Enfrenta la crisis con comida en la vía pública para sostener su hogar
El covid se llevó a su esposo pero afronta la adversidad con torta parrilla y empanadas que elabora con el acompañamiento de sus hijos.
‘Doña Sunilda‘ trabaja hace 6 años vendiendo comida en su puesto de avenida Ávalos junto a la ayuda de sus hijos.

‘Toda mi vida me dediqué al empleo doméstico, desde los 10 años trabajé en eso y cuando vino la pandemia perdí la última casa en la que trabajé‘. ‘Soy una señora grande y hoy en día nadie contrata a personas grandes, pero gracias a Dios podemos cocinar para sostenernos‘.
La mujer de 52 años se dedica a la venta de tortas parrillas y empanadas fritas cuando el clima se lo permite. Su trabajo cotidiano se ve interrumpido cuando llueve ya que no cuentan con una parrilla techada para cocinar las masas.
Por este motivo Sunilda encontró la forma de no frenar sus ventas y se dedica a comerciar empanadas ‘listas para freír u hornear‘ los días lluviosos.
Madre de tres hijos, dos de ellos la acompañan en la venta mientras el tercero trabaja en un local céntrico para colaborar con los gastos de la casa. La mujer comentó que ‘cada vez es más difícil porque todo está más caro‘.
Otro motivo que acrecienta la dificultad de su día a día corresponde a que Sunilda es viuda hace 10 meses, desde que su esposo y ‘compañero de toda la vida‘ falleció por Covid-19 en 2021. Un hecho que golpeó a su familia pero que no los desmotivó a seguir peleándola.
Las empanadas que Sunilda arma las pueden encontrar en su puesto ubicado sobre avenida Ávalos y las hay de carne, de pollo o de pescado. Todas se venden por 700 pesos la docena.
Generalmente, ella prepara el relleno y las repulga mientras su hijo hace el fuego y su hija las hace freír.
Otra manera de encarar la vida: "Acá cocinamos para ir a bailar chamamé"
Hace años que venden tortas fritas frente a su casa para juntar un extra y poder ir a bailar chamamé. ‘Todo lo que sacamos de acá es para ir a bailar, esa es la nuestra‘ comentó Silvia a este medio. La mujer de 53 años y oriunda de Villa Berthet cocina junto a ‘su amiga de toda la vida‘ Miriam, quien da una mano cada vez que está de visita. ‘La verdadera amistad es la que siempre está, no la que va y viene‘.

Antonio, oriundo de Capitán Solari y esposo de Silvia, también expresó que ‘la vida es para disfrutarla, notros tenemos trabajo pero cocinamos para ir a bailar chamamé‘. La pareja es asidua del coliseo y de las peñas folclóricas.
‘Hay gente a la que no le gusta el humo, no se lo banca, yo estoy acostumbrada‘, nos dice Silvia mientras hecha la masa de las tortas al aceite hirviendo, y continuó entre risas contando que ‘al ayudante que estaba ayer vi que le lloraban mucho los ojos y empezó con mocos apenas se acercó al humo. Ahí nomás le dije dejá correte‘.
‘Los sábados hacemos empanadas de carne de pollo y de pescado‘. ‘Cuando juntemos algo de plata vamos a arreglar la parrilla y ahí vamos a vender tortas a la parrilla, pollos y carne de vaca‘ explicó Silvia al tiempo que señaló un parrillón de 2 por 2 con algunos averíos que un vecino suyo le regaló para trabajar.
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