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Aquella primera Interceptor

Royal Enfield es una de las marcas que más y mejor están explotando su historia para posicionarse en el mercado actual.

En ese sentido el lanzamiento de la Interceptor 650 en el año 2018 trajo a la memoria la historia de este modelo no comprendido pero sobre el que la marca apostó mucho.

Aquella Interceptos fue uno de los modelos más interesantes de la marca para el mercado estadounidense objetivo de la empresa británica durante la época en la que las motocicletas japonesas aterrizaron de forma avasalladora en el Reino Unido.

Asi es, en una época los ingleses intentaron competir contra Harley por las rutas norteamericanas y no hicieron con un modelo de buen desempeño tanto en asfalto como en caminos de tierra.

Frenos de tambor enormes y los dos carburadores con las trompetas de admisión clásicas de 1960. La imagen de la Interceptor no cambio mucho en el modelo de 2018.

El modelo Interceptor actual es un homenaje al nacido en 1960 de la cual se fabricaron poco más de 150 unidades antes de que en 1962 se presentase la versión definitiva llamada Serie 1. Primera de las cuatro evoluciones que le esperaban a la Royal Enfield Interceptor hasta su cese definitivo en 1970.

El motor era -como ahora- un bicilindrico vertical pero de 692cc contra los 650 de la Interceptor del siglo XXI. Posteriormente Royal Enfield estrenó un motor de 736cc cono dos carburadores para mover los 190 kilos de peso dados por la motocicleta.

El motor de los 60 intentaba emular a las obras de arte mecánicas de los años 30 y para muchos era el espíritu de la Interceptor. Como hoy, muchos pensaron que era una moto anticuada sin interpretar el estilo.

Un modelo creado para un nicho de mercado muy específico, en los Estados Unidos donde había mucha demanda por motos capaces de lucir cualidades para travesías fuera del asfalto, segmento donde, curiosamente, triunfaban otras marcas británicas como Triumph o BSA. Eso sí, aún siendo muy populares para ello este uso era tan concreto que nunca disparó las ventas.

Lo curioso de la Royal Enfield Interceptor es que, a pesar de venderse muy pocas unidades, los ingenieros de la marca nunca dejaron de actualizarla constantemente y con ello se aseguró una excelente fiabilidad, gracias a la cual la Interceptor 750 se asentó como uno de los modelos clave en la evolución de la Royal Enfield británica.

Desaparecida en 1971 – un año después de clausurar la línea de montaje de la Interceptor – Royal Enfield se transformó en una empresa india donde ya se venían armando motos desde 1955.

La Interceptor con la que Royal Enfield trató de establecerse en el mercado norteamericano. Aunque fue un fracaso su legado sigue vigente.

Hoy la India es el centro del actual renacer de la marca, siendo hoy en día una empresa con indicadores financieros al alza en sus ganancias.

Los británicos tenían planes de seguir actualizando la Interceptor con el nombre de Interceptor 800, exhibiendo una potencia perfecta para una moto de ruta.

No obstante, el motor no cayó del todo en desgracia, ya que tras la disolución de la Royal Enfield británica fue aprovechado para equipar a la Rickman Interceptor.

Una cafe-racer de tirada corta que asumió buena parte de los casi 200 motores finalmente no montados en las Royal Enfield Interceptor de última serie que quedaron sin ensamblar.s