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EN EL PRIMER AÑO DE LA APLICACIÓN DE LA LEY 27.610

Pese a ser legal, el aborto se sigue practicando fuera de los hospitales

Es por temor a recibir maltratos en instituciones de salud. En 2021 voluntarias de la organización socorristas acompañaron más de 11.000 interrupciones de embarazo.

El año pasado 11.781 personas del país abortaron con asesoramiento de la organización Socorristas en Red. De esa cifra el 77% lo hizo por fuera del sistema sanitario formal.

Las cifras son por región; el Chaco forma parte del Litoral (fuente: Comisión de sistematización de Socorristas en Red).

La ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), vigente desde enero de 2021, establece que la práctica debe garantizarse en centros de atención de la salud, tanto públicos como privados.

Sin embargo la mayoría de los contactos con Socorristas fue por información sobre el método con pastillas (misoprostol) y contención en el paso a paso de la aplicación efectiva.

POR QUÉ

En la reciente publicación de un informe nacional, al que se llama sistematización, la entidad sin fines de lucro interpreta los motivos.

En la presentación se destaca que para quienes acuden es determinante ‘la preocupación por los cuidados, la capacidad de escucha y que se les dé lugar a decidir sin estigmas, culpabilizaciones o malos tratos‘.

Integrantes de la organización analizan que siguen teniendo una presencia fuerte porque acompañan ‘con calma, seguridad y la mayor calidad posible‘.

CONDICIONES POCO PROPICIAS

Aunque en talleres se ofrezca la posibilidad de acceder al aborto vía el sistema de salud formal muchas personas la rechazan por temor a recibir malos tratos, violencias y dificultad para acceder a turnos.

Afrontar largas esperas, cuando hay que organizar tiempos para atender otros cuidados, o tener que dar explicaciones para acceder al derecho son algunas de las situaciones que más desalientan.

También saber que la ecografía se realiza compartiendo el espacio con otras que decidieron continuar su embarazo, sin que se respete el deseo de no ver imágenes ni escuchar sonidos.

Del total de quienes participaron de talleres de acompañamiento, 106 refirieron tener alguna discapacidad. Lo que también visibiliza demandas por derechos de esa población.