el Chaco y pisé el lugar donde nació mi provincia", reconoce Ana en su relato. 

El gran objetivo es poder disfrutar del conocimiento y que las ruinas de La Cangayé sean reconocidas como tesoro invaluable y es tan importante que perdure hasta hoy, retransmitiendo las costumbres de comunidades aborígenes Qom o Wichí, de generación en generación.

La Cangaye: laguna que traga gente

Este es el significado que los aborígenes mocovíes le dieron a estas ruinas, nombre que derivó en "Cangaye". Su significado tiene que ver con que por esta zona pasaba un viejo cauce del río Bermejo que supieron los aborígenes ver lo peligroso que era y cómo se ahogaban en él. 

Conociendo ya el significado de su nombre, vamos conociendo de alguna manera la historia de estos primeros habitantes de la provincia, sus costumbres sus cuidados y los riesgos que corrían día a día para sobrevivir. La magia se despliega cuando uno levanta la cabeza y es sorprendido por la belleza del paisaje y tanta naturaleza que rodea al lugar; un inmenso monte nativo que pareciera custodiar a este lugar con tanta historia y tan significativo para cada chaqueño. 

No se ama lo que no se conoce

Con el estilo al que nos tiene acostumbrados Ana María, ella re-transmite estos pequeños tesoros de tierra e historia con fotografías y pequeños relatos de descubrimientos, sensaciones y emociones que le da el propio entorno.

"Hay muchos recursos que están a nuestra disposición, accesible para que sepamos quienes y con cuánto valor formaron parte de la creación del Chaco y a la vez hasta podamos disfrutar de este hermoso lugar que está a tan sólo 40 kilómetros de Castelli", reafirma Ana. 

Con esta breve página de la historia de las ruinas de La Cangayé,  descubrimos que cada sendero, cada árbol, cada cauce de río habla de superviviencia, de valor, de esfuerzo, de trabajo y amor de parte de los primeros pobladores. Con esta misma pasión debe ser nuestro respeto, nuestra valoración y nuestro orgullo por habitar un territorio tan lleno de naturaleza e historia.