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CARTAS DE LECTORES

La recomposición salarial docente: su imprescindible profundización

Señor director de NORTE:
A partir del año próximo pasado, el salario docente —al superar el nivel inflacionario mediante la aplicación de la cláusula gatillo y porcentajes complementarios— ha iniciado el recupero del poder adquisitivo aniquilado con altibajos en el quinquenio 2015/2020. 
No obstante ello, el análisis de los indicadores económicos y salariales señalan la supervivencia de un notable deterioro en las remuneraciones del trabajador de la educación en la Provincia del Chaco. 
En el período comprendido entre julio de 2016 y julio de 2022, el haber medio del sector sufrió un incremento del 450 %, en tanto que el IPC nacional lo hizo en un 751,8 %, y el dólar Banco Central un 650 %.
 En tanto que, si se consideran elementos de consumo alimentario, la capacidad de compra del docente se ha reducido entre un 40% y un 50%. Lo expuesto indica que una recomposición salarial medianamente significativa y que se acerque a los valores existentes en el año 2016, no debería ser inferior al 50%.
La situación financiera de la Provincia, a partir del año 2020, lo hace posible si se aplica una política gradual y permanente, tendiente a un justo recupero del poder adquisitivo del sector en el menor plazo posible. 
Desde el año 2020, la Provincia exhibe resultados económicos financieros positivos con superávit anuales del 4,9% ($ 7.397.000.000) en el año 2020, y 2 % ($ 4.955.000.000) en el año 2021, y en el primer trimestre del año 2022, un excedente del 7,1% ($ 5.465.000.000). 
En tanto que el gasto de personal sobre los ingresos corrientes en el año 2020 fue del 46 %, mientras que en el año 2021 tuvo una caída al 42,5 % y se mantiene constante en el primer trimestre del año 2022.
Lo cual permite inferir que el crecimiento de los ingresos de la Provincia no ha sido correspondido con un crecimiento similar en el salario de los trabajadores. 
Los trabajadores de la educación de la Provincia del Chaco valoramos extraordinariamente la herramienta de la cláusula gatillo lograda a través de la Asociación de Trabajadores de la Educación del Chaco (ATECH) y del Frente Gremial en su conjunto —innegociable—, dirigida siempre, por supuesto, al valor del punto, sueldo en blanco, toda vez que es la que nos permite no estar por debajo de la inflación reinante e incesante.
Esto significa que si la inflación del año es de un 90 % los docentes activos y jubilados es lo que definitivamente debemos tener como piso de la pauta; más una política de recomposición salarial que necesariamente debe profundizarse.
El camino a lograr, en principio, es recuperar el poder adquisitivo perdido en años anteriores en el marco de lo que indicamos antes, y avanzar con firmeza hacia la merecida recomposición salarial. 
Plenamente convencidos de que la situación financiera de la Provincia lo permite, y de que decididamente depende de la fijación de prioridades por atender, ratificamos el reclamo concreto por la profundización de la recomposición salarial al conjunto de los trabajadores de la educación del Chaco.

ROSA MYRIAM PETROVICH
Secretaria General                                                                        
Comisión Directiva de A.T.E.CH.
Resistencia 

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El sacerdocio, víctima de la crisis de la Iglesia

Señor director de NORTE:
Los ataques continuos contra la integridad de nuestra fe católica es un hecho indudable cuyo objetivo es el de corromper la verdad que siempre se nos ha transmitido fielmente. 
El Concilio Vaticano II agravó la crisis con el uso del "Novus Ordo Missae", acto central de la reforma litúrgica que no ha tenido las consecuencias saludables esperadas; al contrario, instalado su "espíritu ansioso de aggiornamento" ha socavado no sólo los cimientos de la Iglesia, sino que también muchos de sus ministros se dejaron llevar por el error, engañando a otros y engañándose a sí mismos. 
Las tres realidades esenciales para la realidad del sacrificio de la misa: el sacerdote investido del carácter sacerdotal, la presencia real y sustancial de la víctima que es nuestro señor Jesucristo y la acción sacerdotal de la oblación sacrificial que se realiza esencialmente en la Consagración, son verdades de Dios negadas por los protestantes y los modernistas, quienes para manifestar este rechazo de los dogmas, sus misas se transformaron en cena o asamblea eucarística, con desarrollo importante de la lectura bíblica y de la palabra en detrimento de la ofrenda y de la liturgia del sacrificio. 
Todo ha sido propuesto como novedad con la impronta inconfundible de una concepción más protestante que católica.
Como dijo monseñor Marcel Lefebvre —sacerdote que participó en el Concilio Vaticano II—, las afirmaciones de los protestantes que contribuyeron a esa reforma ilustran esta triste y necia verdad: "Los protestantes ya no encuentran motivo que les impida celebrar según el Novus Ordo Missae"; por tanto, si desaparece insensiblemente la fe católica en las verdades esenciales de la misa, el celebrante habrá de atenerse a una nueva concepción de la misa que será una concepción protestante.
La misa es la fuente de toda la doctrina católica, la fuente de la fe, de la moral individual, familiar y social. De la cruz continuada sobre el altar descienden todas las gracias que permite a la sociedad cristiana vivir y desenvolverse; si secamos la fuente extinguimos los frutos del Espíritu Santo descriptos en Gálatas 5,22 que están a punto de desaparecer de la sociedad; las familias, las congregaciones religiosas están infectadas por el virus de la desunión; incluso obispos y cardenales están contaminados. 
Esta concepción protestante de la santa misa expulsa poco a poco a Jesucristo de las iglesias, muchas profanadas. Sin la cruz de nuestro señor, sin su cuerpo y su sangre, sólo queda una mesa vacía y sin vida, entonces nada es unión. Toda esta desacralización, con gran lamento se ha extendido por el mundo. 
En esta crisis el sacerdote resulta   ser su más grande víctima, pues todo lo que afecta a la iglesia afecta primero al sacerdocio.
El modernismo y esta nueva teología tóxica han puesto al sacerdote a nivel de un hombre como los demás, por tanto, debe vestirse como los demás, ejercer como ellos una profesión, gozar de libertad en sus opiniones políticas y sindicales y por qué no tener libertad para casarse.
Los seminarios deben adaptarse al nuevo tipo de sacerdote, se inculca su vinculación y apertura con el mundo;  ya no importa su formación y su manera sagrada de vestir, de vivir (obsoleta como dicen sus enemigos). Así, muchos en su ambición  de agradar al mundo, pierden la fe, su confianza en sí mismo y pierden la fe en su sacerdocio, siendo el símbolo más doloroso de esta reforma posconciliar la pérdida de la fe en el sacerdote. 
Si el sacerdote no sabe qué es la fe, pierde su confianza en sí mismo, ya no es el sacerdote que sube al altar y ofrece un sacrificio por la remisión de los pecados; la evangelización pierde su sentido y buscará motivos que agraden al mundo; el sacerdote pierde su norte, abandona la santa vestimenta de la sotana, se endulza con una profesión y por qué no entra en la eventualidad de un matrimonio.
Por tanto si el sacrificio  no es razón primera, los sacramentos también entran en juego, serán administrados por laicos o diáconos casados, incluso distribuirán la eucaristía y la llevarán a los enfermos pues él estará ocupado con sus otras actividades.
En cuanto a la confesión, como es un sacramento absorbente también sufre su deshonra; son muy pocos los sacerdotes que hoy esperan en el confesionario a fieles que buscan reconciliarse con Dios.
Así es entonces que los sacramentos entran en esta crisis de la iglesia y con un pronóstico de destrucción,  en común acuerdo con los anhelos del razonamiento lógico modernista: destruir  la santa misa y los sacramentos, mientras el demonio suma puntos impulsando a muchísimas almas a la condenación.
Si el sacerdote se cree "un hombre como los demás" pierde el sentido de la dignidad sacerdotal y no debe asombrarse que el mundo no le tenga respeto.  
Los seminarios que han aceptado esta formación según la falsa concepción del sacerdote, aceptando la reforma, no han progresado. Los seminaristas serios rechazan esta formación peligrosa para la fe y los que la aplauden se sienten libres militantes para entregarse a la revolución social, política y religiosa fuera de la Iglesia, siendo ésta una causa del vaciamiento de los seminarios.
Sin embargo, la posibilidad de recrear verdaderos seminarios existe porque las buenas vocaciones son numerosas; el Espíritu Santo permanece en su Iglesia y ansía derramarse en las almas, en especial en las almas sacerdotales. La providencia da en abundancia a quienes creen en ella y le siguen siendo fieles.
(Fuente:  Un Opispo habla – Mons. Marcel Lefenvre - Biblia de Navarra - Catecismo católico de la crisis en la iglesia – P.Matthias Gaudron – FSSPX)

CLARA MARÍA GONZÁLEZ
RESISTENCIA 

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Historias que no están de moda

Señor director de NORTE:
Hay historias que no están de moda. Así lo contó Elena. Ella a sus 20 años lo sedujo a Rafael cuando —sentada en un banco de una plaza— se sacó los zapatos y mostró sus pies.
Cada época tuvo sus costumbres y sus modas, era el tiempo del uso de las medias que cubrían las piernas, eran de muselina antes de que aparecieran las de nylon.
No estaba bien visto que una chica atendiera a alguien sin tener las medias puestas.
Se usaban unos accesorios llamados "ligas", una especie de elásticos que las sostenían, y las mujeres de más edad se ponían las medias con las ligas debajo de la rodilla. No así las jóvenes.
Luego aparecieron las medias de nylon, las había con raya y sin raya. Tener a lo largo de la pantorrilla la raya perfecta era un trabajo y una coquetería, y señal de que ya se habían cumplido los quince años. 
También había quienes las reparaban cuando se "corrían" (o sea, comenzaban a romperse por el uso), cosa que era frecuente.
Luego aparecieron y se pusieron de moda las de color (grises y negras), las cuales se consideraban seductoras.
Con el tiempo, se alivió la molestia de las ligas con la aparición de las "can can". Pero se las ponían cuando fuese necesario, ya las piernas podían mostrarse, con las minifaldas. Pero la elegancia llevaba acompañado ese otro mito, medias negras y con talón.
Pasó el tiempo y las medias fueron un mercado importante, para los dos sexos, los creativos tuvieron un espacio para jugar con hilos y colores.
La seducción también cambió su lenguaje, su modo, como así también las formas de las piernas, de aquellas delgadas y torneadas. Las mujeres las modelaron diferentes con la gimnasia.
Cada década tuvo su lenguaje, cada tiempo tiene sus modas. Y las mujeres como Elena se ven en los viejos filmes; y la belleza actual se muestra más espontáneamente. 
El cuerpo ahora no avergüenza, se lo luce, se lo expone, ya no hay picardía. Son modas del siglo 21.

MÓNICA PERSOGLIA
RESISTENCIA