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Historias chaqueñas a 40 años de Malvinas

Julio Romero, en el recuerdo de su familia y del pueblo indígena

"Si hubiera vuelto de Malvinas mi mamá estaría bien porque desde que supo que falleció se enfermó y no se pudo recuperar", asegura Delfina, una de sus hermanas.

Luisa Romero muestra un ejemplar de la revista Gente, que entrevistó a su mamá Avelina en 2019.

Julio Romero, integrante de la comunidad toba, tenía 18 años cuando fue convocado para la Guerra de Malvinas como conscripto en el Regimiento 12 de Mercedes, Corrientes. Combatió en Monte Challenger.

Por decisión de su madre, Avelina Romero, su cuerpo no fue identificado. Su familia, integrante de la comunidad indígena de Puerto Tirol, respetó su decisión. Por lo tanto, Julio es uno de los soldados NN que descansan en el cementerio de Darwin bajo la leyenda "Soldado solo conocido por Dios".

En entrevista con Chaqueña, su familia rememoró el momento en que uno de los 12 hermanos, siendo un adolescente, fue llamado para ir a Malvinas, y el duro golpe que significó su muerte para la familia, sobre para todo para su madre, Avelina, quien murió a los 84 años, afectada por la enfermedad de Parkinson. Delfina, Luisa y Susana Romero, hablaron en representación de la familia Romero.

-¿Cuántos años tenía Julio cuando fue convocado a Malvinas y dónde estaba cuando lo llamaron?  

Delfina: -Tenía 18 años.

-¿Estaba en Tirol? 

-Sí, pero más adelante, donde vivíamos, sobre el río Negro.

-¿Él había hecho el servicio militar? 

-Sí, estaba en el servicio militar.

-Cuándo lo llamaron, ¿recuerdan qué les dijo antes de irse? 

-Vino con la cédula y dijo que se tenía que presentar sí o sí.

-¿En qué regimiento estaba? 

-En el 12 de Mercedes, Corrientes.

-¿Cuál fue su destino en Malvinas? 

-Supimos que en Monte Challenger. Habíamos recibido un telegrama de que estuvo allá, que estaba bien, pero no sabíamos muchos detalles de Malvinas.

-Mientras estuvo allá, ¿recibieron más de un telegrama? 

-Sólo recibimos uno donde decía que estaba bien. Lo tengo todavía guardado.

-¿Qué pensaban cuándo se desató la guerra, había preocupación por él? 

-Yo sola sabía, porque mis hermanos eran chicos. Siempre esperábamos que llegara.

-¿Cómo fue el momento en el que se enteraron que perdió la vida en Malvinas, alguien se comunicó? 

-Mi mamá siempre se iba a la comisaría de Tirol, a la municipalidad, a la escuela 7, para saber de él. Algunos llegaban, otros no. Ella siempre miraba el noticiero.

-¿Su mamá se enteró de que Julio falleció una de esas veces que fue a averiguar? ¿No le llegó ningún telegrama ni notificación? 

-No. No le llegó ningún telegrama.

-Me imagino que ella siempre lo recordaba. ¿Hay alguna fecha especial en que lo tienen más presente? 

-En su cumpleaños, el 16 de febrero.

-¿Cómo era Julio, qué cosas le gustaban? 

-Le gustaba el fútbol, miraba la tele, le gustaba el Chavo, ese era su programa favorito.

-¿Julio está identificado? 

-¿Les llegó en algún momento la propuesta del Equipo de Antropología Forense de la Argentina?  

-Cuando mi mamá estaba viva no lo autorizó, ella no quería que lo buscaran, quería que quede como está. Hasta hoy en día respetamos su decisión. Ella primero quería hacer la identificación, pero hubo mucho manoseo en el medio. Como nosotros somos pueblos indígenas, con doble identidad, y venimos de guerra en guerra, de generación en generación… entonces mi mamá decidió no hacer la identificación. 

-Julio está en el cementerio de Darwin. ¿Alguna vez pudieron ir?  

Luisa: -Sí, en el ´91 fuimos con mi mamá y mi hermano, en el primer viaje que fueron todos los familiares de los caídos. Después se fue otro de mis hermanos. En el 2001 me fui yo, con otro de mis hermanos, ese fue el último viaje. 

-Este año se cumplieron 40 años de la guerra. ¿Creen que es importante que la gente conozca, que sepa sobre la guerra, sobre los soldados que dejaron su vida en Malvinas?  

Delfina: -Sí. Es importante para los niños y para que todos sepan la historia de Malvinas y los soldados que quedaron. Es importante que todos sepan cómo se fueron y su historia.

-Este año Julio cumpliría 58 años. ¿Piensan qué cosas serían iguales o diferentes si él estuviera? 

-Si hubiera vuelto, mi mamá estaría bien, porque desde que él no vino, cuando supo que falleció allá, se enfermó y no se pudo recuperar de eso.

Susana: -A los 62 años a mi mamá le agarró Parkinson, por la tristeza, por no tener contención. Se fue a los 84 años, tenía que haber vivido muchos años porque sus abuelos llegaron a los 112 o 115 años.

Las hermanas, hermano, y una sobrina de Julio Romero en el ingreso a su casa, en Puerto Tirol.

La importancia de la contención

Susana Romero integra la Comisión Provincial de Familiares de Caídos en Malvinas, que se creó en 2019. Cuenta que decidió involucrarse ante la falta de contención y asistencia a los familiares. "Ya son 23 los familiares que están en este grupo y vamos malvinizando, viendo lo que los familiares podemos gestionar", contó.

"Detrás del héroe caído está su familia, que muchas veces no tiene voz ni voto y no sabe que pasó", sostiene. Asimismo, considera de suma importancia que a través de esta comisión, aquellos familiares de caídos en Malvinas encuentren una asistencia. "Cuando falleció mi mamá nos quedamos sin nada y pasamos muchas cosas. Como pueblo indígena buscamos todas las formas de poder contar con asistencia, pero como a otros se les abren las puertas, a nosotros se nos cierran", comparó.