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Un año después de la prohibición de la Corte

EEUU: "caos y confusión" en torno al aborto en Florida

El estado, gobernado por el aspirante a la casa blanca Ron Desantis, aprobó una de las leyes más restrictivas del país .

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“Si no tienen útero no opinen”. Protesta en Florida contra restricciones que jueces del Supremo y gobernador imponen a las mujeres

   El 24 de junio se cumplirá un año desde que un Tribunal Supremo de mayoría conservadora derogó la protección federal al aborto en EEUU. El fallo fulminó el precedente de medio siglo sentado por la sentencia "Roe vs Wade" de 1973, que devolvió a los Estados la capacidad de legislar sobre el tema y atravesó la vida de mujeres como Alejandra. La decisión desató también una guerra en múltiples frentes entre dos bandos irreconciliables.

   Han sido doce meses de referéndums, airadas discusiones parlamentarias y recursos judiciales. De mucha desinformación e incertidumbre. A menudo no es fácil discernir lo que es legal de lo que no lo es. Trece estados ya han prohibido el aborto completamente.

   En otros seis, tenían leyes listas para entrar en efecto en cuanto cayera Roe; desafiadas en los tribunales, van camino de hacerlo. Seis más, lugares con mayoría republicana, han aprobado durante esta sesión legislativa normas restrictivas que, cuando entren en vigor, prometen dejar grandes regiones del país, principalmente en el Sur y el Medio Oeste, sin acceso al aborto. El resultado es un mapa de "caos y confusión", en la definición de Kelly Barden, del Instituto Guttmacher, organización independiente que trabaja en la intersección entre política y salud reproductiva. 

   Ese mapa cambia casi a diario. La última vez fue este mismo viernes en Iowa, cuyo Tribunal Supremo votó para impedir el restablecimiento de una norma impulsada por la gobernadora Kim Reynolds que proscribía el aborto a partir de la sexta semana, lo que equivale a una prohibición casi total.

   Pocos lugares encarnan mejor el mutante panorama de la América posRoe que Florida, donde el año pasado por estas fechas era legal interrumpir un embarazo hasta la vigesimocuarta semana de gestación. Poco después del fallo del Supremo, DeSantis sancionó una ley que bajaba ese límite a las 15 semanas y 6 días, y no contemplaba excepciones para los casos de incesto, violación o trata de personas.

   Envalentonados por su aplastante triunfo electoral del pasado noviembre, los republicanos de Florida, con mayoría en ambas cámaras en Tallahassee, no dejaron pasar la oportunidad y aprobaron la norma de las seis semanas, que solo contempla hasta la decimoquinta para violación o el incesto, pero carga el peso de la prueba sobre la denunciante, que está obligada a aportar informe médico y denuncia policial. Si peligrara la salud de la madre, una junta médica debería certificarlo.

   Fuera de estos extremos, el límite de seis semanas también perjudica a las que quisieran interrumpir la preñez voluntariamente, ya que muchas mujeres no llegan determinar si tienen un atraso en la ovulación o un embarazo en ese término.


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Ron DeSantis, gobernador de Florida y precandidato presidencial por el partido Republicano.

El caso Planned Parenthood

   Pese a que el gobernador firmó la Ley de la Protección del Latido (las constantes vitales del feto se sienten más o menos a partir de las seis semanas, aunque la certeza y la viabilidad no llegan hasta, como pronto, la vigesimosegunda, según la Organización Mundial de la Salud), la norma no entrará en vigor hasta que el Supremo falle, podría ser en cualquier momento, sobre el caso Planned Parenthood vs, Florida.   

   La organización, que agrupa en torno a la mitad de las clínicas abortivas del país, impugnó la ley de las 15 semanas amparándose en el derecho a la privacidad que reconoce la Constitución del Estado. Si los jueces decidieran en favor de los intereses de DeSantis, automáticamente Florida se colocará a la vanguardia de las restricciones contra el aborto. Quedará también completo un gigantesco desamparo para la libertad de decidir en el sur del país.

   "Las encuestas dicen que el 75% está en contra de esa ley", explicó en una conversación telefónica Nikki Fried, la única miembro del Partido Demócrata que formó parte del gabinete de DeSantis hasta la derrota de noviembre. Fried acabó detenida en abril junto a la líder de la minoría de su partido en el Congreso por protestar por la norma. "El gobernador lo ha hecho porque cree que esas políticas extremistas le ayudarán a conseguir apoyos entre las bases más radicales de su partido".

   Fried opina, con todo, que le pasará factura en sus aspiraciones a la Casa Blanca, y por eso firmó la ley "de noche y a puerta cerrada". DeSantis lanzó su candidatura en mayo, con un programa basado en el combate feroz a la agenda progresista de la "ideología woke" en temas como la educación o los derechos de las personas trans que resume en un eslogan: "Make America Florida". Hacer que EEUU se convierta en Florida. "Si sale elegido, tratará de prohibir el aborto en todo el país", advierte Fried.

   El tema se ha convertido en una patata caliente para los candidatos republicanos, que parecen haber entendido, como quedó demostrado en las elecciones legislativas, que las políticas demasiado radicales les hacen perder votos. Sin ir más lejos, los otros dos aspirantes residentes en Florida de la poblada carrera por la designación del partido conservador, el expresidente, y claro favorito, Donald Trump, y el alcalde de Miami, Francis Suárez, han criticado abiertamente la ley de DeSantis.

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