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Silvestre Fogel

Columnista

La otra guerra que se está perdiendo

El 17 de junio de 1971 el expresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, dio una conferencia de prensa y la misma marcó el comienzo de la guerra contra las drogas, que con el tiempo se globalizó.

Hoy, gracias la red digital es posible escuchar las palabras que usó el expresidente, que terminó renunciando años después en medio de un escándalo, para declarar la guerra: "El abuso de drogas es el enemigo público número uno de los Estados Unidos".

Cinco décadas después y con miles de millones de dólares invertidos en esta lucha los resultados siguen estando lejos de ser al menos regulares, más bien se puede afirmar que no hubo avances concretos.

Y si bien se sabía que era una guerra difícil de ganar, nadie pudo anticipar que con los años la hidrovía Paraná- Paraguay se transformaría en una de las principales rutas de tráfico para exportar cocaína a Europa.

Recién desde el año pasado se tomaron medidas para controlar el tráfico, pero las herramientas disponibles no son tantas por lo que muchas veces el instinto de los uniformados y el olfato de los perros entrenados, son claves para detectar la droga.

Agencias de otros países y medios especializados dan cuenta de que la cocaína es producida en Bolivia para luego ser trasladada vía aérea a Paraguay. En el vecino país es acondicionada y exportada por puertos, alguno de ellos privados. Finalmente, la droga navega por la hidrovía con destino a los puertos de Buenos Aires o Montevideo, donde la carga se exporta con destino a Europa, África o Asia.

Es decir que durante los últimos años han pasado miles de toneladas sin ser detectadas, al igual que los millones de dólares que circularon por varios países hasta llegar a las grandes organizaciones que se encargaron de lavar el dinero.

No se trata de un cargamento ni de dos sino de decenas, gracias a que algunos de ellos fueron descubiertos en países vecinos o en puertos europeos se pudo confirmar qué ruta narco de la hidrovía está consolidada.

Y entre otros elementos que ligan a las organizaciones que operan en la región, usando la hidrovía, con Argentina se puede relatar la aparición, en plena pandemia, de un militar ucraniano que ingresó al país en forma ilegal y trataba de llegar a Rosario escondido en un baúl.

No bien se supo de la noticia se creyó que se incorporaría a alguna organización argentina, sin embargo, tiempo después fue detenido en Paraguay en un gran operativo y se sospechó que en realidad era el nexo con organizaciones europeas.

Aún quedan muchas preguntas sin responder de este caso, por ejemplo, determinar qué intenciones tenía al pretender llegar escondido en un baúl a la ciudad más grande de Santa Fe, que tienen una gran infraestructura portuaria.

Otro elemento a tener en cuenta: hace pocos días en España detuvieron a un ciudadano paraguayo vinculado a un cargamento de droga oculto en un contenedor que trasladada una carga de parqué y además incautaron 500.000 euros. El arrestado, antes de vivir en Europa, se instaló en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

A comienzos del año pasado en el puerto de Hamburgo incautaron cerca de 16 toneladas de cocaína. Según medios paraguayos el cargamento pasó por el puerto de Buenos Aires antes de partir a Europa.

Sobre este caso, cuyo operativo se denominó Atlántico Norte, ayer en Paraguay se estaban concretando ayer allanamientos que permitirían encontrar más información sobre las operaciones que realizaron estas grandes organizaciones narco.

Estos elementos permiten avizorar que Argentina deberá enfrentar a estas complejas estructuras para evitar que la droga circule impunemente por el Paraná y la hidrovía se transforme en un nuevo escenario de la guerra contra las drogas que ya lleva cinco décadas.

La consolidación de la ruta fluvial no es la única batalla contra el narcotráfico que debe dar el país, que también enfrenta un incremento notable de las cantidades de marihuana, que son producidas en Paraguay.

Y en tal sentido el NEA es la región más afectada pero también es donde todas las fuerzas de seguridad trabajan intensamente con grandes resultados, prueba de ello son las cantidades de toneladas incautadas en los últimos años.

Si bien el Chaco no es una atracción, en poco tiempo podría cambiar la situación tomando en cuenta que a pocos kilómetros operan desde las costas paraguayas traficantes que inundan la región con droga.

Incluso hace pocos días una familia, que vive en la provincia de Chubut, fue descubierta cuando intentó salir del Chaco con un cargamento importante que fue ocultado en una camioneta.

En otras palabras, hoy en la región es atacada tanto por río como por tierra y los recursos disponibles, más allá de los esfuerzos que se hacen, no alcanzarían para controlar mejor una gran frontera que hoy es un colador. Para tener en cuenta: no sobran los escáneres para verificar la carga y en el río lo único disponible son los perros.

A nivel provincial también hay una lucha y no es contra las grandes organizaciones sino para evitar que más jóvenes se vuelvan consumidores en una jurisdicción donde las oportunidades son pocas.

Y quienes forman parte de esta lucha admiten que el consumo de droga crece a un ritmo que supera la inflación. Hoy es la única actividad que sigue expandiéndose a tasas geométricas pese a la pandemia y el aumento de precios.

Las incautaciones de enormes cantidades de droga no solo demuestran la lucha del Estado, sino que también deja en evidencia que el flagelo está presente en casi toda la provincia.

Sin embargo, día a día hay chaqueños que, desde organismos públicos o privados, trabajan para recuperar adictos, una tarea que puede demandar un tiempo largo pero que tiene grandes satisfacciones.

Puede llegar a tardar años, más allá de que un recuperado deberá enfrentar siempre la tentación de consumir estupefacientes y también soportar los daños provocados por ingerir sustancias.

Hay oportunidades en que todo este esfuerzo choca con acciones de funcionarios. que ante la desesperación dan mensajes que demuestran claramente que en el país se está perdiendo la lucha contra el narcotráfico.

Un caso emblemático es el del funcionario bonaerense Sergio Berni, que en medio de la muerte de jóvenes por consumir cocaína envenenada dijo: "Quienes compraron droga en las últimas 24 horas tienen que descartarla".

Si bien medio país consideró que esos dichos eran escandalosos, para otros esas declaraciones eran una muestra de la cruda realidad que se vive en todo el país, donde ya no solo se trata de consumidores de drogas, sino que la hay un gran sector de la población que todos los días está ingiriendo cualquier producto que es oferta por vendedores que tratan de ganar más usando lo que tengan a mano.

En el NEA hasta se escribieron artículos científicos para describir los efectos que generan las drogas envenenadas con fármacos que se pueden conseguir a un precio razonable. También hubo fallos donde se expuso que la droga secuestrada estaba tan mezclada que debieron realizar estudios más exhaustivos para poder determinar cuál era el producto.

Por lo que hoy la provincia, la región y el país se batalla en varios frentes: hidrovía, rutas nacionales, en las calles y en los institutos que buscan recuperar a los adictos. En todos estos escenarios los resultados que se logran es gracias al gran esfuerzo más que a las inversiones públicas.

Sin ir muy lejos al cierre de esta edición se desarrolló un procedimiento en el Chaco donde quedó expuesto que, si bien no es un lugar óptimo para el tráfico trasnacional, hay organizaciones que están muy arraigadas en el territorio ofreciendo productos que años atrás solo estaban disponibles las plazas ricas.

Ahora el incremento de la producción y del tráfico permitieron que parte de estos productos se comercialice en una provincia donde hay pocos compradores con poder adquisitivo. Hoy, todos los indicios indican que Argentina y Sudamérica padecerá el narcotráfico durante años

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