La carrera de Coqui
La audiencia privada que el Papa brindó el jueves a Jorge Capitanich movió como ninguna otra cosa antes la aguja del amperímetro para la declarada intención del chaqueño de ser uno de los candidatos para las elecciones presidenciales de 2023.
Ese encuentro y el acto de Cristina en Resistencia fueron los principales avisos de que lo del gobernador no es un amague, sino un intento verdadero de jugar en la Primera A de la política argentina. JMC ya había declarado en febrero que analizaba "severamente" postularse para administrar el país.
El comentario no tuvo demasiado rebote, ni político ni mediático, pero "Coqui" no dejó de tejer y armó una agenda que lo hiciera más visible a nivel nacional. Dos preguntas, entre varias otras, surgen enseguida: ¿Tiene posibilidades? ¿Una ratificación de su nominación significaría desistir de un cuarto mandato gubernamental en el Chaco?

El papel de Cristina
"Coqui tiene una bala de plata... cargada en un revólver ajeno". Así definía ayer una veterana figura del peronismo provincial a las chances de Capitanich de convertirse en el candidato del peronismo. El arma, según esa lectura, es propiedad de Cristina Fernández. Ergo, es ella quien decidirá si dispara o no la postulación. Es lo que busca él. A menos que la expresidenta decida jugar personalmente el gran partido del ‘23.
Cristina ocupa un espacio electoral singular. Las encuestas actuales y los resultados de los comicios de 2022 la muestran como una figura con un piso de votos que es de los más altos entre la dirigencia nacional (un 25 a 30%) pero con un techo que está escasos centímetros por encima. Disputa con Alberto Fernández, Máximo Kirchner y Mauricio Macri los niveles más elevados de rechazo ciudadano. Es decir, Cristina suma pero también resta.
En ese punto, hay que considerar básicamente dos aspectos. El adentro y el afuera de este juego. Hacia el interior del peronismo, queda la impresión de que para Capitanich y cualquier otro candidato el apoyo de CFK es un ingrediente que no puede faltar en ninguna receta que se pretenda ganadora. Pero pensando en la elección general, las cosas son diferentes. Probablemente inversas.
Con alfileres
¿Puede cambiar eso? Puede. Sobre todo porque en el escenario de esta Argentina prendida con alfileres todo es posible. La política y la economía patinan sobre una capa de hielo de escasos milímetros de espesor. Y la evolución de la temperatura social definirá si Cristina y el resto del oficialismo recuperan la adhesión previa a la pandemia o se hunden aún más que en las elecciones de 2021.
Mientras tanto, la vicepresidenta -o el candidato que ella elija- repite bastante la situación de Carlos Menem en 2003, cuando le alcanzó obtener el 25% de los votos para ser el candidato más apoyado. La conciencia de que su techo estaba muy poco por encima de esa línea lo hizo desistir del balotaje, y la presidencia quedó en manos del segundo, Néstor Kirchner, que había obtenido el 21% (y seguían, apilados entre el 17 y el 14%, Ricardo López Murphy, Adolfo Rodríguez Saá y Elisa Carrió).
No obstante, conviene reiterarlo: la realidad nacional da para todo. El desencanto general por la crisis interminable hace que en los sondeos no se perfile ningún candidato potencial con liderazgo nítido. Por el contrario, hay una gran atomización de las preferencias, con las figuras de mayor peso situadas en franjas altísimas de imagen negativa. El panorama se parece bastante en el Frente de Todos y en Juntos por el Cambio, si bien el desgaste mayor por la situación actual recae, lógicamente, sobre la coalición gobernante.
Así las cosas, la elección presidencial no tiene pronósticos que puedan considerarse seguros, y el cansancio de la sociedad se percibe en los grados de descreimiento y pesimismo que registran las encuestas y en el crecimiento de figuras que buscan presentarse como la "antipolítica", tal el caso de Javier Milei.
De esa ensalada de circunstancias, factores e incertidumbres surge que Capitanich bien podría ser el candidato del FdT, si es que para 2023 esa alianza se mantiene unida, al menos en lo formal. Cristina, evidentemente, lo considera un hombre de su confianza. Su venida al Chaco, para recibir el doctorado honoris causa de la Uncaus, fue una demostración de fuerza ante el albertismo -y una nueva marcada de cancha al presidente- pero también un guiño al gobernador. Fue la primera visita de la vice, en ese rol, a una provincia del interior.
La relación con Bergoglio
El encuentro con Francisco era una carta fácil de jugar. Capitanich tiene con Jorge Bergoglio una relación personal de mucha confianza y fluidez desde antes de la designación como Papa. Cuando Bergoglio quedó convertido en Francisco, la comunicación entre ambos se mantuvo. Religión, política, economía, escenarios internacionales, son los temas que comparten.
Por eso la reunión privada en el Vaticano fue gestionada sin dificultades. La sintonía entre ambos quedó expuesta en el dato -muy mencionado por medios nacionales- de la cancelación de un encuentro anterior agendado entre el Papa y Santiago Cafiero. A fines de abril, al exjefe de gabinete y actual ministro de Alberto Fernández le avisaron de la suspensión sin fecha de esa reunión cuando ya viajaba hacia Roma.
La justificación fueron los inconvenientes físicos de Bergoglio, con una rodilla en problemas, pero para algunos fue un desaire en plena puja argenta entre albertistas y cristinistas. La comparación entre el trato brindado a Capitanich y a Cafiero circuló el jueves por todas las pantallas.
Al chaqueño, claro, la foto con Francisco le suma. Hasta el momento fue el punto más alto de la mención en medios del país a la candidatura de "Coqui". De nuevo un apoyo que quizá tenga más peso dentro del universo peronista que fuera de él, pero aun así relevante.
¿Y el Chaco?
La escasa atención a la autopostulación del gobernador en las semanas previas se notó también en que hasta ahora las encuestas conocidas para medir posibles presidenciables no lo incluyeron. Por ahora los sondeos solo exploran la mirada del electorado sobre los nombres de mayor cartel. Una de las escasas referencias es la medición que casi mes a mes lleva adelante la consultora cordobesa CB, que efectúa un ranking de la imagen de los 24 gobernadores argentinos, ordenándolos de mayor a menor según sus brechas entre imagen positiva e imagen negativa.
Tiene la limitación de que el relevamiento se circunscribe a cómo es visto cada mandatario en su territorio. Este mes, Capitanich figura allí en el puesto 16, con un 55,2% de percepciones positivas y un 40,2 de negativas. En junio del año pasado estaba noveno (62,7 - 34,1) y en mediciones anteriores llegó a estar entre los ocho primeros. ¿Podría una candidatura nacional con escudería kirchnerista poner ruido en la relación con el gobierno de Alberto Fernández, del que las finanzas chaqueñas dependen fuertemente? En el entorno de Capitanich consideran que no.
"Él se lleva bien con todos", resume, en tono elogioso, uno de sus hombres cercanos. Un exfuncionario provincial y nacional agrega otro dato, basado en hechos reales: "Si quisieran sancionarlo por ser eventualmente el candidato de Cristina, habría que pensar en hasta qué punto Alberto tiene poder para sancionar a alguien".
¿Y la gobernación? ¿La postulación a la Rosada archivaría la idea de otro mandato en Marcelo T. de Alvear 145? Es un misterio, aunque las apuestas se inclinan por una doble candidatura.
"Él podría adelantar las PASO provinciales, a abril o mayo, inscribirse para las PASO nacionales de agosto, y luego ver. Si le va bien en las dos primarias, competiría por la gobernación en septiembre y las presidenciales serían en octubre. No va a arriesgarse a quedarse sin cargo, y va a tratar de asegurar el poder provincial", es la hipótesis de un dirigente que cree conocerlo mucho.
Si se cumple ese pronóstico, la competencia en el PJ local por ser el año próximo el compañero de fórmula del gobernador será particularmente intensa. Habrá premio extra para quien se quede con ese espacio si Coqui llegara a coronar su sueño más grande y debiera dejar el Chaco. Antes de todo eso, un camino repleto de incógnitas, tramos complicados, pulmones al límite y curvas peligrosas.
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