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Enrique Cadícamo

Domingo Enrique Cadícamo, tenía dos seudónimos, Rosendo Luna y Yino Luzzi. Nació en General Rodríguez (Buenos Aires) el 15 julio de 1900 y falleció el 3 diciembre de 1999. Era poeta, letrista, compositor, escritor y autor teatral.

Enrique fue el décimo hijo de una familia de inmigrantes italianos. A los seis años, se trasladaron al barrio porteño de Floresta. A los 18, trabajó en el Consejo Nacional de Educación de Argentina junto con el poeta, periodista y político Leopoldo Lugones. A los 26, publicó su primer libro de versos, titulado Canciones grises, cuyos versos muestran influencia del tango, seguido de otros dos poemarios de idéntica tendencia literaria: La luna del bajo fondo (1940) y Viento que lleva y trae (1945). Publicó la novela ‘Café de camareras’ (1969) y un libro dedicado a uno de sus amigos, ‘El desconocido Juan Carlos Cobián’ (1972).

Difícil se hace encontrar un autor tan prolífico dentro de cualquier cancionero del mundo; abordó cuanto tema imaginable para ser cantado y en todos los ritmos. De su lista de casi 1.300 canciones publicadas es bueno exponer los títulos de más fama que musicalizaron los mejores compositores y crearon los grandes intérpretes en ritmos de tangos, valses y milongas. En primer término aquellas que le cantó Carlos Gardel, a quien conoció luego que le grabara “Pompas de jabón”, por mediación de José Razzano. “Yo te perdono” (Roberto Goyeneche); “Anclao en París”, “El que atrasó el reloj”, “Cruz de palo” y “La novia ausente” (Guillermo Barbieri); “Compadrón” y “Muñeca brava” (Luis Visca); “Che Bartolo”, “Vieja recova” y “Dos en uno” (Rodolfo Sciammarella); “La reina del tango” (Rafael Iriarte); “Che papusa oí” (Gerardo Matos Rodríguez); “Al mundo le falta un tornillo” (José María Aguilar); “Pituca” (Rogelio Ferreyra); “De todo te olvidas” (Salvador Merico); “Aquellas farras” (Roberto Firpo); “Callejera” (Fausto Frontera); “Madame Ivonne” (Eduardo Pereyra) y los temas norteamericanos “Ramona” (Wayne); “La divina dama” (Shilkret) y “Yo nací para ti, tú serás para mí” (Brown).

Realizó viajes al exterior, especialmente a Francia donde se encontró varias veces con Carlos Gardel. Del primer encuentro con el cantor en París dijo: “¡Cómo no recordarlo! Fue en enero de 1929. La misma noche que llegué, lo primero que hice fue ir a escucharlo. No sabía dónde cantaba, pero no era difícil averiguarlo. Por aquel entonces ‘El Garrón’ tenía más de consulado argentino que de cabaret y tomando un taxi allí me fui. Después de aguantar los abrazos de los argentinos que allí estaban, pregunté dónde cantaba Carlitos y me acompañaron varios al ‘Florida’. Fue una emoción grande encontrar así de golpe a Gardel cantando en París. Escuchándolo le parecía a uno mentira estar tan lejos de Buenos Aires”.

Al teatro aportó obras como ‘Así nos paga la vida’ en colaboración con Wally Zenner; ‘La baba del diablo’ con Pelayo; ‘Folie’ con Sofovich; ‘El romance de dos vagos’ con Germán Ziclis; ‘El cantor de Buenos Aires’ con Alberto Ballerini; ‘La epopeya del tango’, y otros más. Para el cine dirigió y escribió películas que se llamaron Virgencita de Pompeya, Noches cariocas, Nace un campeón, etc. Viajó mucho por Europa y América, especialmente París, Barcelona, Nueva York, Río de Janeiro.

Al mundo le falta un tornillo

Carlos Gardel - Guitarras de Barbieri, Pettorossi, Riverol y Vivas. 15-2-1933

Todo el mundo está en la estufa, Triste, amargao y sin garufa, neurasténico y cortao... Se acabaron los robustos, si hasta yo, que daba gusto, ¡cuatro kilos he bajao! Hoy no hay guita ni de asalto y el puchero está tan alto que hay que usar el trampolín. Si habrá crisis, bronca y hambre, que el que compra diez de fiambre hoy se morfa hasta el piolín.

Hoy se vive de prepo y se duerme apurao. Y la chiva hasta a Cristo se la han afeitao... Hoy se lleva a empeñar al amigo más fiel, nadie invita a morfar... todo el mundo en el riel. Al mundo le falta un tornillo que venga un mecánico... ¿Pa’ qué, che viejo? Pa’ ver si lo puede arreglar.

¿Qué sucede?... ¡mama mía! Se cayó la estantería o San Pedro abrió el portón. La creación anda a las piñas y de pura arrebatiña apoliya sin colchón. El ladrón es hoy decente a la fuerza se ha hecho gente, va no encuentra a quién robar. Y el honrao se ha vuelto chorro porque en su fiebre de ahorro él se ?afana? por guardar. Al mundo le falta un tornillo, que venga un mecánico. pa’ ver si lo puede arreglar.

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