Silenciar las armas
Por la guerra en Europa del Este, en sólo siete días más de un millón de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares en Ucrania. Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, hace muchos años que no se veía en el mundo un éxodo de esa magnitud en un período de tiempo tan breve. El titular de ese organismo internacional, el italiano Filippo Grandi, destacó la solidaridad de muchos países ante la tragedia que vive el pueblo ucraniano, pero advirtió que ninguna ayuda puede sustituir la necesidad de la paz.
"La solidaridad internacional ha sido reconfortante y conmovedora. Pero nada —nada— puede sustituir la necesidad de silenciar las armas, para que el diálogo y la diplomacia tengan éxito. La paz es la única forma de detener esta tragedia", dijo Grandi al hablar ante los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. También remarcó que en los casi cuarenta años que lleva trabajando en emergencias de refugiados y rara vez fue testigo de un éxodo tan rápido como el del pueblo ucraniano que huye "de la aterradora realidad de la violencia".
Advirtió además que, a menos que se ponga fin al conflicto de forma inmediata, es probable que más millones de personas se vean obligadas a huir de la zona que sufre bombardeos y ataques por parte de tropas rusas. Son millones de refugiados (muchos de ellos niños, niñas y mujeres en situación de vulnerabilidad) que son recibidos en Polonia, Hungría, Moldavia, Rumania y Eslovaquia en improvisados albergues, en un esfuerzo extraordinario que demanda una enorme organización para asegurarles —además de un refugio seguro— comida, instalaciones sanitarias y asistencia a la salud.
Las autoridades del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) señalan que este podría ser el éxodo de mayor tamaño en Europa desde las guerras en los Balcanes, y piden que el mundo no olvide que en una situación similar a la que hoy se encuentran millones de ucranianos están también muchas personas afganas, sirias, etíopes, rohingyas de Myanmar y muchas otras. "Estas personas nunca quisieron ser refugiadas. Nunca quisieron verse forzadas a huir de sus hogares y todas esperan volver a su país lo antes posible", remarcó Filippo Grandi en el mensaje que dio ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
ACNUR define como refugiados a aquellas personas que huyen de un conflicto y también de la persecución. Su condición y su protección están claramente definidas por el derecho internacional, que establece que no deben ser expulsadas u obligadas a volver a lugares en los que sus vidas y sus libertades estén en peligro. Según ese organismo, a finales de 2020, en todo el mundo una cifra récord de 82,4 millones de mujeres, niñas, niños y hombres permanecían fuera de sus hogares a causa de conflictos armados, la violencia y las violaciones a los derechos.
En medio de tanta tragedia para millones de ucranianos resultan conmovedoras las muestras de solidaridad que recibieron quienes huyen de la guerra. En Berlín, por ejemplo, muchos residentes en esa ciudad se manifestaron en la estación central de trenes con carteles que ofrecían a los refugiados espacio en sus casas o departamentos. En Polonia se habilitaron alojamientos de emergencia en nueve zonas de la frontera con Ucrania para mujeres, niños y hombres que huyen (muchos de ellos con sus mascotas) del conflicto bélico. Los trenes que llegan con los refugiados traen pocos hombres, debido a que los varones de entre 18 y 60 años tienen prohibido salir del país ya que deben incorporarse a las fuerzas armadas ucranianas que intentan rechazar el ataque de las tropas rusas. En España, varias familias publicaron mensajes en la red Twitter ofreciéndose para recibir a mujeres y niños ucranianos.
Por su parte, organizaciones no gubernamentales con sede en distintos países europeos como Save the Children, la Cruz Roja y Cáritas lanzaron campañas para recibir donaciones de alimentos no perecederos y abrigos que serán destinados a los refugiados. Es importante que exista toda esta solidaridad internacional pero, como dijo el titular de ACNUR, Filippo Grandi, nada puede sustituir la necesidad del alto el fuego, para que vuelva la paz a esa región y se ponga fin a tanto sufrimiento humano.










