Qué se puede esperar del "metaverso" de Zuckerberg
Cada día se va escuchando más esa palabra, concepto que anunció al mundo el dueño de Facebook poco después de cambiar el nombre de su compañía a "Meta".
¿Por qué es un concepto? Porque el Metaverso se propone como el futuro del Internet, donde todo se hará de manera virtual. Efectivamente, es un enunciado bastante ambiguo que deja muchas cosas afuera. Pero aquí es donde viene lo interesante: el riesgo de que la Humanidad vuelva a tropezar con la misma piedra con la que se sacó una uña en los 2000, la crisis de las "puntocom".

A fines de los ´90, los capitales de riesgo estaban superados por su propio éxito y necesitaban nuevos espacios donde volcar su dinero. Entonces fue cuando explotó Silicon Valley, lugar al que los inversores vieron como el nuevo "far west" donde hacerse ricos sin importar el mañana.
El momento coincidió con el sorpresivo desarrollo de la web, que a mediados de los ‘90 comenzaba a popularizarse sin que nadie tuviera en claro cómo se podría ganar dinero. Algunas empresas intentaron hacer dentro Internet ambientes pagos, pero rápidamente chocaron con los desarrollos sin fines de lucro y miles de soñadores dispuestos a regalar a la Humanidad lo que empresas como American Online (AOL) querían cobrar.

INVERTIR EN EXPECTATIVAS
En esos años surgieron miles de startups que seducían a inversores con ambiciosos proyectos basados en ideas geniales de desarrolladores jóvenes sin noción de los modelos de negocios. Y allí fueron esos "inversores", poniendo millones en ese mundo que crecía a toda velocidad: en realidad se invertía en expectativas, pero no estaba claro cómo se realizarían.

En el año 2000 surgieron dudas sobre el potencial real del negocio, y al principio los más desconfiados se desprendieron de acciones de empresas tan prometedoras como "Pet.com" que hasta había llegado a anunciar en el Super Bowl, a u$s 7 millones el segundo. El efecto dominó terminó con el estallido de la burbuja puntocom. Acciones de miles de empresas perdieron su valor, asociadas a algo tan volátil como la esperanza de ganar mucho dinero sin tener claro cómo.
EL SEGUNDO TROPIEZO
Zuckerberg enunció este año su "Metaverso" y rápidamente se encendieron las luces de alerta entre los inversores: aparece un nuevo filón de oro en el "far west" y hay que llegar primeros. El fundador de Facebook/Meta infló de manera repentina las expectativas sobre esa nueva internet supuestamente inmersiva que, en realidad, está muy lejos de ser posible por muchos factores, los mismos que mataron las "puntocom" en su momento.

Todo indica que el entusiasmo por Facebook e Instagram está cediendo (el entusiasmo tiene que ver con las ganancias en publicidad, no con los likes). Luego de una expansión brutal en sus diecisiete años de vida, este modelo de negocios publicitario, del que Zuckerberg obtiene el 98% de los ingresos, se acerca inevitablemente a su techo.
Se podrá decir que siempre estarán las criptomonedas (Bitcoins, etc), pero el sistema bancario no está dispuesto a hacerles lugar y siempre serán el combustible de una economía marginal y de poco volumen.
Aqui encontró el nicho el "Mateverso". Presentado como la "próxima gran cosa" luego de internet, mucha gente estará dispuesta a invertir en su desarrollo. No importan los detalles, ni si la fantástica idea se hará realidad; lo que importa es el "mientras tanto", ese período en el que las expectativas están altas y atraen nuevos inversores y más dinero.
Pero los inversores no son tontos, no van a dejar que suceda lo del año 2000, así que con esa lógica financiera basada en expectativas y apuestas fuertes, habrá mucha atención para retirarse antes de que se desinfle el negocio. La tecnología digital es principalmente un vehículo para alimentar ese modelo de negocios basado en expectativas, el otro gran modelo de negocio que existe en el planeta es el de las deudas, y de eso los argentinos conocemos bastante.
Toda esa enorme cantidad de dinero que el mercado parece dispuesto a apostar no tiene nada que ver con la economía real: una gran parte irá a la infraestructura necesaria para el desarrollo del "metaverso", pero el resto lo hará en diseño, programación, publicidad, prensa, almuerzos caros para seducir inversores. Luego, lo más posible es que vuelva a ocurrir un darwinismo brutal al que pocos sobrevivirán.
De aquel año 2000 de grandes dinosaurios sólo quedó en pie Google como el sobreviviente evolutivo, el resto se diluyó en la historia.
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