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A 140 años de su nacimiento

Casa museo Ricardo Rojas

Funciona en la que fuera la vivienda particular de este intelectual y escritor que marcó la historia de la literatura nacional. Su mobiliario y objetos personales, y sobre todo su archivo y biblioteca, son un patrimonio trascendente legado por quien esbozó un nuevo concepto de identidad nacional.

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Rojas nació en San Miguel de Tucumán el 16 de septiembre de 1882, pero realizó sus estudios primarios en Santiago del Estero, donde su padre fue gobernador en dos oportunidades. Cuando tenía apenas diez años falleció su progenitor y la familia se trasladó a Buenos Aires. Allí estudió abogacía por un tiempo, pero no se tituló. Aún así, varias casas de altos estudios le otorgaron el título de Doctor Honoris Causa. 

Se dedicó de lleno a la literatura, y en 1909 escribió "La restauración nacionalista". Le seguirían obras como "Blasón de plata" y "La argentinidad", que como diría Gabriel Lagos en "El nacionalismo de Ricardo Rojas en tiempos del centenario (1900-1916)", "…veremos el surgimiento de un nuevo pensamiento crítico de los postulados "civilizatorio-racistas" propios del pensamiento decimonónico argentino. Rojas creará un concepto histórico-cultural de nación en donde los sujetos identitarios anteriormente brutalizados (el indígena, el criollo y el español) pasarán ahora a formar parte de un concepto de nacionalidad pluricultural y multiétnico, representado por el espíritu del indianismo". 

En 1913 Rojas escribió "Archivo Capitular de Jujuy", conmemorando el Éxodo Jujeño,  y entre 1917 y 1922, "Historia de la Literatura Argentina", que se terminó de editar en 1949, compilada en ocho volúmenes. 

Sus escritos incluyen poesías, obras de  teatro, crónicas de viaje, ensayos y biografías; entre estas últimas se destaca la reconocida "El santo de la espada", en la cual narra la vida del General San Martín, llevada al cine en 1970 por Leopoldo Torre Nilsson. 

En 1923 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo por su obra "La literatura argentina. Ensayo filosófico sobre la evolución de la cultura en el Plata", y en 1945 el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. 

Entre sus obras más trascendentes podemos mencionar también: "Victoria del Hombre" (1903), "Cartas de Europa" (1908), "Cosmópolis" (1908), "Bibliografía de Sarmiento" (1911), "Poesías de Cervantes" (1916), "Los arquetipos" (1922), "Poesías" (1923), "La Guerra de las Naciones" (1924), "El Cristo invisible" (1927), "El radicalismo de mañana" (1932), "El profeta de la Pampa" (1945), "La Entrevista de Guayaquil" (1927), "Episodios de la vida internacional Argentina" (1961), etc.  

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Homenaje a Ricardo Rojas en el museo del presidio de Ushuaia.

Su actuación política 

Ricardo Rojas creó la cátedra de Literatura Argentina en la Universidad de Buenos Aires, en la cual ejerció la docencia. En 1922 fundó el Instituto de Literatura Argentina y lo presidió por varios años. Fue nombrado rector de esa casa de estudios entre 1926 y 1930 por el presidente Hipólito Yrigoyen, pues militaba en la Unión Cívica Radical. 

Cuando se produjo el golpe de estado contra el presidente constitucional argentino por parte de Uriburu, Rojas fue condenado al exilio. Ante su negativa de abandonar el país, fue trasladado a Ushuaia, Tierra del Fuego, donde estuvo confinado entre enero y mayo de 1934. Al no ser un preso condenado, no fue alojado en la cárcel como muchos sostienen, sino que vivió en una minúscula casa de madera. Aun así, el Museo del Presidio le rinde homenaje en una de sus celdas reacondicionadas. 

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Fachada de la casa-museo.

En este lugar escribió su libro "Archipiélago", en el cual refiere el exilio, la cárcel local, la situación paupérrima de los presos y la situación precaria en que vivían los indígenas de la región. Sostuvo: "Hay un gran dolor en aquella comarca argentina: el exterminio del indio, el régimen del presidio, el despilfarro de las tierras fiscales, el aislamiento geográfico, la esterilidad económica, la incuria oficial, la falta de estímulos de cultura y, como consecuencia de todo ello, la despoblación, la pobreza, la injusticia, la explotación internacional, la ausencia de la ciudadanía".

Falleció el 29 de julio de 1957. Este día se conmemora en su honor el Día de la Cultura Argentina. El decreto que instituyó esta conmemoración sostiene: "Ricardo Rojas representa muy singularmente, en su polifacética y honda personalidad intelectual, diversas manifestaciones culturales y encarna una preocupación argentina de preservar y difundir las características de la cultura nacional. El primer Congreso Nacional de Directores de Cultura de la Argentina, realizado en Buenos Aires en septiembre de 1957, eligió su figura de hombre del interior, defensor de la esencia nacional y promotor de las letras, las artes y las ciencias, evocando su memoria como orientadora en sus deliberaciones".

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Salón principal.

Su casa en Buenos Aires 

Rojas compró un terreno en la calle Charcas al 2837 –a unos 3,5 km del obelisco- y contrató al arquitecto y urbanista Ángel Guido para que se hiciese cargo del diseño y construcción, para lo cual invertiría todos sus ahorros y el dinero ganado en sus premios. Él pretendía que la casa expresase una estética que relacionara la herencia europea con el aporte de los indígenas prehispánicos. 

Quiso que a su muerte quedara como un legado a la Nación y se convirtiera en museo. Por ello, su esposa, con quién había vivido durante 29 años, la donó en 1958 al estado e inmediatamente fue abierta al público, el 28 de abril. 

En una entrevista realizada al diario La Nación en 1953, Rojas sostuvo: "En esta casa están los libros que me sirvieron para escribir la historia de la literatura argentina; está la correspondencia copiosa intercambiada durante medio siglo con muchas conciencias sabias; está mi archivo… Digo hoy que todo esto ya no me pertenece: pertenece a la patria, para que encuentren aquí los elementos que les permitan saber cómo palpitaba el corazón del país".

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Patio principal.

La casa es un edificio neocolonial inspirado en un palacio peruano que fusiona etnias y culturas y conforma lo que él entendía como identidad nacional. De la decoración se ocupó el artista Alfredo Guido, hermano del arquitecto responsable del diseño. La fachada está inspirada en la Casa de Tucumán, la puerta de ingreso es de estilo español, y cuenta con un patio de recepción con galerías y jardín. El recibidor es austero, de aspecto conventual. En el salón se encuentra una réplica de un balcón cuzqueño con tres cuerpos. Continúa la Sala Colonial y luego el comedor, con paredes revestidas de madera oscura y techo abovedado. La biblioteca presenta un ambiente decorado con motivos incas, cuya puerta posee en el dintel una reproducción del friso de la Puerta del Sol de Tiahuanaco y sus muros son ocres, imitando las piedras utilizadas por los incas. Desde ella se accede al escritorio, lugar donde escribió gran parte de su obra literaria. 

En el jardín principal se ven elementos que representan a Cuzco, en combinación con estilo colonial y otras culturas, como la musulmana, romana y mediterránea. En el centro del mismo hay una fuente cuadrilobular de estilo español, y está rodeado de galerías internas con arcadas en las que se combinan techos góticos, capiteles corintios y columnas con símbolos incaicos. La vivienda cuenta además con un jardín de invierno de estilo andaluz y un jardín de naranjos. 

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Biblioteca personal de Rojas.

El museo 

Es una casa-museo, con las características que componen la tipología. El mobiliario original es de estilos colonial, español y francés, más algunos diseños del arquitecto Ángel Guido a pedido del escritor. Se exhiben además objetos personales de Rojas y de su familia que se distribuyen en los salones.  Entre ellos, objetos conmemorativos, medallas, plaquetas de reconocimiento, colección de monedas y billetes, pinturas, adornos, esculturas, vitrales, etc. Todo se presenta al público con muy acertado criterio estético y buen gusto, cartelería explicativa y correcta iluminación natural y artificial que resalta la muestra. 

Quizás lo más valioso sea su hemeroteca y biblioteca, con más de 25.000 libros y publicaciones que le pertenecieron, muchos dedicados y autografiados por sus autores. Entre estos se cuentan obras de Miguel de Unamuno, Rubén Darío, José María Arguedas, Jorge Luis Borges, Armando Discépolo, Samuel Eichelbaum, Baldomero Fernández Moreno, Ricardo Güiraldes, Leopoldo Marechal, Manuel Mujica Láinez, Horacio Quiroga, Alfonsina Storni y María Elena Walsh. 

Se conservan  manuscritos originales y pruebas de galera de sus propios libros, correspondencia personal con otros escritores, y testimonios visuales y sonoros que totalizan cerca de 100.000 documentos. 

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Escritorio.

Es destacable su modelo de gestión: además de la muestra permanente y las temporarias, se ofrecen cursos de lectura y literatura, conciertos, talleres para niños, mesas de debates, etc. La biblioteca brinda servicio a investigadores y se ocupa de la conservación de la colección. El archivo identifica, clasifica y digitaliza la documentación para brindar un servicio de consulta a especialistas. Posee además áreas de gestión de colecciones, conservación y museología y comunidades; ésta última investiga, difunde e interpreta el acervo museológico que resguarda.

La Casa Museo Ricardo Rojas protege un patrimonio cultural tangible, sustentado en la intangibilidad de las creencias y manifestaciones de esta personalidad prominente en el ámbito de la cultura. Conserva el legado que nos dejara este gran escritor e intelectual argentino que propuso una renovación en el pensamiento nacional, postulando valores que gestaron una nueva idea de identidad para nuestro país. 

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