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La agricultura familiar sufre las consecuencias de los períodos de seca

La situación consecutiva de las últimas campañas generó un panorama "complicado para el que siembra hortalizas, cucurbitáceas o para el que tiene cría de ganado menor".

SÁENZ PEÑA (agencia) - Los productores de la agricultura familiar tienen la mirada puesta en el cielo esperando se cumpla la mínima promesa de lluvia que entregan en septiembre los pronósticos para el departamento Comandante Fernández, con la esperanza de recuperar pasturas para los animales y la producción hortícola.

Los reservorios de agua están secos y tampoco hay alimento para los animales.

El período seco consecutivo de las últimas campañas generó un panorama ‘complicadísimo para el que siembra hortalizas, cucurbitáceas o para el que tiene cría de ganado menor‘. ‘En el caso de los que tienen animales, la compra de maíz o alimento balanceado es imposible por los valores elevados‘, señaló Fabián Ibarra, presidente del consorcio de servicios rurales Nº 51 de colonia Rivadavia.

El productor, responsable de un consorcio que tiene a su cargo cien kilómetros cuadrados y ciento cuarenta asociados, consideró que ‘no conviene la producción de carne de cerdo ni de pollo ya que no queda ganancia, porque al momento de la venta el comprador no quiere pagar el precio que el campesino considera justo y acorde a los altos costos que tiene que afrontar‘.

MIRANDO AL CIELO

En la espera de la bendición de la lluvia, ‘las imágenes que se observan en las chacras es lamentable, el campo está realmente mal y si las precipitaciones llegan, la recuperación no es inmediata‘.

Fabián Ibarra, presidente del Consorcio de Servicios Rurales 51: “Por la seca, las imágenes que se observan en las chacras son lamentables. El campo está realmente mal”, dijo.

Los registros que puedan obtenerse, si se cumplen los pronósticos de tormentas aisladas y chaparrones ‘servirán, pero para el que siembra la disponibilidad de producción para la venta será recién dentro de cuatro meses‘.

En el caso de los animales, ‘también hasta que se recupere el pasto, pasará un tiempo‘.

REPRESAS: OBRAS INALCANZABLES

La lluvia es necesaria y urgente debido a que no solamente falta alimento para el ganado menor, sino que también los reservorios de agua están secos ‘y las perforaciones no son útiles por la mala calidad del vital líquido‘.

En lo referido a las represas, ‘los productores carecen de obras adecuadas y son muy pocas las que se construyeron‘. Los reservorios son obras ‘imposibles de pagar por un productor de la agricultura familiar‘.

Las represas para que sean efectivas deben ser proyectadas en lugares de los campos que faciliten la captación y el almacenamiento del agua, con dimensiones importantes que permitan acumular y reservar para los extensos períodos de sequía.

LOS COSTOS SON ALTOS

La cotización para la construcción de los dispositivos varía continuamente, acompañando los vaivenes en el precio del combustible. En promedio, según las últimas cotizaciones consultadas, el metro cúbico de obra implica un costo de seiscientos pesos.

Por ejemplo, una represa de cincuenta por veinte metros, por tres de profundidad, implicaría una erogación de un millón ochocientos mil pesos, dinero que no tienen disponible los chacareros de pequeña y mediana escala ‘viven el día a día‘.

‘El agricultor familiar no puede invertir en un reservorio que le asegure en la etapa crítica el riego de la producción hortícola o el agua para bebida de los animales y lamentablemente no existe un apoyo que le permita el acceso a esas obras‘, remarcó Ibarra.

RECONVERSIÓN SIN HERRAMIENTAS ADECUADAS

En la estimación, aproximadamente el cincuenta por ciento de los asociados del consorcio de servicios rurales nº 51 fueron productores algodoneros, ‘pero como el textil dejó de ser rentable para el pequeño agricultor se reconvirtieron hacia la horticultura o la cría de animales‘.

‘El algodón no es una opción para la pequeña escala‘, consideró Fabián Ibarra, coincidiendo con una afirmación que con el correr de las campañas no se revierte, sino que se con El mecanismo de asociativismo en los consorcios intenta fortalecer la reconversión de esos algodoneros en productores de alimentos, pero las complicaciones climáticas y económicas ‘son palos en la rueda para lograr el objetivo‘.

Los consorcios tienen entre sus responsabilidades la del laboreo de la tierra de los asociados, ‘rol que se dificulta por el elevado valor del gasoil‘. El trabajo de una hectárea ‘implica para el chacarero una erogación de cuatro mil pesos, que nos los puede afrontar‘.

ERAN INSUFICIENTES LOS FONDOS

Los fondos que estaban recibiendo hasta ahora los consorcios ‘apenas alcanzaban para cubrir los gastos operativos, pagar al tractorista y nada más‘. ‘Al asociado, para trabajar la tierra, se le cobra solamente el valor del gasoil utilizado pero en los casos en los que se realizó el laboreo no se pudo sembrar por la falta de humedad‘, refirió el presidente del consorcio de Colonia Rivadavia.

‘El zapallo se había sembrado porque había humedad, nació y apuntaba a una buena producción en lo que parecía sería un invierno benévolo, hasta que las heladas del fin de semana del 19 de agosto quemaron todo‘, acotó. Esas inesperadas heladas ‘no dejaron nada y después el productor ya no pudo volver a sembrar‘.