“Un cronista es un cazador de historias”
En el marco de la Feria del Libro de Villa Ángela se presentó ayer el libro “Cómo se siente un tiro y otras crónicas” del periodista Bruno Martínez. La actividad tuvo lugar en el Centro de Convenciones junto al escritor y docente, Marcelo Alejandro Caparra y el periodista, Alejandro Humberto Leguiza, quienes realizaron la presentación de la obra periodística.
“Tengo una ideología política. Me considero progresista y de centro izquierda. Considero que los problemas de seguridad no se solucionan con palos y balas. Estos problemas se solucionan con educación y con más oportunidades para todos, con una economía que le dé chance a los pobres para salir de la pobreza. Los problemas de la sociedad no son los pobres sino lo ricos. No hay lógica en que un pibe de 18 o 19 salga a robar. No hay lógica en ese hecho”, repite Bruno Martínez y su posición política queda estampada.

Nació en Resistencia, estudió periodismo en la Universidad Nacional del Nordeste y desde hace una década viene trabajando en medios gráficos y electrónicos de esta provincia. Además realizó colaboraciones con otros medios de las provincias del litoral. Fue coautor de los libros de antología de relatos y crónicas Chaque tu lengua (Eloísa La Cartonera/Cospel, 2008) y Como Seelstrang (Contexto, 2014). Ha recibido distintas distinciones y desde hace un tiempo abrió su web para conectarse con sus lectores de forma directa, resistenciacronica.wordpress.com.
“Leo mucho sobre periodismo narrativo. No leo ficción”, advierte. “En la lectura busco y trato de analizar cómo estructuran, cómo describen los personajes, los hechos, las fuentes, entre otras cosas. La cuestión fundamental de la crónica es que te muestra la escena y te provoca”, así sintetiza el periodista. Antes de la presentación de su libro de crónicos NORTE dialogó con Bruno Martínez y desentrañó cuestiones vinculadas a la escritura y al género periodístico de narración literaria.
—¿Cómo llega a su vida el periodismo narrativo?
Antes de entrar a la facultad y definir en mi cabeza lo que es una crónica, antes incluso de tener una definición académica de lo que significa una crónica yo ya conocía el género. Siempre escuché crónica, en la casa de mi tía me leían antes de dormir la siesta la revista Selecciones. Esta revista era muy anticomunista, incluso había notas de cómo detectar comunistas entre los trabajadores, esa sección era un espanto. Pero además tenía crónicas de vida o crónicas que tenían un mensaje de vida, gente que se perdió o que pasó por una enfermedad terrible. Todas esas crónicas mi tía me iba leyendo y yo comenzaba a tener contacto con el género.
Después fui creciendo y llegó a mis manos la revista Rollling Stone y la revista Viva de Clarín donde también había piezas de periodismo narrativo.
En la facultad entendí realmente de qué se trataba la crónica. Para mí es “Él género periodístico”. Ahí fue que adopté el género de la crónica.
—¿Ahí comienza a maquinar el libro?
—Así es, venía desde hace un tiempo a esta parte con la intensión de armar un libro. Pero no me daba la cantidad de notas. Había escrito crónicas en la revista Cuna, revista cultural de la ciudad de Resistencia y además había escrito en el Diario La Región. Después surgió la necesidad de hacer notas para la campaña electoral del año 2015. En ese marco se me ocurrió darle un vuelvo a la cobertura electoral de ese año. La intención era salir del clásico formato de noticia y pensé en la idea de escribir crónicas.
Lo primero que pensé fue en los personajes o los candidatos que estaban por fuera de la tapa de los diarios. Esa era una forma de selección. En este marco se hicieron siete u ocho notas.
Estas crónicas le engancharon a mi viejo siendo que él no era un lector ávido. Entonces me di cuenta que con estas crónicas puedo entrar a un grupo de lectores que está interesado en que les cuenten historias reales. Ahí tenía algo robusto para presentar un proyecto a la Editorial Contexto. A partir de ahí se lo presenté a Duk, me dio el visto bueno y en ese momento terminé una crónica que venía trabajando que es la que lleva el nombre del libro. Así salió.

—¿Qué maestros del género descubriste en la facultad?
—Al cronista por excelente es Walsh. Después los americanos lo patentaron y lo tuvieron a Tom Wolfe para teorizar sobre lo que hace cincuenta años atrás se conocía con nuevo periodismo. Después conocí a Ryszard Kapuscinski, Leila Guerriero, Cristian Alarcón, Josefina Licitra, Martin Caparros, estos son mis referentes y sigo consumiendo lo que estos siguen produciendo.
—En relación con la crónica que lleva el título del libro, ¿por qué la escribió?
—En este caso la primera y principal fuente soy yo y mi experiencia. Esto se valora mucho en la crónica porque aquí realmente está el cuerpo del cronista. Uno puede decir lo que pasó de ese acontecimiento periodístico de primera mano. Este tema venía dando vueltas en mi cabeza cada tanto, lo escribía y lo reescribía en talleres de periodismo narrativa. Hasta que tuve una charla con un periodista de Buenos Aires y me dijo –“vos tenés que escribir esto, la historia es fuerte, tenés todas las herramientas y es algo que va a interesar mucho”.
Desde ahí me mande sin parar. Lo que hay de otras fuentes que me exceden como los documentos policiales o expedientes judiciales lo pude obtener porque mi mamá había sido mi abogada en el caso y ella me facilitó todo el material. A partir de ahí hice toda la crónica.
—Saliendo de esta crónica central, ¿hay otra que le haya gustado más o con el libro en la mano sienta que es la crónica más lograda?
—Me gusta mucho la crónica de Polo Legal. En ese momento era precandidato a gobernador por Proyecto Sur con otro partido y fuimos a su apiario en la isla de Antequeras. Fue un tipo muy amable y ahí fue que me picó una abeja, tuvimos que interrumpir la crónica por ese hecho pero para el relato sirvió muchísimo. Creo que es una crónica que tiene mucha acción. Me costó encontrar el final pero mi método siempre es tener la mayor cantidad de datos posibles, escenas posibles, diálogos posibles y después decidir. Cuando se te mete tanto la historia en piel la llevas con vos at todos lados. Al final descubrí que el cierre era una metáfora. Hay que leer la crónica para descubrirlo.
—Por último, ¿cómo ves el género en la prensa del chaco?
—Se escribe poca crónica, es una rareza que aparezca en los diarios y en los portales digitales directamente no existe. Creo que tienen que ver con la pauperización del trabajo periodístico y con la cantidad de gente que labura en los medios. Para hacer una crónica uno necesita tiempo y ese tiempo no hay en los medios. La paciencia es clave, un cronista es un cazador que no se sale a cazar en dos minutos, esto lleva mucho tiempo. No hay una tradición de cronistas locales.










